Ana Botín - Banco Santander
La presidenta del grupo Santander, Ana Botín, en Madrid

Ya han comenzado las primeras fases de negociación entre la banca y los sindicatos para la oleada de ajustes que está por llegar. Los de Bankia y CaixaBank, así como los de Liberbank y Unicaja con motivo de sus respectivas fusiones no se esperan hasta 2021, en concreto, hasta que finalice el primer trimestre.

Los que ya están sobre la mesa son los del Banco Santander, Sabadell e Ibercaja. Algunos han retomado lo que se quedó atrás en plena cuarentena, otros justifican el acelerón digital de este 2020 para poner en marcha ajustes en oficina y plantilla.

Aunque las cifras oficiales están por confirmar en algunos casos, ya se ha adelantado que rondarán los 5.600. El plan de reestructuración de la entidad catalana afectaría a 1.800 puestos de trabajo, aragonés habla de otros 790 y en el caso de la cántabra se estima un máximo de 3.000. Y según explican distintas fuentes sindicales a MERCA2 todo debería estar cerrado para Navidad.

IBERCAJA, UN ERE MÁS

Desde julio de 2013, cuando Ibercaja adquirió Caja3 los ERE han sido la mecánica favorita del banco. Cada año, entre 2013 y 2015, hubo un expediente de regulación de empleo y en total, la entidad aragonesa prescindió de casi 800 trabajadores. Eso sí, todas las salidas fueron “voluntarias” y con buenas condiciones, ya que muchos trabajadores estaban en edades cercanas a la jubilación.

En mayo de 2017, el banco y los sindicatos, dentro de un nuevo expediente de regulación de empleo, llegaron a un acuerdo que contemplaba un plan de “bajas incentivadas voluntarias” para 590 empleados. En febrero de este año, Ibercaja volvía a anunciar un nuevo ERE para 550 trabajadores y el cierre de 160 oficinas. El periodo formal de consultas empezó en marzo, pero ante la crisis del coronavirus se decidió aplazar y terminaron cerrando la mesa de negociación en mayo, hasta ahora.

Desde la primera reunión, celebrada en pasado viernes 30 y en la que se presentó a los sindicatos el nuevo plan de ajustes, se abría un periodo de quince días en el que se celebran distintos encuentros con el objetivo de minimizar el ERE. En la segunda tanda, la del pasado martes, ya se habló de la salida de 790 trabajadores y el cierre de 220 oficinas. Aunque todo se concretará en el periodo formal, donde está “la negación pura dura”, comentan.

Los sindicatos ya saben que “van a cerrar más oficinas de las previstas inicialmente”, muchas en pueblos pequeños. Y tienen claro que “quieren seguir en solitario, pues están en cuenta atrás para salir a Bolsa (le permitieron ampliar el plazo a 2022) y quieren mejorar sus números. Paralelamente, el crecimiento del uso de los canales digitales en todo el sector pone en tela de juicio la necesidad de que haya tantas oficinas abiertas, sobre todo en un banco como el aragonés, que al absorber Caja3 tenía que prescindir si o si de bastantes sucursales.

SABADELL, SU PRIMERA VEZ

Sabadell no ha recurrido nunca a un ERE y esto les deja “un porcentaje de plantilla prejubilable bastante amplio”, detallan. Dos tercios de los ajustes se llevarán a cabo en Cataluña y la zona este (en total, 1.391) que incluye la Comunidad Valenciana, Baleares y Murcia, que es donde están los servicios centrales, “además tienen una sede gigantesca en Alicante y una red de oficinas bastante tupida en la Comunidad Valencia”, matizan.

De lo que se sabe, tras las dos reuniones que ya se han celebrado, las condiciones de prejubilación que se han planteado no han gustado mucho. A los trabajadores de 57 años en adelante les ofrecen un 70% del salario anual asignado (que incluye los complementos, pero no los variables) más el convenio especial, hasta un máximo de 250.000 euros. Para las prejubilaciones a partir de 63 años, el 20% del salario anual asignado para la plantilla de entre 63 y 64 años y un 10% del salario anual asignado para los mayores de 65 años. Y en cuanto a las bajas incentivadas, ofrecen 35 días por año trabajado, máximo una anualidad.

Todos entienden que las condiciones de salida deben replantearse al alza si la intención del banco es completar esta reestructuración con éxito, y más si quieren llegar a un acuerdo no más tarde del 17 de noviembre para iniciar las salidas en el primer trimestre del 2021.

“Las condiciones son malas, lo único bueno es que es voluntario”, coinciden. Pero “tal y como se negocia aquí, que se cierra en el último minuto, correrán para llegar a un acuerdo antes de diciembre, y tendrán que ceder en el rango de edad y condiciones”.

Y DE NUEVO, SANTANDER

El Santander no ha tardado mucho en hacer de las suyas, pues cerró el último ERE el pasado 31 de marzo y ya ha puesto otro encima de la mesa, el cuarto en los últimos 7 años, aunque de momento se desconocen las condiciones de este último. De hecho, la pasada semana se celebraron las primeras reuniones y el banco adelantó que no será hasta los encuentros del próximo día 10 y 13 de noviembre cuando se den cifras.

Entre los sindicatos creen que el banco tenía intención de anunciarlo en 2021, pero tras la filtración en presa, los planes del banco se han adelantado. Lo que sí confirmó el consejero delegado de la entidad, José Antonio Álvarez, es que habrá ajustes en la plantilla de toda Europa, pues tiene en marcha un plan de ahorro de costes de 1.000 millones de euros en los próximos dos años.

Y que en España, los ajustes afectarán a todo el banco. Desde la red de sucursales a los servicios centrales, pasando por el centro corporativo en Boadilla. En el último encuentro se destacó el avance de la digitalización y el cambio de hábitos en los usuarios como la causa de estos ajustes, el banco presume de estar en constante adaptación a las necesidades del cliente.

“Es el que más adelantado va, cerraron muchas oficinas en la pandemia que no volvieron a abrir y otras las han cerrado después”, comentan. “Lo lógico es que el acuerdo esté cerrado antes de Navidad, al igual que el de Sabadell e Ibercaja”, concluyen.