Cebrián
Cebrián durante una Junta de Accionistas de PRISA.

Prisa ha logrado vender Media Capital. Una operación que no ha sorprendido a nadie puesto que el grupo de comunicación estaba buscando realizar desinversiones con el fin de reducir un endeudamiento que está siendo una gran losa para el grupo. Sí, esa losa que está condicionando toda su actividad y que ha provocado que venda Media Capital al grupo francés Altice, traspasando el 94,96% del capital de su negocio portugués por el que Prisa calcula que ingresará unos 321 millones de euros, aunque el precio final de la operación está sujeto a “los ajustes habituales para este tipo de transacciones”.

Una operación que parecía que era inevitable debido a la necesidad de obtener fondos con los que reducir el endeudamiento ya que la transacción no es positiva para la compañía. Pero no sólo porque la venta suponga una pérdida contable estimada en las cuentas consolidadas de Prisa de 69 millones de euros y, en las individuales, de en torno a los 81 millones sino porque se desprende de un negocio portugués que tenía cierta relevancia para el grupo presidido por Juan Luis Cebrián.

Una relevancia que dan los números. Si nos fijamos en los resultados obtenidos por Prisa el ejercicio pasado, se aprecia como obtuvo unos ingresos ajustados de 1.370,2 millones de euros y un beneficio operativo (ebitda) ajustado de 281,5 millones. De estos, Media Capital generó unos ingresos de 174 millones y un ebitda ajustado de 43 millones por lo que se puede decir que su negocio en Portugal generaba un 12,7% de sus ingresos totales y un 15,27% de su beneficio operativo.

Por tanto, si tenemos en cuenta la cifra de ingresos que obtendrá, que asciende hasta los 321 millones de euros, podríamos señalar que con menos de ocho años su generación de ebitda sobrepasaría el importe que obtendrán. Pero incluso lo podría hacer en menos años puesto que Media Capital llevaba una tendencia positiva en ebitda (+2%) y servía para mitigar la caída de beneficio operativo que ha experimentado el grupo de Cebrián y que sólo el año pasado fue del 2,5%.

Una operación que podríamos considerar que es pan para hoy y hambre para mañana para el grupo puesto que la capacidad de la compañía de generar “caja” permitiría recuperar dicha fuente de ingresos que le proporciona la compra en, probablemente, menos de ocho años. Además, ha hipotecado 12,7 de cada 100 euros que ingresa y lo único positivo es que podrá reducir su deuda bancaria total que asciende hasta los 1.486,1 millones de euros a cierre del primer trimestre de 2017 (la compañía tiene un valor en bolsa de 230 millones de euros). Una reducción que se produciría por un doble motivo: desconsolidación de la deuda de Media Capital (98,5 millones) y la parte de los ingresos de la venta que destine a esta misión.

Una venta que tal vez haya sido precipitada pero que tiene un carácter de urgencia puesto que de esta deuda un total de 957 millones de euros le vencen a finales de 2018 por lo que debe intentar hacer frente a desinversiones con las que reducir esa cuantía o bien refinanciarla con los acreedores de dicha deuda. Además, también planea la posibilidad de una ampliación de capital puesto que Prisa ha descartado la venta de Santillana a finales de mayo por no satisfacer las ofertas las pretensiones económicas del grupo presidido por Cebrián (esperaban sobre 2.000 millones y las ofertas no alcanzaban ni los 1.200 millones). Una venta, que en caso de haberse producido, hubiera servido para liquidar la deuda pero pagando un alto precio: Santilla representa casi el 60% de sus ingresos y 9 de cada 10 euros que obtiene de beneficio operativo. Es decir, el negocio más exitoso de Prisa y que es, considerado por mucho, como la gallina de los huevos de oro para el grupo.

Desde Bankinter señalan acerca de la operación realizado por Prisa que” su problema es que tiene un endeudamiento muy elevado ya que cerró 2016 con una deuda financiera neta de 1.486 millones de euros, lo que implica un ratio sobre ebitda de seis veces y más de la mitad de la deuda vence a lo largo de 2018, por lo que parece que la venta de activos es la única vía para reducir el apalancamiento”. Además, estos expertos señalan que hay que tener en cuenta que “la compañía cerró 2016 con unas pérdidas de -67,8 millones de euros”.

Más de la mitad de su deuda vence a lo largo de 2018

Una operación que sí que ha sido recibida con buenos ojos por el mercado. La noticia se conocía en la mañana del viernes y Prisa se anotaba una subida en el parqué de algo más de un 10%, por lo que el mercado parece tener más en cuenta la intención de reducción de deuda de la compañía que la pérdida que supone a nivel de ingresos y ebitda dicha operación. Una noticia que será un mínimo alivio para sus accionistas significativos, vista la mala evolución de la compañía en bolsa y que recoge la incertidumbre que genera Prisa, tal y como muestra el gráfico inferior. Por lo tanto, el fondo Amber que posee más de un 15% del capital y Telefónica, que controla un 13,05% del capital serían los que más lamentarían su evolución en el parqué los últimos años.

Una operación que se produce en un momento en el que se están produciendo cambios de relevancia en el equipo directivo de Prisa. Sin ir más lejos, el jueves pasado se comunicaba el nombramiento de Guillermo de Juanes Montmeterme como director general financiero (CFO) en lugar de Fernando Martínez Albacete que dejó el grupo en mayo por motivos personales. Una incorporación que se une a otra realizada a finales de junio como fue la de Manuel Mirat, nuevo consejero delegado de Prisa en sustitución de José Luis Sainz, que llegó a un acuerdo con el grupo para adelantar la finalización de su contrato para el próximo mes de septiembre.