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El fenómeno surgió en EEUU y ha ido creciendo y extendiéndose por Europa hasta llegar a nuestro país. La poderosa ola de la diversidad ha contagiado también a la comunidad financiera. Se trata de la inversión con un enfoque de género o “gender lens Investing” (GLI). Fondos de inversión, gestoras de private equity y firmas de venture capital enfocadas a invertir, exclusiva y deliberadamente, en startups o en compañías fundadas o cofundadas por mujeres. El germen de esta filosofía está en los microcréditos a emprendedoras expandidos por todo el mundo.

Hay fondos muy diversos y con modelos muy diferentes: unos buscan aunar impacto y retornos financieros y otros tienen un carácter más social. Pero la buena noticia es que el mayor vehículo europeo de este tipo es español: RED Capital Partners. Fundado hace un año y liderado por Luz Ramírez que, además de haber sido emprendedora, cuenta con más de 15 años de experiencia en el mundo del venture capital europeo e israelí.

No solamente se trata de una iniciativa única en nuestro país, sino que RED es también el mayor fondo en Europa surgido con esta estrategia. “Hemos dado el salto al mercado con la convicción de que existe una enorme oportunidad de negocio para este enfoque diferencial. Trabajé seis años como gestora senior del Fondo Europeo de Inversiones (FEI) en Luxemburgo y, sin duda, ha sido la mejor escuela. He visto cientos de fondos y cuando decidí salir de la entidad pensé que tenía que hacer algo con ese conocimiento tan único adquirido. Pensé en desarrollar un vehículo de inversión. Pero no uno más, sino uno diferente”.

Actualmente, RED está en pleno proceso de fundraising (captación de capital). Con oficinas en Madrid y Tel Aviv, aspira a captar 50 millones de euros con un doble objetivo: canalizar el intercambio de tecnología entre Europa e Israel y demostrar, de primera mano, que las compañías lideradas o co-lideradas por mujeres crecen más y son muy rentables.

Su retorno objetivo es el típico de cualquier venture capital: multiplicar por cinco el capital invertido y lograr una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 30%. “Vamos a buscar activamente fondos y recursos institucionales en España entre otras cosas porque, aunque el equipo de RED es global y muy internacional, al final, somos españoles”, añade Ramírez.

Isabel Rodríguez, socia y directora del área de Fondos del despacho de abogados King & Wood Mallesons (KWM) en España ha asesorado a RED Capital Partners en la constitución del vehículo. Según señala, “hasta ahora, habíamos visto fondos que invierten en compañías fundadas o co-fundadas por mujeres en otros mercados, como el estadounidense, pero es la primera vez que se apuesta por esta estrategia tanto en Europa como en Israel”.

Ray Dalio

Ray Dalio (Bridgewater): “Dolor más reflexión es igual a progreso”

Ray Dalio, fundador de Bridewater, analiza desde las relaciones comerciales entre China a Estados Unidos al Brexit, pasando por la economía española y los momentos más duros de su exitosa carrera.

Pero, dejando a un lado las consideraciones morales, ¿por qué incorporar factores de género en el análisis y en las decisiones de inversión? Lejos de la ética individual o colectiva, ¿qué lógica financiera subyace tras esta estrategia? ¿Realmente los inversores piden cada vez más detalles sobre las políticas de diversidad de género? ¿Les atraen las compañías de inspiración femenina más allá de que sea “lo correcto” o de que la diversidad esté “de moda”? ¿Cuál será el impacto futuro de este tipo de vehículos enfocados a invertir en empresas lideradas por mujeres?

Ahora que las métricas monopolizan la toma de decisiones corporativas hasta en los aspectos más nimios e intranscendentes, la correlación entre diversidad y retorno es clara. Quizá no era necesariamente evidente, pero los datos avalan que las empresas con una diversidad superior a la media en sus equipos de liderazgo logran retornos exitosos y mayores beneficios. En un mundo cada vez más complejo y competitivo, cuanta más diversidad, mejor.

INVERTIR CON MÁS RETORNOS Y MENOS FRACASOS

Cada vez son más los estudios que demuestran que, pese a recibir menor financiación, las compañías con más mujeres en cargos de responsabilidad tienen más éxito en muchos aspectos. Mejores retornos e índices de fracaso más bajos. Más productividad, más capacidad de atraer y retener el talento, un mayor perfil innovador y un mejor alineamiento con los intereses del cliente.

El descubrimiento más llamativo es que la financiación disponible que llega a empresas ocupadas por mujeres es muy inferior a la de los hombres y, sin embargo, los resultados y retornos financieros de las compañías son mejores.

Las mujeres emprenden menos, pero con más éxito. Un valor distintivo inapelable. En palabras de Allyson Kapin, fundadora de Women Who Tech, las mujeres tienen más dificultad para conseguir financiación por varios factores: “Históricamente, la comunidad de inversores ha estado compuesta en su mayoría por hombres, quienes tienden a hacer red con otros varones. Además, confían en fundadores de startups con quienes han trabajado, los cuales suelen ser hombres también. Nosotros lo llamamos “mirrorocrazy”: invierten en gente que se parece a ellos”.

