REE
Jordi Sevilla, presidente de REE

Red Eléctrica sigue cumpliendo con los inversores como un reloj a los que, además, ha prometido una lluvia de dividendos. Eso sí, a costa de los contribuyentes españoles. El nido de políticos que es la compañía, en su condición de monopolio, ha multiplicado por más de un 1.000% sus beneficios en las últimas dos décadas y ha repartido cerca de 4.000 millones de euros (que serán 6.000 en un par de años) en dividendos. Mientras, la factura de la luz en España ha pasado de ser una de las más baratas a las más caras de Europa.

Los últimos resultados presentados por la compañía ponen de relieve que la estrategia de la firma sigue tan vigente como en periodos anteriores. Los 704 millones de euros de beneficios en 2018 suponen un incremento del 149% respecto a lo obtenido 10 años atrás y hasta un 934% más que dos décadas atrás. Esto pone de manifiesto aquello de que los monopolios son los únicos capaces de obtener beneficio a muy largo plazo, gracias a su especial forma de explotar a los consumidores al restringir la competencia y obligarles a pagar precios más altos por sus servicios o productos.

La evolución de la firma viene predeterminada por el propio Estado, el Gobierno de turno, que no solo planifica de forma centralizada la infraestructura que se va a construir y quien la va a gestionar, sino también la remuneración que va a recibir. En los últimos años, la rentabilidad de la compañía (incluido el pago de los dividendos) ha sido del 14,8%, no solo muy por encima de otras eléctricas, por encima de cualquier otra firma española, e incluso muy por encima de otro monopolio estatal como Enagás (que ha rentado al 7,94%).

El ROE de REE se acerca al 20%, una cifra que por ejemplo es cerca dos veces y media más de lo que obtiene Banco Santander

La clave de la rentabilidad que ha ofrecido Red Eléctrica está en la fuerte revalorización, por ley, que obtiene por cada euro que invierte. De hecho, la rentabilidad media sobre fondos propios –que se conoce como ROE y mide la ganancia para el accionista- de la compañía se acerca al 20%, una cifra que por ejemplo es cerca dos veces y media más de lo que obtiene Banco Santander por cada euro invertido. Dicha ganancia solo es posible gracias a que el Estado la respalda, lo que permite que pueda apalancarse emitiendo deuda y a su vez multiplicar su rentabilidad económica.

Además, por la propia naturaleza del mercado eléctrico, las fuertes inversiones son muy necesarias, ya que a diferencia de lo que ocurre con el gas la electricidad no se puede almacenar en grandes cantidades. Por ello, es necesario de alto gasto en infraestructuras de transporte y distribución de tal manera que se puedan conectar las plantas donde se genera la energía con el consumidor final.

Iberdrola

Curiosamente, la llegada de las energías renovables es una de las mejores noticias para Red Eléctrica, puesto que obligarán a mayores inversiones tanto en infraestructuras de transporte como de distribución. La razón es sencilla, ya que en dichas fuentes (eólica o solar) no se tiene control sobre el momento en el que se produce la energía, por lo que el sistema eléctrico se ve obligado a coordinar la producción con el consumo de forma inmediata, de tal manera que compensa los picos y valles que generan dichas tecnologías.

COSTE EXCESIVO PARA EL CONTRIBUYENTE

Lo anterior, lleva a que en los próximos años REE destine el grueso de sus próximas inversiones, que cifra en un total de 6.000 millones de euros, a “facilitar la transición energética”. Una circunstancia que ha llevado al presidente de la compañía, Jordi Sevilla, a pedir a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que no reduzca la parte del pastel que le llega de los bolsillos de los ciudadanos en forma de ‘Retribuciones al Operador’.

La fuerte rentabilidad que obtiene por sus inversiones se sufraga a través de dos pagos distintos: por un lado, los costes regulados en la factura (que ocupan el 60% del recibo); por otro, de los pagos que realizan los productores de energía. Aunque en realidad, ambos salen del mismo sitio el bolsillo del contribuyente, esto es (más o menos) algo menos del 10% de cada factura que pagan los usuarios al mes. Una retribución que incluso la Competencia alertó de que era excesivamente alta en un informe publicado en diciembre de 2017.

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Por ello, Competencia se ha puesto manos a la obra para reducir el porcentaje de rentabilidad que obtienen las distribuidoras (como REE) de los ciudadanos para los años que van de 2020 a 2025. La primera propuesta del organismo fue la de retribuir el negocio de redes con una rentabilidad máxima del 5,46%, una cifra ostensiblemente más baja del actual 8,17% (rentabilidad sobre la inversión) que han obtenido desde 2013.

BAILE DE POLÍTICOS EN RED ELÉCTRICA

La posición de Competencia no está siendo nada fácil debido a las presiones políticas que está recibiendo. De hecho, la firma es de las compañías que cotizan en el Ibex con más políticos en su organigrama, sin ir más lejos Sevilla, que fue colocado a dedo por el Gobierno de Sánchez, exige que el porcentaje se quede en torno al 6,4% por las inversiones extras que requerirá la transición energética.

Aunque Sevilla no es el único, en la próxima junta de la compañía, que se celebrara el 21 de marzo, habrá un auténtico baile de políticos. José Luis Feito, un histórico muy cercano al PP (que llegó a la compañía con los populares en el Gobierno) saldrá del consejo de administración para dar entrada a José Juan Ruiz Gómez, con claro pasado socialista. Todo ello, para que a nadie se le olvide quien manda en el monopolio más rentable prácticamente de Europa.