Repsol MW verdes

Mientras todo el mundo observa el viraje en la estrategia de negocio que, de manera lenta, está tomando Repsol, los datos operativos en lo que todavía es su core (la extracción de petróleo y su venta transformada en gasolina y otras sustancias) se deterioran de forma alarmante.

La producción, afectada por el colapso venezolano, se alejó todavía más en el segundo trimestre del año respecto de la guía prevista y el margen de refino, un elemento clave en las cuentas de la española, se ha hundido y amenaza los objetivos financieros del 2019.

El punto más crítico de los últimos datos ofrecidos por Repsol recientemente, los operativos, se debe a la mala evolución del margen de refino, que tras un primer trimestre “débil”, en palabras de los analistas de Renta 4, se derrumbó todavía con más fuerza en el segundo. En concreto, a entre marzo y junio el margen se situó en los 3,5 dólares por barril, una cifra un 34% inferior al del trimestre anterior (que marcó 5,3 dólares por barril), y hasta un 54% por debajo de la guía (que colocó en 7,6 dólares el barril) que se había propuesto seguir la petrolera en este año. Lo anterior tiene una repercusión clara, y es que dicho desplome “anticipa unos resultados probablemente algo débiles”, señalan desde el equipo de análisis de Bankinter.

Las petrolera, salvo alguna excepción, tienen dos partes diferenciadas, aunque están muy ligadas, dentro de su negocio: por un lado, estaría lo que se conoce como upstream, que es la búsqueda, perforación y posterior producción. Por otro lado, esa producción (no siempre es una regla de uno a uno, se puede vender o comprar crudo) se transforma en productos (combustibles, lubricantes y otros derivados) que se venden al consumidor final, se conoce como downstream. La diferencia entre el coste de extracción, o en su defecto del precio del barril al que se compra, respecto de lo obtenido por dichos productos es el denominado margen de refino, por ello es tan importante. Más si cabe, que el 42% de las estimaciones de ebitda que ha hecho la compañía para los próximos años dependen de ello.

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Además, el margen tan pequeño que ha presentado en la mitad de año, apenas alcanza los 4,5 dólares por barril, es el más bajo (con diferencia) de los últimos años, ya que en 2016 fue de 6,3, un año después de 6,8 y el pasado de 6,7 dólares por barril. Pese a ello, Repsol tiene un as en la manga que le podría permitir maquillar las malas cifras de cara a finales de año, puesto que la entrada en vigor (oficialmente será en 2020) de la nueva normativa IMO (que exige un refinado más fino sin tantos aditivos), le beneficiará al ser más eficiente que sus pares. De hecho, los analistas de Renta4 esperan que “los márgenes se puedan recuperar a medida que avance el año, recogiendo a partir del tercer y, sobretodo, en el cuarto trimestre el impacto de la nueva regulación“.

VENEZUELA SIGUE SIENDO UN LASTRE Y LIBIA NO LEVANTA LA PRODUCCIÓN

La producción, otro de los puntos fuertes de la firma y que debería suponer un 58% del ebitda a lo largo del año (aunque aquí también entra en juego el precio, no es tan vital), sigue lejos de las previsiones al inicio de año. Repsol extrajo hasta 697.999 barriles al día, hasta 23.000 menos de la guía propuesta por la petrolera. El principal problema, obviamente, se encuentra en la situación de colapso en la que vive Venezuela, un país trascendental en el upstream de la española, y que ha llevado a que obtención de crudo del país se haya desplomado a mínimos.

Con los últimos datos proporcionados por la República Bolivariana, oficiales hasta el mes de junio, la producción de Repsol se habría reducido a la mitad en lo que va de año, haciendo un importante agujero a las cuentas de la petrolera. Así, los propios datos de la española, pese a que no desglosa por países, refleja una caída de hasta el 10,5% (algo menos de 30.000 barriles) en la zona de Latinoamérica y Caribe, que a su vez es la zona más fértil para la extracción con 295.000 barriles en 2018, supone un 80% más que en la zona de Europa, África y Brasil o que en la de Norteamérica. Además, la recuperación de Libia, que estuvo hasta el 4 de marzo parada, ha ayudado a incrementar la cifra respecto al trimestre pasado.

Repsol se enfrenta a una fuerte caída en el margen del refino, que debería subir un 117% para alcanzar la previsión, unido a la caída de la producción (por Venezuela)

Además, se podría unir otro problema más en los próximos meses para la compañía, ya que si bien el precio del petróleo ha sido alto a lo largo del segundo trimestre (con picos medios por encima de los 70 dólares, frente a los 65 previstos), el barril de Brent lleva las últimas semanas por debajo de la guía prevista. Aunque la mayor preocupación es que el precio del gas, medido como Henry Hub, lleva todo el año por debajo de las estimaciones previstas, que se situaba en los 3 dólares, con precio promedio de poco más de 2,8 dólares.

La mala evolución operativa ha tenido su repercusión sobre la cotización de Repsol en bolsa, ya que la firma no solo ha ido perdiendo fuelle (cayó semanas atrás a negativo en el año), sino que su evolución respecto del precio del petróleo (principal indicador de la salud del valor) se ha distanciado en las últimas semanas. Así, respecto a hace un año la diferencia entre la revalorización de la española y el crudo es de apenas 3 puntos básicos, mientras que si se toma a lo que va de 2019 la diferencia alcanza los 24 puntos básicos (dicho valor ha crecido en 13 puntos básicos solo en el último mes). Por ello, la firma presidida por Antonio Brufau ha perdido cerca de un 20% desde máximos de 2018, lo que supuesto la salida de un gran número de fondos.