Ryanair
Jason Alden/Bloomberg

En los últimos meses, la situación de las aerolíneas low cost Ryanair y Norwegian ha estado muy unida por sus problemas económicos, los mismos que han desembocado en cierres de bases y despidos de parte de la plantilla como solución a las turbulencias que vive el sector aéreo. Síntoma, más concretamente, de que el modelo de negocio está en horas bajas.

La primera en anunciar el cierre de bases fue Ryanair. Lo hizo en verano. Tenerife Sur, Gran Canaria, Lanzarote y Gerona son las afectadas y con ellas 512 trabajadores serán despedidos. Esta situación desembocó en las huelgas de los días 1, 2, 6, 8, 13, 15, 20, 22, 27 y 29 de septiembre convocadas por los sindicatos USO y Sitcpla para los TCP. Pero ante la falta de efectividad de las huelgas para negociar con la irlandesa, USO presentará cuatro demandas ante la Audiencia Nacional que se formalizarán en “las próximas semanas”.

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Después le tocó el turno a Norwegian. Anunció el cierre de la base de Madrid después de salvar sus bases de Canarias. La compañía anunció su intención cerrar la base de Madrid y poner en marcha un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en este hub y un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en las de Gran Canaria, Tenerife, Barcelona, Málaga y Alicante, lo que afectaría hasta a 448 trabajadores.

Aunque el proceso está en negociaciones, el sindicato USO no descarta convocar paros en caso de que las causas del cierre de bases y los despidos no estén debidamente “justificados” o en caso de no dar prioridad por orden de antigüedad. Si bien es cierto, desde el sindicato reconocen que es una “situación delicada” y no “pueden apretar tanto”.

RYANAIR ALARDEA DE DAR EMPLEO EN ESPAÑA

Por paradójico que parezca, Ryanair alardea de crear empleo en España después de anunciar los más de 500 despidos. Esta semana, la irlandesa anunció su programación de vuelos para el próximo verano de 2020 con 20 nuevas rutas de verano, incluidos 17 nuevos servicios de verano y 3 conexiones nuevas que unirán Málaga con Vitoria, Palma con Toulouse y Zaragoza con Marrakech. Con todo ello, la compañía prevé transportar 50,8 millones de pasajeros al año que contribuirán al empleo con 38.000 puestos de trabajo en los 26 aeropuertos españoles dónde opera Ryanair.

Puesto de trabajo que calcula en relación al informe del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, en sus siglas en inglés). Organismo que confirma que por cada millón de pasajeros se mantienen 750 puestos de trabajo en los aeropuertos internacionales.

PROBLEMAS ECONÓMICOS

Ryanair no es ajena al elevado precio del fuel ni a las convulsiones que sufre el sector aéreo –con muchas quiebras a sus espaldas–. Su estado financiero revela el fin del modelo low costal menos como lo conocemos actualmente.

Los cierres de bases y los despidos de parte de la plantilla por parte de Ryanair y Norwegian evidencian los problemas del negocio ‘low cost’

Ryanair registró un beneficio de 243 millones de euros en el primer trimestre de su ejercicio fiscal, finalizado el pasado 30 de junio, un 21% menos que el año anterior, debido a los fuertes aumentos en las partidas de costes. Entre estas, los gastos de personal aumentaron un 21%.

La aerolínea irlandesa ha señalado que mantienen la perspectiva de beneficios de entre 750 y 950 millones de euros para el año fiscal 2020. Pronóstico que podría verse incluso reducido por el impacto de los gastos asociados a las nuevas huelgas. Además, se trata de una previsión baja teniendo en cuenta que el año 2018 lo cerró con un beneficio neto de 1.450 millones de euros.

Por su parte, Norwegian consigue respirar tranquila, al menos durante un tiempo. A mediados de septiembre alivió la presión sobre la deuda cuando los bonistas de la aerolínea aprobaron, por amplia mayoría, la prórroga por dos años de los vencimientos de la deuda.

Así, se procedió a la prórroga en el vencimiento de sus emisiones de bonos NAS07 y NAS08, que debían producirse el 11 de diciembre de 2019 y el 7 de agosto de 2020, respectivamente. Ambas emisiones totalizaban 380 millones de dólares (344,4 millones de euros), y las nuevas fechas de vencimiento solicitadas a los tenedores de bonos eran noviembre de 2021 para NAS07, y febrero de 2022 para NAS 08.