Los últimos cambios en la cúpula directiva de Renault y Nissan han reabierto la esperanza de los inversores de que la firma francesa, con la conveniencia de la japonesa, reanude las negociaciones de fusión con Fiat Chrysler (FCA). Para los analistas de JPMorgan el reencuentro se producirá más pronto que tarde: “Creemos que la pareja volverá a la mesa de negociaciones pronto”. Un punto de vista que desde Citi (en declaraciones vertidas a la prensa italiana) se comparte: “Los cambios en el mando de Nissan y Renault podrían reabrir las negociaciones para la alianza”.

La industria del automóvil ha aprendido que el tamaño sí importa. La generación de economías de escala, la compartición del conocimiento y la diversidad geográfica en la fabricación es altamente rentable para las marcas. Por ello, Peugeot decidió comprar Opel hace un par de años. También por ello, se han puesto de moda las alianzas para desarrollar el vehículo eléctrico y la conducción autónoma. Y, por ello mismo, dos de las grandes mentes con las que ha contado el sector en las últimas décadas, Carlos Ghosn (que lo ha sido todo en Nissan y Renault) y Sergio Marchionne (que reflotó Fiat y después Chrysler), trabajaron conjuntamente en crear la mayor empresa automovilística del mundo.

Pese a que la operación falló estrepitosamente, la mentalidad es la misma y las exigencias del sector obliga a trabajar en ella. “La fusión de Renault y FCA sigue ocupando un lugar destacado en la agenda de ambos equipos de gestión”, señalaban semanas atrás los analistas de JPMorgan. Ahora, esa puerta se ha vuelto abrir, en especial tras la destitución como CEO de la firma francesa a Thierry Bolloré y el nombramiento (aunque es de manera temporal) de Clotilde Debos, que siempre se ha mostrado favorable a la fusión, como nueva consejera delegada. Asimismo, la llegada de Makoto Uchida, que será nuevo CEO de Nissan, abre las puertas a una relación más estrecha con la gala. “Uchida es una buena opción para reconstruir la alianza entre Nissan y Renault, dada su experiencia en otras operaciones similares”, señalan desde JPMorgan.

Además, tan importante han sido los cambios como la manera en la que se han producido. La salida de Bolloré no ha sido casual, sino que se ha producido después de fuertes presiones por parte del presidente, Jean Dominique Senard. El anterior máximo dirigente de Renault era el principal detractor del movimiento corporativo una vez fracasó. Así, pocas semanas después de la ruptura y ante las especulaciones de que se podían retomar las negociaciones declaraba ante la prensa: “No hablaremos más con FCA. La fusión ya no está sobre la mesa (…) lamentarán no poder beneficiarse de nuestra tecnología”. Su posición firme ha sido uno de los factores que han propiciado su salida, ya que Senard siempre ha dado su bendición a la operación.

EL ENCAJE DE NISSAN EN LA OPERACIÓN

El primer punto para establecer una base sólida en la fusión de ambas firmas es encontrar un acomodo estable para Nissan. La marca japonesa se rebeló como uno de los factores más decisivos que hicieron fracasar las anteriores negociaciones. El principal problema fue que las negociaciones no reconocían adecuadamente, desde su punto de vista, la participación de la firma francesa en Nissan, por un valor de 13.000 millones de dólares. Uno de los objetivos de Uchida será el de fortificar la relación de ambas de cara a un movimiento más grande con FCA.

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“El nuevo equipo de Nissan probablemente querrá construir un nuevo legado y una fusión transcontinental como la de Renault y FCA podría ser una buena elección”, señalaron los analistas de Citi a distintos medios italianos. Además, los japoneses tampoco tienen muchas más elecciones que profundizar en dichas relaciones. La compañía se encuentra en un proceso de reestructuración, con un nuevo plan centrado en la reducción de costes, que no termina de contar con el respaldo de los inversores: “El plan de recuperación de Nissan tiene un camino incierto en la recuperación del volumen de ventas, por ello no podemos decir que el plan se haya ganado la confianza del mercado”.

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Las firmas de inversión han sido las primeras en apostar por un acercamiento de ambos fabricantes de automóviles dados los nuevos factores. La nueva ejecutiva es favorable al movimiento y hay un empeoramiento acelerado del entorno económico y de los márgenes de ambas compañías. También, porque los catalizadores primarios, lo que estaban ahí antes, siguen vigentes, tanto en cuota de mercado y distribución geográfica como en las sinergias que generaría en forma de reducción de costes (el punto más seguido por los analistas en este momento) al compartir tecnología y ganar escala.

De hecho, desde JPMorgan señalan tres puntos vitales en los que se podría beneficiar la empresa resultante: en primer lugar, la cooperación tanto en Europa como en Brasil para ganar más cuota de mercado. En segundo lugar, la nueva firma se beneficiaría de su tamaño en Europa en el segmento de vehículos comerciales ligeros, convirtiéndose en el primer fabricante. Por último, la reducción de costes y generación de sinergias y conocimiento compartido que daría resultado de crear una plataforma común con Nissan para la producción a gran escala de vehículos eléctricos.