Repsol-hidrogeno

Repsol rendirá cuentas al mercado en los próximos días. Tras dos trimestres complicados, derivados de la crisis sanitaria, la petrolera afronta unas semanas cruciales con la presentación de resultados del tercer trimestre y, más adelante, la publicación de su Plan Estratégico. Lo hará con una pequeña recuperación en el negocio del consumo minorista, pero nuevos recortes en el segmento ‘upstream’.

Todo ello en un escenario macroeconómico donde se mantendrá una difícil coyuntura durante los próximos meses; pero que no pueden impedir a la compañía presidida por Antonio Brufau seguir avanzando en su estrategia ‘verde’, uno de los principales hitos que llevarán en su Plan Estratégico 2021-25 que darán a conocer el 26 de noviembre.

Aunque antes tocará enfrentarse con el mercado. A mitad de año Repsol tuvo que comunicar unos resultados históricos. Registró unas pérdidas netas de 2.484 millones de euros en el primer semestre del año tras apuntarse unos impactos de 2.673 M€ por la pandemia en la valoración de sus inventarios y por la revisión en su hipótesis de precios futuros del crudo y del gas, y el ajuste del valor de sus activos de ‘upstream’.

Ahora, según un informe de analistas de Barclays, habrá un pequeño respiro -aunque con matices-. Explican que, en su conjunto, hay una serie de expectativas corporativas que hacen prever un crecimiento, y, sobre todo, porque en el ‘downstream’ se verá una mejora, siendo los servicios minoristas los que hayan dado una respuesta mejor con respecto a los cadentes primeros trimestres del año.

Sin embargo, también hay preocupación por los servicios industriales, que verán un nuevo impacto en el Ebit, a lo que se suma una previsión de producción menor en las actividades de exploración.

EL PLAN ‘VERDE’ DE REPSOL

Una vez se haya rendido cuentas al mercado, tocará de nuevo mostrar las claves de futuro a los inversores y accionistas. En esta nueva estrategia hacia la descarbonización tendrán un papel importante las renovables, donde Repsol ha dado un paso decisivo en los últimos años -con su entrada en el negocio de electricidad con la compra en 2018 de activos de Viesgo- para consolidarse como un actor relevante en la generación de electricidad baja en emisiones.

En este sentido, el grupo presidido por Antonio Brufau cuenta ya con una cartera de siete proyectos renovables en la Península Ibérica que, en distintas fases de desarrollo, suman más de 2.300 megavatios (MW), que se unen a los casi 3.000 MW de capacidad total instalada con los que cuenta actualmente la compañía.

Repsol dio otro paso adelante más en esta estrategia este verano, con la expansión internacional en renovables a través de un acuerdo con el Grupo Ibereólica Renovables que le da acceso a una cartera de proyectos en Chile que esta compañía tiene en operación, construcción o desarrollo, de más de 1.600 MW hasta 2025, y la posibilidad de superar los 2.600 MW en 2030.

Otros de los vértices de esta estrategia hacia la descarbonización será avanzar en áreas como la economía circular, así como en los proyectos de hidrógeno renovable y de captura y almacenamiento de CO2.

En esta dirección el grupo ya está trabajando con proyectos como el que está llevando a cabo en las proximidades de su refinería de Petronor (País Vasco) para desarrollar una de las mayores plantas de combustibles sintéticos del mundo o un nuevo y pionero proyecto de captura y almacenamiento de CO2 que estudia vinculado al ‘megayacimiento’ de gas natural de Sakakemang (Indonesia).

Bajo este escenario Repsol presentará el próximo 26 de noviembre su nuevo plan estratégico para el periodo 2021-2025, una ‘hoja de ruta’ que marcará la senda del grupo para alcanzar su objetivo a 2050 de ser una compañía de emisiones netas cero, al tiempo que mejore su posición de valor global.