Roures
Roures

Jaume Roures está herido. El productor catalán ya no se pasea con alegría por la capital de España porque Florentino Pérez le ha dejado sin la factura de Real Madrid TV, la guerra con su exaliado Antonio García Ferreras le ha dejado sin la mitad del contrato con La Sexta, y el PSOE ya no lo considera su productor favorito.

Mediapro ha visto con recelos que la nueva productora de José Miguel Contreras, que dejó hace menos de dos años de la factoría catalana, se convierte en el máximo responsable del nuevo proyecto estratégico de Iván Redondo en TVE, la tertulia de Jesús Cintora.

Desde La Moncloa se confía en la experiencia del tándem Cintora-Contreras tras advertir con preocupación que otros proyectos tutelados por Enric Hernández (‘La hora de La 1’ y, sobre todo, ”La primera pregunta) no han cumplido los estándares de calidad ni han conseguido la audiencia deseada.

ROURES SE REFUGIA EN CATALUÑA

Manuel Fraga se refugió en Galicia cuando comprendió que el ‘Madrid socialista’ le era hostil y algo parecido le está ocurriendo a Jaume Roures, que mira de reojo a las elecciones catalanas y las del Barça con cierta frustración.

Y es que aunque triunfen sus aliados en ambas citas, Roger Torrent y Víctor Font, está que trina porque no tendrá la influencia que deseaba. Y es que la banca, según el propio Roures, influyó para que Mediapro no se hiciera con el Grupo Zeta.

Mediapro no controla El Periódico de Catalunya y Sport, ambos en manos de Prensa Ibérica (para tranquilidad del propio PSOE). Pero sabe que podría ‘asaltar TV3’ si ERC pasa a controlar una cadena autonómica que hasta ahora ha estado en manos de los herederos de CiU, ahora divorciados y con escasas opciones de mando después del divorcio entre Carles Puigdemont y Artur Mas.

RISAS EN FRANCIA

Roures tira de paciencia para soportar las ‘españoladas judiciales’ (un magistrado asegura que Putin iba a enviar 10.000 soldados a Barcelona y que el productor estaba implicado en esta novela). Pero el productor también crispa al personal en Francia.

Y es que su canal futbolístico ha protagonizado un sonoro impago de 172 millones de euros a los clubes galos porque la crisis del coronavirus no ha ayudado a que Téléfoot rentabilice su inversión. Cierto es que el problema del canal es que Mediapro ‘rompió’ la subasta y las previsiones no parecían demasiado realistas.

Ni de lejos ha conseguido Roures el millón de abonados que necesitaba para ’empatar’ y esta situación le ha obligado rebajar seis euros mensuales el precio del canal premium, que ha provocado que Mediapro tenga que pedir un crédito extraordinario de 112 millones.

PÉRDIDA DE INGRESOS

El productor, protagonista de una caricatura satírica en Le Monde, afirmó en L’Equipe que “la COVID afecta a muchos aspectos de la explotación de los derechos. No cuestionamos el proyecto como tal, pero los bares y los restaurantes están cerrados, la publicidad se ha hundido… Son cosas que todo el mundo sabe”.

El empresario recuerda que un grupo chino “ha entrado en nuestra empresa y en nuestro capital. Nuestro proyecto es para cuatro años. Lo mantendremos. Sabíamos que no iba a ser rentable el primer año y sabíamos que no íbamos a tener millones de abonados el primer año”.

Y añade: “Nadie podía predecir los efectos económicos del coronavirus. Ello nos ha obligado a ver cómo podemos adaptarnos a esta situación, sin poner en tela de juicio el compromiso que acordamos en abril de 2018. Todo el ruido que ha generado el conflicto no ayuda a nadie. Para el tema de los abonados ha sido lo peor. Confiamos en el proceso de conciliarnos con el público”.