La ministra de Energía, Teresa Ribera, ha señalado en distintas ocasiones que se había marcado como uno de sus objetivos acabar con la especulación en el mercado de las renovables. Un propósito que parecía haberse cumplido con la aprobación del último Real Decreto en junio, el 23/2020, con el que se endurecían las condiciones para los nuevos proyectos renovables. De hecho, el número de proyectos retirados se han multiplicado en los últimos meses. Pero esa ‘especulación’ no se ha ido, sino que se ha movido hacía el precio de los parques disponibles y al suelo.

Así, el mercado renovable ha dejado de ser un lugar de ingenieros para convertirse en un imán para ejecutivos financieros. “Muchos de ellos con apellidos ilustres y pasado en bancos españoles o de inversión”, explica un veterano del sector. La idea de trabajo es sencilla: se hacen ofertas por los megavatios ya aprobados, mientras por detrás se busca colocarlos a otros inversores a un precio mayor. Con una sola operación pueden sacar una rentabilidad que oscila entre el 30 y el 50% del precio inicial pagado.

Además, estos compradores utilizan la bula papal de 30 días que existe en el sector para finalmente cerrar los tratos. “Un inversor se hace pasar por comprador final, quien gestionaría el parque, pero durante las semanas siguientes a cerrar el trato expone ese mismo proyecto en al mercado para testear el interés. Una vez que ha podido comprobar que existen otros interesados en pagar un precio mayor la operación se ejecuta. El movimiento puede comprender a distintos intermediarios y normalmente el último eslabón son los fondos de inversión”, señalan fuentes del sector del nuevo proceder en el mercado.

LA CAÍDA DE PROYECTOS HA REVALORIZADO EL PRECIO DE LOS EXISTENTES

La operación anterior se ha visto vitalizada gracias al Real Decreto de Ribera. Así, las nuevas restricciones habrían expulsado del mercado cerca de 40 GW, por lo que el total de proyectos para invertir se ha reducido con fuerza. “Ahora hay menos tarta para los mismos comensales, por lo que los precios no han parado de crecer”, argumentan desde el sector. Además, esas nuevas medidas no solo han expulsado a especuladores, sino que también lo ha hecho con algunos de los grandes players del sector.

Lo anterior, implica que una vez se levante la moratoria de peticiones en el sector la demanda volverá a dispararse. “Hay grandes grupos que se le han caído varios GW de proyectos, por lo que una vez se pueda volver a hacerlo habrá nuevamente una avalancha”, predice un ejecutivo ligado al sector. “Todo el mundo está con la escopeta preparada”, ejemplifica otro de ellos. Pero mientras llega el momento, que se espera para finales del primer trimestre de 2021, el juego está en otra parte.

El otro punto, a parte de la reventa de proyectos, en el que se está moviendo mucho dinero es con la elección del suelo. Una de las medidas que más proyectos ha expulsado fue la de exigir que el suelo en el que se desarrollará el parque debe estar situado a 10 kilómetros de la localización inicial. Unas métricas que muchos de los desarrollos no cumplían y que han provocado la expulsión de agentes importantes. Por ello, estos mismos se están moviendo para asegurarse los terrenos idóneos para las peticiones futuras.

EL NUEVO DECRETO LIMITARÁ (TODAVÍA MÁS) A LOS PEQUEÑOS

“El Real Decreto que debe aprobarse en las próximas semanas ya está listo y contiene algunas sorpresas desagradables”, señalan fuentes cercanas al mismo. Así, entre las novedades están entre otras: nuevas restricciones a los proyectos, la potestad del Gobierno para quedarse con una parte de los mismos y el endurecimiento de las condiciones de los avales. Unas medidas que pueden dejar fuera de juego a muchos pequeños actores del sector, mientras refuerza a los más grandes.

Así, el hecho de endurecer los avales, se puede perder un 20% de los mismos, genera problemas importantes para los más pequeños. Quizás el más importante es que introduce un riesgo que encarecerá la financiación de los proyectos al subir la prima y exigir ese porcentaje por adelantado. “En desarrollos grandes puede suponer un coste excesivamente alto que no todas las empresas podrán hacer frente”, advierten desde el sector. Una solución que encontrado los fondos, para aprovechar esa baza, es la de financiar esas fases a cambio de participaciones en los proyectos.

En definitiva, la nueva normativa ha enfriado unos ánimos, pero ha encendido otros. Ahora, el sector renovable se ha vuelto un mercado enorme lleno de intermediarios que intentan comprar y vender proyectos a los mejores postores. “Eso también es especulación”, explica un directivo en alusión a la ministra. Y advierte de que “todo el mundo se ha quedado con hambre, principalmente los fondos”.