El mercado de Lavapiés, en riesgo de quiebra por una indemnización de 8 millones de euros.
La primera planta del mercado de Lavapiés, sin acabar.

Las cuatro formaciones políticas del Ayuntamiento de Madrid negocian para solventar el problema del mercado de San Fernando. Esta cuestión puede acabar en un nuevo ‘caso Bicimad’ y ningún partido no quiere comerse el ‘marrón’.

Hace poco más de un mes, MERCA2 destapó un asuntó que puede suponer un gran agujero en las arcas municipales. Una obra inacabada, una demanda y una indemnización millonaria podrían sepultar el futuro del mercado municipal de San Fernando (Lavapiés), en un plazo de dos años. O lo que es lo mismo, un nuevo ‘caso BiciMad’. Fuentes consultadas por este diario afirman que las cuatro agrupaciones quieren solventar el problema antes de las próximas elecciones municipales.

La realidad es que el futuro de la alcaldía está más en el aire que nunca. Todavía no hay candidatos confirmados -salvo Begoña Villacís en Ciudadanos-, para los comicios municipales, pero todos se ven con posibilidades de ocupar el despacho blanco de Cibeles. Por este motivo, están en conversaciones para ver cómo pueden resolver el contrato que tiene el consistorio con los comerciantes.

Desde 1988, el mercado municipal de San Fernando, emplazado en el polémico barrio de Lavapiés, tiene concedido un contrato de gestión de servicios públicos por una duración de 50 años. A lo largo de todo este tiempo, el mercado ha sufrido numerosos intentos de reforma. En la actualidad, en la construcción municipal conviven los puestos de abastos y los puestos de restauración y ocio, que buscan proyectar una imagen similar al del mercado de San Martín o la Boquería de Barcelona.

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A finales de 2010, para impulsar esta nueva imagen Bond 40, un pequeño local de tapas situado en la planta baja del mercado, decidió invertir en la restauración, adecuación y recalificación del uso del suelo de la parte superior del edificio. Este área se encontraba totalmente abandonada, con puestos cerrados desde hacía años. Por este motivo, la intención de este comerciante era rehabilitarla, solicitar los permisos necesarios y montar un restaurante de lujo.

El acuerdo supondría sanear una zona totalmente desaprovechada y para ello el mercado, a través de la asociación de comerciantes, y la Gerencia se comprometieron también a realizar una serie de obras en las zonas comunes. Unas obras que consistían en la construcción de una entrada desde el exterior de la fachada y accesos para personas con movilidad reducida, entre otras acciones.

En la firma del acuerdo se estipulaba que para el año 2013 el local debía de abrir sus puertas, pero un retraso en la licencia de obras impidió que esto ocurriera. A pesar de ello, durante esos tres años, el propietario de Bond40 realizó un proyecto con un coste de cerca de 15.000 euros y acometió las primeras adecuaciones. De hecho, no son los únicos informes que elaboró. Al final, entre abogados, tasas, impuestos, seguros, fianza de arrendamiento, certificaciones de obras, acopio de materiales y un aval el informe pericial calcula en cerca de 800.000 euros el dinero invertido por Bond40, hasta la fecha.

El problema es que la otra parte, es decir, la asociación de comerciantes, no cumplió su parte del acuerdo. En 2013, todavía no tenían ninguno de los permisos de obras necesarios para poder rehabilitar y adecuar las zonas comunes, según afirman fuentes conocedoras del asunto. Esta circunstancia retrasó por lo tanto la fecha de apertura del local. Por su parte, la asociación se defiende y afirma que todo estaba listo para que comenzaran las obras, pero la constructora contratada quebró.

Tras tres años de disputas, en 2016 la asociación de comerciantes decidió demandar a Bond40 por incumplimiento de contrato. La demanda venía motivada por la no apertura del local en el año 2013, como se estipulaba en el pliego de condiciones firmado en el año 2010. “En realidad lo que existe es un interés por quedarse con el espacio”, afirman fuentes cercanas al caso.

La realidad es que el juez no sólo la desestimó, sino que aceptó una demanda reconvencional que solicitaba a la asociación de comerciantes cumplir con las obligaciones derivadas de los contratos susctritos entre ellas -en especial a elaborar y presentar en el Ayuntamiento de Madrid la la ampliación y modificación del Plan Especial de Planteamiento Urbanísitico Ambiental de Usos, para que se le ceda la superficie de terraza del edificio a los efectos de ser explotada para la actividad de cafetería-restaurante.

UN PROBLEMA DE TODOS

Después de ocho años, de contratos incumplidos, demandas y obras sin acabar la realidad es que el resultado es un local a medio hacer, un proceso judicial abierto y un informe pericial que tasa en más de ocho millones el dinero que Bond40 ha dejado de ganar durante todo este tiempo. Por este motivo, el mercado corre un serio riesgo de quiebra. La mayoría de puestos del mercado son de abastos, es decir, pequeños comerciantes sin liquidez suficiente para afrontar una deuda de ocho millones de euros. Por lo tanto, en el peor de los escenarios será el Ayuntamiento de Madrid el que tendrá que decidir qué hacer con la construcción municipal.

Ahora, con lo que parecía un problema para Ahora Madrid se ha convertido en un quebradero para todas las formaciones que compiten para alcanzar la alcaldía en el año 2019.

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