El español Ramón Quintana ocupará la dirección general dedicada a la supervisión de los bancos sistémicos e internacionales en el nuevo organigrama del Banco Central Europeo (BCE) como supervisor bancario europeo, que incorpora dos nuevas áreas de negocio en sus labores de vigilancia, elevando así hasta un total de siete las direcciones generales en el organismo.

Quintana, nacido en 1961, se incorporó en 2014 al BCE como uno de directores generales del Mecanismo Único de Supervisión europeo que entraría en funcionamiento ese mismo año. Desde entonces, el banquero español ha venido encargándose junto a Stefan Walter de la supervisión directa de bancos significativos como responsables respectivamente de los directorios generales de supervisión microprudencial I y II.

Ramón Quintana fue nombrado en octubre de 2012 director general de supervisión del Banco de España, donde ingresó en 1986 como inspector de entidades de crédito. Desde esa fecha, desarrolló su carrera profesional en esta institución, ocupando sucesivamente los cargos de jefe de grupo, coordinador ejecutivo, director de departamento y, finalmente, director general de supervisión.

El BCE, que espera completar la reorganización en el cuarto trimestre de 2020, ha subrayado que esta tendrá un impacto neutro en el personal y los costes de la institución. Asimismo, ha destacado que con la nueva estructura la supervisión específica de las entidades se organizará de acuerdo con los modelos de negocio de los bancos y estará apoyada por expertos en riesgos y asuntos relacionados.

De este modo, actividades como la estrategia de supervisión y la supervisión de riesgos sobre el terreno, así como la gobernanza y las operaciones contarán con áreas de negocio específicas.

En este sentido, el banco central sostiene que la reorganización, tras la experiencia de seis años en supervisión bancaria europea, cambia el enfoque hacia una supervisión más centrada en el riesgo.

“Reforzará la estrategia de supervisión y la función de riesgo, nuestra segunda línea de defensa, y facilitará una cooperación más estrecha entre los equipos de supervisión temáticos y específicos de los bancos, garantizando una mayor coherencia en el tratamiento de los bancos y fomentando así la transparencia y la previsibilidad de las acciones de supervisión”, ha explicado.

En concreto, la nueva organización supone la creación de tres direcciones generales estructuradas en función del modelo de negocio de las entidades supervisadas, incluyendo la dedicada a bancos sistémicos e internacionales, bajo el mando de Ramón Quintana, además de la dirección de entidades universales y diversificadas, con Korbinian Ibel al frente; y la de entidades especializada y menos significativas, dirigida por Patrick Amis.

Asimismo, Stefan Walter, hasta ahora responsable de supervisar las principales entidades europeas, se hará cargo de la dirección general de supervisión horizontal, encargada de la evaluación del conjunto del sector y de elaborar revisiones temáticas y el desarrollo y mantenimiento de metodologías de supervisión.

Por su parte, la dirección general de gobernanza y operaciones quedará bajo el mando de Pedro Teixeira, mientras que los responsables de las direcciones generales de estrategia de supervisión y de inspecciones serán anunciados por el BCE en los próximos meses.

“Basándonos en seis años de experiencia, estamos adaptando nuestro modelo operativo para que podamos afinar nuestra supervisión centrada en el riesgo, aumentar la colaboración entre áreas de negocio y simplificar los procesos internos”, ha declarado Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE. “La nueva estructura fortalecerá el papel del BCE como supervisor prudente, eficiente y transparente para el beneficio de todos: clientes, bancos e inversores”, ha apuntado.

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