Sin embargo, pese a la desigualdad en la financiación, las startups fundadas o cofundadas por mujeres generan ingresos acumulados hasta un 10% superiores a los proyectos liderados sólo por hombres según el informe ‘Why women-owned start-ups are a better bet’, elaborado por Boston Consulting Group con información recopilada por la red de aceleradoras MassChallenge.

Por otro lado, el índice de fracaso de las startups lideradas por mujeres es del 22%, frente al 52% de los proyectos liderados por hombres, según el ‘Mapa del Emprendimiento 2018’. Además, según el “Mapa del Emprendimiento” de South Summit, en 2018, por primera vez, el porcentaje de fundadores de startups que son mujeres se situó en el 22%, lo que supone un incremento significativo frente al 18% de 2017.

Luz Ramírez, managing partner de RED Capital Partners

Los estudios revelan también que es el doble de probable que una firma de venture capital con una socia mujer invierta en una compañía que tenga una mujer en su equipo directivo (34% frente a 13%). En concreto, es tres veces más probable (58% frente a 15%). Al menos, ésta es una de las conclusiones del estudio ‘Investors prefer entrepreneurial ventures pitched by attractive men’ de Alison Wood Brooks, Laura Huang, Sarah Wood Kearney y Fiona E. Murray.

Las empresas fundadas por mujeres fracasan menos y generan mejores retornos según diferentes estudios

Por tanto, existe una relación directa entre las políticas de igualdad género de las compañías y sus cuentas de resultados. O, lo que es lo mismo, la igualdad de género aplicada a las compañías no es sólo cuestión de justicia social y de derechos, sino también de retornos.

Belén Arcones, directora general de IMF Business School, recuerda que “los informes sobre empleo, retribuciones, y tasas de mujeres en puestos directivos siempre ponen de manifiesto que este colectivo está en clara desventaja. Una desventaja que se entiende menos cuando se contemplan otros datos, como que el número de mujeres universitarias es mayor que el de hombres”.

LA DIVERSIDAD LLEGA AL IBEX 35

Evidentemente, el panorama corporativo mundial, y especialmente el español, son testigos de una escasez de mujeres en el liderazgo empresarial. Aunque algo está cambiando, gracias a las prácticas de buen gobierno corporativo implantadas por muchas empresas, aún queda mucho por recorrer en diversidad de género.

Fondos como RED Capital Partners quieren convertirse en socios de referencia para cualquier compañía que promueva la diversidad, esforzándose por invertir en proyectos que trabajen de forma consciente en la creación de equipos de liderazgo diversos e inclusivos en materia de género, raza, religión, edad, orientación sexual, discapacidades y nacionalidad de origen.

En Reino Unido, Legal & General también ha lanzado este año un nuevo fondo de 58 millones de euros para fomentar la diversidad en las corporaciones, invirtiendo en cotizadas británicas que muestren una mayor diversidad en sus organizaciones. Helena Morrissey, alta directiva de la firma y una de las voces más destacadas en diversidad en Reino Unido, asegura que el fondo, llamado Girl, “es un paso muy importante para lograr la igualdad de género en el futuro. Esperamos que mande una señal muy poderosa a las empresas para que traten a fondo este tema”.

En España, el porcentaje de mujeres en los Consejos de Administración del Ibex 35 se ha duplicado en los últimos seis años, pero sigue siendo reducido, concretamente inferior al 25%. En 2012 suponían un 14,2%, con 59 mujeres consejeras, y en 2018 son ya 107 mujeres, un 24%. Aunque el selectivo español está lejos de las recomendaciones de la Ley de Sociedades de Capital o del Código de Buen Gobierno, que promueven alcanzar un 30% de representación femenina, ya hay algunas empresas se acercan a esta cifra o la superan.

El último informe de la asociación WomenCEO, con datos a 1 de octubre de 2018, establece un ránking liderado por Cellnex, con el único consejo paritario; seguido de Red Eléctrica, con un 41,7%. Iberdrola y Siemens Gamesa completan el Top 5, ambas con un 35,7%.

En un mundo cada vez más complejo y competitivo, cuanta más diversidad, mejor.

En definitiva, empresas e inversores empiezan a asumir que la diversidad no es solo una meta de justicia social, sino también de retornos y de negocio. Algo se mueve. El mundo financiero está despertando. Aunque, evidentemente, el cambio no avanza al ritmo deseado, la preocupación por este asunto es creciente.

Muchas empresas valoran ya la diversidad corporativa como fuente de ventaja competitiva e, incluso, como un elemento clave para el crecimiento y para atraer y retener capital. Según la consultora EY, para un 68% de los inversores la información no financiera (transparencia, diversidad, gestión medioambiental, responsabilidad social) juega ya un papel relevante en su toma de decisiones. Hoy los inversores quieren algo más que empresas rentables económicamente. Buscan compañías comprometidas y socialmente responsables. En definitiva, la diversidad de género importa.

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