Los aficionados a la música indie, seguidores de Vetusta Morla y compañía, han notado en la última década que los medios tradicionales les dan la espalda, con honrosas u horrosas excepciones: algunas franjas de Radio 3, algunos trasnoches en La 2, la temática de pago Sol Música y efímeros proyectos como Ipop en la segunda cadena o el patrocinado Un lugar llamado mundo en Europa FM y el Plus. Las radiofórmulas mayoritarias, Los 40 Principales, Europa FM, Cadena 100 o Cadena Dial, se habían resistido hasta el momento a incorporar a una generación de nuevas voces y estilos que ponían en duda el establishment musical de las mastodónticas y millonarias discográficas, esas que sustituyeron en los noventa a los programadores y prescriptores musicales a golpe de talón.

Pero aquel inofensivo indie para hipsters se convirtió en mainstream: los festivales los llenan Vetusta Morla, Supersubmarina, Lori Meyers, Izal y Love of Lesbian, mejor valorados comercialmente que los Melendi, Dani Martín o Estopa de turno. Este “sorpasso” musical pilló a contrapié a las discográficas, que no cesaron hasta absorber a la mayor parte de esta nueva ola cultural. Es cierto que la mayor parte de los llamados grupos indie han jugado en ocasiones con la impostura del sello independiente, ofertando en los últimos tiempos productos poco alternativos, véase el último trabajo de Lori Meyers. Estos álbumes son vendidos ante el público como libres de cualquier trapicheo del cliché caricaturizado de malvado mercader interesado a jugar a cantante desde la barrera.

Un desdén por parte de las radiofórmulas y un interés por aparecer con el sello “indie” por parte de algunos grupos han conllevado que la música alternativa sea de difícil acceso fuera de internet

La impostura que citamos en esta generación, inofensiva y sin colmillos para el poder, tenía cierto interés porque la mayor parte de estos músicos supieron que la piratería les redundaría a la larga en los conciertos y que los talibanes adanistas, esos que solo consumen proyectos desconocidos para el gran grupo y tachan de vendidos al grupo que ayudaron impulsar, podrían enfadarse de dejar los canales alternativos que oferta la red para sumarse a hacer de comparsa de Alejandro Sanz, Shakira y el obsceno electrolatino. Este talibanismo lo sufrió en 2013 el grupo Supersubmarina, que decidió lanzar un videoclip en la web de Los 40 ante el enfado de parte de su parroquia. El digital especializado Jenesaipop anunciaba hace unos días tras el acuerdo de Vetusta Morla con Sony que se afianzaba “la llegada del indiemainstream”. El gigante multinacional americano parecía disculpar a sus nuevas estrellas ante los fans más rabiosos señalando que el acuerdo buscaba expandir la música en Latinoamérica del grupo consagrado con La Deriva y que éstos iban a mantener su independencia, eufemismo con el que la industria se pone la venda antes de producirse la herida.

En los últimos años varios rumores habían señalado que Prisa Radio preparaba una radiofórmula indie reciclando algunos de sus proyectos radiofónicos a la deriva: M80 Radio, Máxima FM y Radiolé podían haber tenido los días contados. Pero Eva Cebrián, “hijísima” del capo de Prisa y torpe comandante de las musicales del grupo, prefirió mantener la apuesta por los oldies, la música dance o el flamenco. El momento invitaba a un cambio drástico, pero Prisa no cedió. Pero aun así este gigante musical mostró cierta osadía al estrenar esta temporada Los 40 Trending, show nocturno diario que cuenta con Antonio Paniagua en sus mandos. Es cierto que en su primer EGM los resultados no han invitado a aumentar la apuesta: 54.000 oyentes diarios, 12.000 menos que su gris antecesor. Sea como fuere, Molo Cebrián, ex locutor de Cadena 100, Ana Medina y Nacho Criado, impulsaron el año pasado Alt FM, vibrante e imprescindible proyecto que aunque está en pañales, promete y mucho. Suerte y al toro.