Ray Dalio

Acogedor, dispuesto y amable. Muy amable. Y eso que acababa de aterrizar desde Estados Unidos desde donde había volado durante la noche. Ray Dalio se puede definir, salvando las distancias, como el Bill Gates de las finanzas, ya que comenzó su aventura empresarial no desde un garaje, sino desde un pequeño apartamento en Nueva York. Eso fue en 1975, cuando fundó Bridgewater Associates, aunque sus primeros pinitos como emprendedor los dio a la temprana de 12 años.

Entonces llevaba la bolsa de palos de los jugadores de golf y cobraba seis dólares. Cuando le cortaban el pelo, hablaba sobre acciones con su peluquero. Decidió comprar un par de ellas, abrió una cuenta, y su padre le presentó a su corredor. De ahí a ser una de las cien personas más influyentes del mundo, según Time, y una de las cien personas más ricas del mundo, según Forbes, toda una vida. Una vida en la que ha descubierto una serie de principios que son la base de su éxito y que ha querido compartir en un libro: ‘Principios’ (Ediciones Deusto).

¿Usted piensa que vivimos en una sociedad donde no hay principios?

Vivimos en una sociedad de principios fragmentados en la que la gente no tiene claro cuáles son sus principios. Hay principios que provienen de la enseñanza, o de la religión. Pero las personas no piensan en conseguir sus propios principios. Para un individuo es muy importante articularlos y así poder identificar cuáles son los que tiene en común con los demás y cuáles son los que son divergentes.

¿Cuál ha sido su mayor error en su dilatada carrera?

En 1981 anticipé que habría una gran crisis debido a que varios países se habían endeudado con los bancos estadounidenses. México fue el primer país que se desinfló. Pensé que habría un colapso económico. Perdí a millones de mis clientes y tuve que despedir a las ocho personas que trabajaban para mí. Estaba tan en bancarrota que tuve que pedirle a mi padre 4.000 dólares. Ese error se me quedó en la mente porque, fue tan doloroso, que cambió mi mente a la hora de tomar decisiones.

¿Ese fue el error del que aprendió más?

Fue muy doloroso pero a la par fue una de las mejores cosas que me han pasado porque cambió mi proyecto. Me hizo preguntarme cómo sé que tengo razón y me dio la humildad que necesitaba. Me hizo ver que tenía que encontrar a la gente más inteligente que pudiera, aunque no estuviese de acuerdo conmigo, y entender su razonamiento. Me hizo saber cómo lidiar conmigo mismo para ser mejor. Cambió mi perspectiva porque cualquier éxito que consiga tiene que ver más porque sé cómo lidiar conmigo mismo, no por saber algo que ya sé. Esta perspectiva salió de esa experiencia tan dolorosa.

Coca-Cola

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Entonces, sin dolor no hay progreso. ¿Está de acuerdo?

Dolor más reflexión es igual a progreso. Si uno usa el dolor como un signo, debería desanimarse y reflexionar sobre lo que haría diferente en el futuro y establecer un buen principio para mejorar y hacer las cosas mejor más adelante. Eso produce progreso. Creo que el dolor es nuestro aprendizaje más determinante. Y uno se acostumbra a eso. La psicología cambia porque el dolor es como un rompecabezas. El rompecabezas es lo que hace diferente el futuro. Si no puedes resolver ese rompecabezas, obtienes un atasco, y ese atasco es un principio que te hace mejor en el futuro.

¿Cuáles son las compañías españolas más interesantes para invertir ahora? ¿Telefónica, BBVA, Santander, Inditex…?

Preferiría no hablar de compañías específicas. Soy un inversor en los mercados globales y me gusta ver cómo cambian los mercados, cómo la economía mundial cambia los mercados. Mi perspectiva es muy global por lo que prefiero no hablar de compañías de manera individual.

¿Y España? ¿Cómo ve a España?

Creo que ahora España tiene precios bastante razonables. Hubo una crisis que fue salvada por el Banco Central Europeo (BCE) pero pienso que estamos entrando en un entorno de riesgo en los próximos 2 y 3 años. Eso se debe a que, simultáneamente, el Banco Central Europeo está retrocediendo y tenemos el surgimiento de populismos, algo que se refleja también en Italia y en Francia. Esto puede tener su efecto en los mercados.

¿Está de acuerdo con los principios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump?

No. Yo soy un globalista. Uno de los mayores activos de los Estados Unidos es ser un país de inmigrantes, traer sin sesgos a las personas más talentosas, y crear una libertad de oportunidades. Eso estimula la productividad. Pero también vienen con grandes déficits. Y creo que esos grandes déficits van a ser un problema en los próximos dos años. La solución dependerá de la alternativa económica del presidente Trump.

¿Quién gana y quién pierde en la tensión entre China y Estados Unidos?

Los dos juntos. Es importante entender que no se trata sólo de una guerra comercial. Es una competición por dominar el poder en el mundo. Es una competición entre dos sistemas diferentes. En lo más alto de este enfrentamiento, el uso de la tecnología. Porque quien controle las nuevas tecnologías, quien las domine, será económica y geopolíticamente más poderoso.

¿Qué piensa del Brexit? ¿En un mundo tan globalizado es una buena idea salir de la Unión Europea?

Depende mucho de si piensan que la globalización aquí es una compensación. No puedo tomar decisiones por esas personas en cuanto a saber qué es lo que valoran más. Es el provincialismo contra la globalización. Puedo entender las modulaciones de las personas. Puedo entender el provincialismo. No es el camino que elegiría, pero puedo entenderlo porque la gente siente que perderían su país en diferentes culturas. Quieren una toma de decisiones independiente. Quieren ser ingleses y eso es un factor en Inglaterra y en todo el mundo que produce populismo, y el populismo viene con el nacionalismo, y se convierte en aislacionismo.

¿Cuál es el mayor error de las personas al invertir?

Creer que son unos buenos inversores y pensar que los mercados que tuvieron buenos resultados son buenas inversiones, en lugar de más costosos. Ese es el error más común. No saben cómo calcular lo que se refleja en el precio en relación con lo que es probable que suceda. Entonces compran compañías que piensan que son buenas sin pensar si son caras o no. Entonces, los activos que aumentan, piensan que son buenas inversiones, en lugar de ser las más caras.