DIA Ricardo Currás

La película en la que un jurado compuesto por doce hombres debe juzgar a un adolescente acusado de haber matado a su padre es todo un clásico. ‘Doce hombres sin piedad’ es, sin duda, el mejor drama judicial de la historia del cine. Y todo porque uno de los miembros de jurado, con sus razonamientos, introduce en el resto (que piensan que es culpable) la duda razonable. Y los acabará convenciendo, haciéndoles cambiar de opinión. Eso es lo que quiere ser Ricardo Currás, ex consejero delegado de DIA. El Henry Fonda que da vida al personaje que convence al resto en el film. En su caso, al juez.

Mañana se reanuda en el conocido como juicio de DIA. Y ante el juez de la Audiencia Nacional, Alejandro Abascal, declararán en esta nueva ronda Antonio Arnanz, director financiero del grupo DIA, Isabel Fernández de Córdoba, directora de auditoría interna, y Carlos Peregrina, el socio del auditor KPMG, aunque como querellado. Este último sin fecha definida. Habrá que tener el juez las comunicaciones entre auditoría y Ricardo Currás para fijar fecha. DIA borró esa información.

Todos aquellos que estuvieron bajo su batuta han apuntado a Ricardo Currás como responsable de los sucedido en DIA

Ricardo Currás, salvando las distancias con la película (en el juicio no hay juzgado popular), ha visto como los testigos han puesto su dedo acusador apuntándole a él. Como máximo responsable, Currás era quien movía los hilos de las cuentas y quien pedía a sus directivos que apretaran las tuercas a los proveedores. Así lo han dejado caer Susana Pagés, ex directora de compras, el ya citado Antonio Arnanz, Amando Sánchez, Juan Cubillo, y Luis Martínez. Todos, subordinados suyos en DIA.

IRREGULARIDADES EN DIA

Si el lenguaje, el poder de la palabra, fue clave para que Henry Fonda lograra salir airoso, sobre la palabra ‘irregularidades’ pivota el conocido como juicio de DIA. Los testigos no dudan en utilizarla en su más amplia acepción. Ricardo Currás la descarta, y prefiere utilizar otra: fallos. O errores de control interno. Errores que se debieron al mal hacer de quienes le acusan. Y va más allá. KPMG conocía algunas prácticas contables de DIA. Busca la duda razonable también con el auditor.

Recapitulemos: DIA tenía acuerdos comerciales con cada proveedor. A éstos se les inflaban las facturas un 15% con la excusa de que se los compensaría al año siguiente. Susana Pagés dijo que se le presionó para hacerlo. Currás lo desmintió. En esa época, sí cobró el bonus anual. Cobraron.

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En este particular sálvese quien pueda, en el que todos han acabado acusándose unos a otros, las irregularidades estuvieron ahí. Llámense como se quieran llamar. Y se tradujeron en unas funestas consecuencias: el trucaje de las cuentas supuso una caída del 80% de su valor en bolsa. La posibilidad de quiebra llamó a la puerta.

En esta nueva ronda de declaraciones, y si Ricardo Currás se ve acorralado, podría introducir otra duda razonable señalando a KPMG como conocedora de lo que se hizo en DIA. Entonces habrá que ver qué postura adopta la auditora. Pero eso es ya otra película.

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