Todos hemos soñado alguna vez con poder comprar nuestra propia casa. Si vives de alquiler, quizá hayas estado echando cuentas y hayas visto que sale más rentable en muchos casos meterse en una hipoteca que seguir como estás. Esto ocurre, sobre todo, si vives en una ciudad grande, cuyos alquileres están por las nubes.

Sin embargo, también es cierto que pedir un préstamo hipotecario se trata de un proceso largo y más bien complejo. Y puedes llegar a perder la paciencia o firmar cualquier cosa si no entiendes ben de qué va el tema.

Por ello, es importante tener en cuenta algunas reglas a seguir para conseguir la mejor financiación.

Conoce los tipos de préstamos hipotecarios

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Antes de meterte de lleno en la firma de una hipoteca, es primordial conocer los tipos de préstamos hipotecarios que podrás encontrar en el mercado.

Estos pueden ser a tipo fijo, en los que la cuota mensual a pagar y el tipo de interés no variarán en ningún momento. Es decir, siempre pagarás lo mismo suba o baje el tipo de interés. Por otro lado también existe el de tipo variable, en el que el tipo de interés está ligado a un índice de referencia (normalmente el Euribor). La cuota mensual variará de acuerdo al Euribor.

Por último, encontrarás una mezcla de los dos primeros. El tipo mixto aplica un tipo fijo durante los primeros años y más adelante pasará a aplicar un tipo variable, teniendo como referencia a cómo esté el Euribor en ese determinado momento. Empezarás pagando lo mismo de hipoteca pero poco a poco irá variando.

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