coches

Los primeros días de desescalada tras la pandemia del coronavirus apuntaban a un cambio en el urbanismo hacia el 2.0. La sensibilidad ecológica, el afán por tener una vida más saludable y la irrupción del teletrabajo, cuestionaban el modelo de ciudad conocida hasta entonces. Pues bien, el temor a un posible contagio en el transporte público, ha aumentado el número desplazamientos en coche.

Las ciudades han comenzado a recuperar el pulso y, desde el ministerio que lidera José Luis Ábalos, ya han admitido que será muy difícil que el transporte público pueda asumir la demanda habitual garantizando el distanciamiento social necesario para evitar nuevos contagios.

En este sentido, desde el  ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, abogan por el uso de las bicicletas, motos y patinetes eléctricos, e incluso, de forma excepcional, el uso del coche privado.

Pero esta medida, que Ábalos insistió en que debía ser eventual, genera un doble debate: por un lado, el alza en los índices de contaminación a causa del uso generalizado del vehículo y, por otro lado, los expertos apuestan por eliminar el tráfico en algunas calles.

PREOCUPACIÓN EN EL CONSISTORIO

El Ayuntamiento de Madrid ha mostrado su preocupación por la rápida recuperación del vehículo privado, que ha vuelto a tomar las calles de la capital. Los datos que manejan revelan que hasta el 13% de los usuarios del transporte público pasarán al coche.

De hecho, la calidad del aire, tras dos meses de registros sin precedentes de baja contaminación, es de nuevo “regular“, según las estaciones municipales de medición. 

Por esto, Almeida ha pedido a los ciudadanos que usen el transporte público como la “mejor opción” para moverse por la ciudad. En esta línea, acaba de anunciar una ampliación provisional de 42 kilómetros de carriles bus, una decisión que cuenta con el respaldo de la oposición y las organizaciones por la movilidad sostenible.

COCHE, TAXI O VTC

El transporte público no puede garantizar la distancia de seguridad entre viajeros, y se producen aglomeraciones puntuales, pese a los esfuerzos del personal de las estaciones. Así, los usuarios tienen miedo a un posible contagio y se decantan por realizar el traslado en coche, ya sea propio, o con un taxi o VTC.

En estos vehículos es obligatorio el uso de mascarilla, tanto el conductor como el pasajero y, por ejemplo, la flota de taxis que opera en Free Now, al igual que Cabify, y algunos taxistas autónomos, han apostado por instalar mamparas de separación en sus vehículos para reforzar la higiene en estos meses.

Pero la cuestión de la contaminación no es determinante en este momento para los ciudadanos, ya que también ha aumentado la venta de coches y motocicletas. Ahora impera la idea de reducir al máximo el riesgo de contagio.

Según una encuesta realizada a nivel nacional por Clicars.com, compañía especializada en venta de coches online, tras el covid-19, el 93% de los ciudadanos se decanta por utilizar transporte privado, frente a otras opciones como el transporte público o el carsharing.

CALLES 2.0

Mientras esto ocurre, los defensores de realizar una transformación urbana para darle prioridad a los peatones se escandalizan. En las nuevas calles, los expertos defienden la creación de amplias zonas verdes, calles peatonalizadas y con espacio para bicis y patinetes.

Pero en esta reordenación del espacio público, los expertos en urbanismo apuestan por un cambio en el retail y volver al comercio de barrio, con la incorporación del e-commerce y logística de proximidad, así como un cambio de mentalidad y realizar la compra diaria, para evitar cargar pesadas bolsas o tirar del carro.

Además, surge con fuerza un nuevo modelo de ciudades policéntricas donde prime la proximidad y la escala humana, los desplazamientos peatonales, la movilidad compartida y la micromovilidad. Lo que se conoce como “ciudades humanas”.

A su vez, el auge del e-commerce y las mejoras logísticas, están revolucionando el retail físico. Los grandes centros comerciales de extrarradio se ven cuestionados, verificándose un proceso de retorno de los operadores de retail a la ciudad, adoptando formatos pequeños de proximidad.