Banco Santander es el primer gran banco en España que imita el modelo ‘freemium’ adoptado con éxito por compañías como la plataforma de música Spotify, que conlleva la prestación de una serie de servicios básicos gratuitos y otros de mayor valor añadido que son de pago y a elección del cliente.

Santander España acaba de anunciar el lanzamiento de un nuevo modelo para particulares y empresas que consiste en una cuenta única asociada a servicios esenciales con cero comisiones para los clientes vinculados y la posibilidad de contratar planes de servicios de valor añadido personalizados bajo el modelo de suscripción.

No obstante, la estrategia en lo que respecta a los servicios básicos difiere de la habitual en los modelos ‘freemium’ de otros sectores, ya que en este caso la gratuidad está condicionada a la vinculación.

Para beneficiarse, el cliente debe tener su nómina o pensión, tres recibos domiciliados y un producto de financiación (préstamos, hipoteca o renting) o de ahorro (fondo de inversión, plan de pensiones o seguro de ahorro) o de protección (seguro de hogar, auto, vida, o accidentes).

Adicionalmente, podrán añadir, mediante suscripción, cuatro planes contratables por una tarifa fija mensual de tres euros para particulares y de seis euros para empresas: Plan Santander One Viajes, Plan Santander One Atención VIP, Plan Santander One Pagos y Plan Santander Seguridad Digital.

Hasta ahora, ninguno de los grandes bancos españoles había apostado por un servicio ‘freemium’, una decisión que podría anticipar una nueva tendencia en el sector bancario, según HelpMyCash.com. “Habrá que ver si otras entidades copian el modelo de suscripción de Santander”, han señalado.

De este modo, el nuevo modelo de suscripción de la entidad presidida por Ana Botín abre una nueva vía a la banca: ofrecer a los clientes la posibilidad de personalizar los servicios de sus cuentas a cambio de una tarifa fija, un modelo que ya siguen algunos neobancos que ofrecen una cuenta gratuita y planes de pago con servicios añadidos.

De hecho, N26 –cuenta con licencia bancaria y sus fondos están respaldados por el Fondo de Garantía de Depósitos alemán– presume de ser el primero en haber comenzado a hablar sobre este modelo de suscripción en banca. Justo antes de verano, la fintech realizó un estudio que concluía que más del 60% de los españoles optaría por un modelo de suscripción de banca si incluyera los servicios que necesita.

N26 ofrece en la actualidad dos cuentas básicas gratuitas (sus cuentas Estándar y Estándar Business) y dos modelos de cuenta Premium: N26 You y N26 Metal. Estos dos últimos son sus productos Premium, que tienen un coste fijo mensual y funcionan como una suscripción anual tipo Spotify o Netflix.

“Es un modelo mucho más sencillo y transparente para el cliente porque se eliminan todos los costes y cargos inesperados o comisiones ocultas, y no hay una serie de condiciones y requisitos para contratar un servicio determinado”, explica a Europa Press el director general de N26 España, Francisco Sierra.

Bnext –entidad de dinero electrónico supervisada por el Banco de España– también ofrece un modelo parecido con sus cuentas Estándar y Premium, la primera es gratuita en los servicios esenciales y con comisiones en determinadas prestaciones, y la segunda tiene un coste mensual de 8,9 euros incluyendo una serie de servicios de valor añadido.

Que un banco cobre a los clientes menos vinculados no es novedad; de hecho, es la tendencia actual. La gran revolución de Santander es que sus clientes podrán personalizar sus cuentas, explican desde el comparador financiero HelpMyCash.com.

De esta forma, el resto de clientes que no cumplan con todos los requisitos para acceder a una cuenta gratuita en Santander pagarán 10 euros al mes por el mantenimiento de la cuenta y los servicios esenciales, mientras que los clientes inactivos, que no tienen ingresos domiciliados ni productos contratados, pagarán 20 euros al mes.

Esta última parte de la nueva estrategia de Banco Santander es la que están adoptando la mayoría de entidades financieras. Los clientes sin vinculación cada vez serán más penalizados y tendrán que pagar mayores comisiones.

Precisamente hace unos días ha entrado en vigor la nueva propuesta comercial de CaixaBank, que implica una cuenta gratuita en caso de cumplir con dos requisitos: por un lado, deben tener domiciliada una nómina superior a 600 euros al mes o a 6.000 euros anuales, una pensión superior a 300 euros al mes o un saldo superior a 20.000 euros en productos como fondos de inversión, carteras o seguros de ahorro.

Y, por otro, requiere que cuenten con al menos tres recibos domiciliados y pagados en CaixaBank o tener tres o más compras con tarjeta de crédito de la entidad al trimestre.

Si solo se cumple uno de los requisitos, el banco impone una comisión de 15 euros al trimestre (60 euros al año), mientras que la cuota de penalización asciende a los 60 euros por trimestre (240 euros al año) para los titulares que no cumplan con ninguno.

Aunque estos han sido los cambios más recientes, todas las entidades, como BBVA, Banco Sabadell o Bankia han ido adoptando esta estrategia en su lucha por ganar cuota de mercado en un contexto marcado por una elevada presión sobre los márgenes y la rentabilidad, acusada por el largo periodo con tipos interés en mínimos históricos.