Repsol ha regresado a los bonos al colocar con éxito una emisión de 750 millones de euros a ocho años, con una demanda final cercana a los 4.000 millones de euros. Según ha informado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la emisión se ha cerrado con un precio del 99,684% y un cupón fijo anual del 0,25%.

Este cupón es el más bajo alcanzado por el grupo presidido por Antonio Brufau en una emisión pública en toda su historia, indicaron a Europa Press en fuentes del mercado.

Además, representa el cupón más bajo de la historia de un emisor corporativo ‘BBB’ a ocho años en los mercados europeos y supone la emisión pública más barata obtenida por un emisor corporativo español en este año.

Antonio Brufau, presidente de Repsol

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Está previsto que el desembolso tenga lugar el próximo 2 de agosto. La emisión se realiza al amparo del ‘Euro 10,000,000,000 Guaranteed Euro Medium Term Note Programme de Repsol International Finance, B.V., aprobado por la Commission de Surveillance du Secteur Financier de Luxemburgo.

En la operación han participado entidades como CaixaBank, Santander, Citigroup, Natixis, Goldman Sachs, HSBC, Morgan Stanley, JP Morgan y UniCredit.

Fuentes del mercado añadieron que la emisión se ha realizado en un momento propicio para contar con el respaldo de los inversores, con una ventana mayor de oportunidades para la colocación y para conseguir una financiación barata.

Así, la demanda final de la emisión lanzada por la petrolera ha superado en más de cinco veces el nominal, con cerca de 4.000 millones de euros, tras registrar picos de volumen de 4.800 millones de euros.

Con esta operación, la compañía, que cuenta con vencimientos de deuda para el próximo año por un total 1.800 millones de euros procedentes de dos emisiones por 1.200 y 600 millones de euros realizadas en 2013 y 2015, respectivamente, logra así financiación a tipos mucho más bajos.

La última vez que el grupo acudió a los mercados fue en mayo de 2017, con una emisión de un bono ‘verde’ por 500 millones de euros, lo que la convirtió en la primera empresa del sector del petróleo y del gas del mundo en realizar una operación de este tipo.

De todas maneras, esa emisión no era de las características de la realizada ahora, ya que los bonos ‘verdes’ son un producto de renta fija que se emite con la garantía de que la cantidad que se ingrese se destinará a actividades de carácter sostenible, algo que debe ser constatado por un agente verificador.

SÓLIDOS RESULTADOS Y RECOMPRA DE ACCIONES

El pasado miércoles, Repsol presentó sus resultados del primer semestre del año, en el que obtuvo un beneficio neto de 1.133 millones de euros en un contexto de precios más bajos del crudo, caída de los márgenes internacionales de refino y con la suspensión de la producción en Libia durante, prácticamente, la mitad del semestre.

Asimismo, el grupo anunció que propondrá a su junta general una mejora de la retribución a sus accionistas a través de la amortización de un 5% del capital social.

Repsol indicó que esa mayor capacidad de generación de caja mostrada por la compañía se deriva de la eficaz gestión de sus activos en el actual escenario de precios, lo que basa esta decisión de realizar la recompra y amortización de acciones para una mayor retribución a sus accionistas.

El año pasado, Repsol ya aprobó la recompra (‘buyback’) de la parte distribuida en acciones para compensar el efectivo dilutivo del ‘scrip dividend’.

La actualización de la estrategia de la petrolera a 2020 prevé un incremento del dividendo del 8% anual para situarlo en los 0,95 euros en 2019 y recuperar el euro por acción al final del periodo.