Ryanair-contratos-españa
Chris Ratcliffe/Bloomberg

Desde hace tiempo, el modelo low cost de las aerolíneas sufre turbulencias que cuestionan su continuidad en el futuro –al menos como se conocen hoy en día–. Su mayor exponente en Europa, Ryanair, no es ajena a esta crisis. El cierre de bases, los despidos y el nulo crecimiento de la compañía es solo una pequeña parte de sus problemas. Y ahora, las compras en el propio sector amenazan con su reinado en los cielos.

La adquisición de Air Europa por parte del grupo IAG –pendiente de aprobación de Competencia– es un problema para la marcha del negocio de Ryanair, especialmente en España, donde es la aerolínea que más tráfico genera. Solo en 2018 transportó 46,7 millones, por delante de Vueling (39,3 millones) e Iberia (19,2 millones), según datos de Aena.

Globalia Air Europa Pepe Hidalgo y Javier Hidalgo

La catarsis de Globalia: la venta de Air Europa deja su futuro en el aire

Alianzas, previsión de apertura de rutas, empleos, planes de negocio… Todo queda en el aire con el acuerdo de IAG con Globalia...

Con Air Europa bajo el paraguas de IAG, el holding se hace aún más fuerte en el mercado español. Si a estos datos de las dos aerolíneas de IAG (Vueling e Iberia) sumamos los de Air Europa (17,3 millones), los de Iberia Express (9,5 millones) y los de Air Nostrum (8,4 millones) el resultado es de 93,7 millones de usuarios. El 72% del tráfico nacional o lo que es lo mismo, el doble que el que generó Ryanair el pasado año.  

Y mientras, la ofensiva de Ryanair ante los movimientos del mercado se traduce en buscar una fórmula para alimentar su grupo aéreo; el mismo que se vio obligado a crear para fortalecer su estructura y no sufrir como otras aerolíneas. Así, Ryanair Holdings agrupa a Ryanair DAC, Lauda, Buzz y Malta Air. “Continuamos negociando acuerdos de crecimiento atractivos a medida que los aeropuertos compiten para ganar al crecimiento de tráfico de Ryanair”, señaló la low cost esta semana.

PROBLEMAS CON LOS TRABAJADORES

Es en el mercado español donde la compañía sufre a nivel operativo y laboral. La aerolínea anunció el cierre de las bases de Tenerife Sur, Gran Canaria, Lanzarote y Gerona motivado por la caída del turismo y los problemas con las entregas del Boeing 737 MAX. A esto le siguió un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a un total de 432 despidos, de los que 327 son tripulantes de cabina (TCP) y 105, pilotos. Del total, 220 corresponden a tripulantes contratados directamente por Ryanair; 85 a tripulantes contratados por la agencia Workforce, y otros 22 son tripulantes ligados a Crewlink.

De hecho, ahora se está negociando. Tras varias reuniones, la irlandesa solo ha ofrecido un plan de reubicaciones en bases de otras aerolíneas (Air Malta o Buzz) perdiendo la antigüedad y los contratos bajo legislación española. Personal de la Dirección General de Trabajo se ha personado en las últimas reuniones que se están manteniendo estos días para vigilar.

Los sindicatos alertan del “intento de la low cost irlandesa de hacer pasar por traslados voluntarios algo que la legislación acoge como forzosos”. De ahí que tengan que tener una compensación remunerada y no lo ofrecido por la compañía aérea: “un billete de avión y posibilidad de embarcar con dos maletas”, según USO.

BENEFICIO ESTANCADO

Su situación financiera es el principal indicador ya que se encuentra en un momento de estancamiento. Ryanair registró un beneficio de 1.152,5 millones de euros en la primera mitad de su ejercicio fiscal, finalizado el pasado 30 de septiembre, casi lo mismo que un año antes (1.150,7 millones de euros).

Si bien es cierto, no registra la caída del primer trimestre cuando alcanzó un beneficio de 243 millones de euros, un 21% menos que el año anterior, debido a los fuertes aumentos en las partidas de costes. Entre estas, los gastos de personal aumentaron un 21%. Además, en los últimos años se ha visto obligado a anunciar dos profit warning.

Esta situación se produce debido a factores externos. “Lamentablemente, debido a los retrasos en la entrega de MAX, este invierno nos veremos obligados a cortar o cerrar una serie de bases que generan pérdidas, lo que lleva a la pérdida de puestos de trabajo de pilotos y tripulantes de cabina”, explicó la compañía.