El último acto de servicio para España de Red Eléctrica, la adquisición de Hispasat, le ha costado cerca de 1.000 millones y una importante hipoteca de cara al futuro. La operación no solo no arroja ventajas económicas u operativas (prácticamente no hay sinergias), sino que la limita en un futuro (reduciendo su potencial de ingresos y limitando su disponibilidad de capital), por lo que los inversores y analistas desconfían de un movimiento que se revela político.

La principal función de cualquier proceso de M&A es crear valor para los accionistas (los propietarios) de las empresas en cuestión, de este modo el principal argumento que esgrimen empresarios o directivos es el de conseguir que uno más uno sea superior a dos. Dicho de otra manera, que el valor que se puede obtener de la integración de ambas es mayor que el valor que se puede obtener de la suma de las dos empresas.

Lo anterior solo se consigue de una manera, cuando el valor de las sinergias generadas entre ambas empresas (una vez realizada la adquisición) supere el precio pagado (lo que técnicamente se conoce como ‘Premium’). En el caso de REE e Hispasat la realidad es completamente distinta, porque la operación apenas tiene sinergias que beneficien a los accionistas de ambas firmas. Así lo refleja un informe interno de Bloomberg para sus clientes al señalar que “generará pocas sinergias y destruirá el valor de los accionistas”.

La adquisición de Hispasat “generará pocas sinergias y destruirá el valor de los accionistas”

Las denominadas sinergias se alcanzan o bien a través de incrementos de ingresos o de reducción de costes, pero en el caso del movimiento de la operadora eléctrica española no afloran prácticamente ninguno de ellas. En primer lugar, la operación “aumenta la exposición al sector de negocio no regulado de las telecomunicaciones” una situación que no se ve con buenos ojos, explican desde Bloomberg. Un cambio que va en contra de los últimos movimientos de las empresas de servicios públicos que se han deshecho de sus segmentos de telecomunicaciones cómo National Grid, Scottish Power y SSE, aunque está último lo ha hecho parcialmente.

La adquisición de Hispasat genera ciertas tensiones en los ingresos de la eléctrica debido a que aumentará su exposición a los mercados latinoamericanos cuyas divisas se han mostrado en los últimos años muy volátiles. Para los analistas hubiera tenido mucho más sentido para REE aprovechar “las oportunidades de crecimiento orgánico en su negocio central de su red en España” o bien, si se prefería apostar por una expansión internacional “invertir en redes eléctricas de América Latina”.

La mejora en la generación de ingresos no es el único elemento que puede promover una operación de M&A, también una reducción de costes podría apuntalarla. La integración puede permitir reducir las funciones duplicadas (costes fijos), por lo que el coste medio unitario por unidad vendida decrecerá a medida que se dividan el mismo número de unidades con unos gastos inferiores. Una situación que tampoco se da con REE e Hispasat, ya que choca frontalmente con Reintel (la filial de fibra óptica de la compañía eléctrica).

Por otro lado, obliga a la eléctrica a destinar una gran parte de su capital de inversiones para telecomunicaciones, en total un 28% de los 6.000 millones que planea gastar hasta 2022. Además, “la naturaleza intensiva en capital de Hispasat restringirá la capacidad de REE para reducir el apalancamiento y aumentar el dividendo“, avisan en los informes internos de Bloomberg.

Por último, respecto al coste de la adquisición (aquello que debe ser inferior a las sinergias de la operación para crear valor para el accionista) al contrario de lo que se piensa no ha sido pequeño. Los analistas señalan que “el múltiplo de la transacción no es tan bajo como parece”. Asimismo, el volumen pagado (casi 1.000 millones) representa casi un 10% de la capitalización de mercado que tiene REE, por lo que se trata de un movimiento excesivamente grande para lo poco que aporta al grupo.

IMPUESTO POLÍTICO PARA RED ELÉCTRICA

El hecho de que la operación no genere una rentabilidad económica real para Red Eléctrica, y que obviamente existen intereses políticos, o si se prefiere patrios, de que se mantenga la españolidad de una firma clave para el país apuntan a los intereses que han podido promover la operación. De hecho, los analistas de Bloomberg son contundentes respecto al daño económico: “La adición de Hispasat probablemente pesará sobre la capitalización de Red Eléctrica”.

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Una de esas razones se llama Hisdesat y tiene importancia vital para el Ministerio de Defensa en España, de hecho, es uno de sus propietarios a través de la empresa pública Isdefe junto a Hispasat (43%), Airbus Defence & Space e Indra. La filial del operador de infraestructuras satélites se conoce como la ‘caja negra’ debido a que no trasciende información de ella, ya que se encarga de tareas sensibles como el control fronterizo, operaciones militares, cartografía de alta resolución o la inteligencia.

La otra gran alternativa para que Hispasat mantuviese no solo la españolidad sino también parte de control gubernamental era una adquisición por parte de Indra, pero dado el tamaño de la operación era inviable. Por ello, que al final se decidiese por REE una vez que se colocó a dedo como presidente a un político afín del Gobierno de ese momento, Jordi Sevilla, y también que curiosamente en las últimas semanas la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia se haya mostrado más cercana a ampliar el porcentaje que recibe la firma de cada recibo de la luz.