Solo los grupos automovilísticos franceses PSA y Renault cumplieron hasta agosto la nueva normativa europea de emisiones de dióxido de carbono (CO2), que obliga a los fabricantes a que la media de sus automóviles vendidos en el ‘Viejo Continente’ en 2020 no genere más de 95 gramos de CO2 por kilómetro recorrido si quieren evitar multas que podrían elevarse a miles de millones de euros.

Así se desprende de un estudio realizado por The International Council On Clean Transportation (ICCT), que explica que, a pesar de que la media de los vehículos matriculados por el Grupo PSA en Europea emite unos 123 gramos de dióxido de carbono, aplicando la regulación, que recoge que los modelos ‘cero emisiones’ cuentan como dos ventas, la media se queda en 92 gramos de CO2 cada kilómetro recorrido.

“En PSA, llevamos años comprometidos con el medio ambiente. No es algo nuevo. En el año 2000, ya fuimos pioneros en equipar nuestros motores con un filtro de partículas”, ha reivindicado el director de Comunicación y Relaciones Institucionales para España y Portugal de Grupo PSA, José Antonio León Capitán, durante una jornada de electromovilidad de la compañía.

Por su parte, los automóviles de Renault emiten de media 122 gramos de CO2 por kilómetro, pero con las mismas deducciones se sitúan en los 95 gramos, dentro del límite que marca la nueva regulación de la Unión Europea.

Sin embargo, el resto de las marcas sí tendría que pagar multas de cerrar el año con los datos que acumulan hasta el mes de agosto. Así, los modelos de Nissan emiten unos 97 gramos de CO2, mientras que los vehículos de Kia están todavía en los 98 gramos por kilómetro circulado.

Hyundai, Toyota y Mazda se quedan con 99 gramos de CO2 por kilómetro recorrido, por debajo de la media, que se sitúa en los 103 gramos de CO2. Otras marcas como Ford y BMW emiten 106 gramos por kilómetro, mismo dato que Fiat Chrysler Automobiles (FCA), a pesar de que esta última compañía cuenta con un acuerdo con el fabricante de coches eléctricos Tesla, lo que, a priori, le ayudaría a cumplir la normativa.

Según el mismo informe, el grupo Volkswagen se encuentra 13 gramos por encima de lo que marca la legislación (108), mientras que Volvo (111) y Daimler (117) están a la cola de alcanzar los objetivos.

El superar los límites marcados supondría exponerse al pago de multas millonarias ya que, por cada gramo y vehículo vendido que se pase de estas cifras las compañías tendrán que abonar 95 euros.