hachis

Aquellos que pensaban amenizar la cuarentena recurriendo a las drogas, van a tener problemas para conseguir sustancias como hachís y marihuana, al menos durante las próximas semanas. Según cálculos publicados en el Plan Nacional sobre Drogas, uno de cada diez adultos consume alguno de estos estupefacientes de manera mensual. Así que este 10% de españoles, se van a ver privados de su momento de placer. Y es que el mercado de las drogas, también se ha visto afectado por el estado de alarma. Principalmente porque el movimiento está muy restringido y la distribución se ha vuelto demasiado complicada. Este riesgo añadido ha hecho que la marihuana y el hachís haya aumentado su precio el doble o el triple en estos diez días. Si antes de la cuarentena un gramo rondaba entre 5 y 7€, ahora puede costar más de 10€ y hasta 15€.

Uno de los motivos es que hay falta de mercancía. Es difícil mover cantidades grandes y pequeñas de hachís. Transportar alijos es una misión complicada y según señalan las fuentes policiales, el narcotráfico está sufriendo un parón. En los últimos días la Guardia Civil ha interceptado dos alijos en la costa malagueña. La presencia policial es alta en todas las ciudades de España, y resulta sospechoso (y delictivo) el que una persona pasee por la calle o que circulen coches en horas nocturnas. Para garantizar el cumplimiento estricto del decreto de estado de alarma, el despliegue de Cuerpos de Seguridad de Estado ha extremado su vigilancia para evitar que se incumpla la obligación de cuarentena. Por todas estas complicaciones los precios de estas drogas se han elevado repentinamente. 

ANTE EL PELIGRO, EL INGENIO SE AGUDIZA

Los vendedores de pequeñas cantidades corren un serio riesgo durante estas transacciones, ya que se enfrentan a dos penalizaciones. Una por llevar marihuana o hachis y otra por incumplir las restricciones obligatorias. Las penas pueden ir desde los 100 euros, hasta un año de prisión. También resulta peligrosa la opción de la teledroga, en la que los clientes acuden a una vivienda para hacer su compra. 

Sin embargo, el ingenio de vendedores y consumidores ha encontrado maneras resolver la situación. Uno de los trucos es quedar en algún punto en el momento de sacar a los perros a la calle y hacer el intercambio rápido y discretamente. El aparcamiento de algunos supermercados también sirve como punto de encuentro. Incluso se puede acordar un lugar donde esconder la mercancía y realizar el pago por móvil. Ninguno de los dos tiene que verse y además estarán previniendo las probabilidades de contagio. 

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