Podemos-Greenpeace-Ecoembes
Consejero Delegado, Óscar Martín

Pese a ser consecuencia de la normativa europea como “necesario” sistema integrado de gestión (SIG) en España, Ecoembes “está controlada por el monopolio de las propias compañías generadoras de residuos”, explica el director de Greenpeace, Mario Rodríguez. Por su parte el diputado de Unidas Podemos, Juantxo López de Uralde, describe al conglomerado de empresas como “una pantalla” de las grandes multinacionales de la alimentación “para continuar poniendo en el mercado envases”. Ambos pesos pesados del ecologismo hablan en una entrevista a Moncloa.com, dejando al descubierto la doble cara de Ecoembes: en una alardea de que “las empresas que emitimos envases de un solo uso, vamos a preocuparnos de nuestros residuos”, que en la realidad se traduce en un “ni reciclo, ni dejo reciclar”, porque no admito nuevos sistemas que rompan mi monopolio.

Los mismos que generan la basura son los encargados de limpiarla estableciendo así una suerte de dependencia perversa. Además, el reciclaje de los envases depositados en los contenedores azules y amarillos, no supone ni de lejos una solución. Ahora el modelo de envase retornable, ese del ‘casco vacío’ popularizado en los 80, y que se emplea con éxito en otros países, desafía la gestión monopolística de Ecoembes.

Entretanto en España se registra un “cortocircuito del sistema” de la mano de Ecoembes, tal y como señala Rodríguez, porque, ¿a quien beneficia que el sistema de reciclado no sea eficente? “A los los ciudadanos, desde luego, no, porque pagan impuestos por los envases que consumen para su posterior gestión y tratamiento, y a las Administraciones tampoco, puesto que asumen el gasto de los plásticos que se salen del circuito”, comenta el director de Greenpeace. Las empresas así mantienen su cuota de poder: siguen produciendo envases de plásticos, aluminios y brick, y guardan la apariencia de gestionar los residuos resultantes.

Grupos activistas ambientales y plataformas profesionales –Greenpeace, Retorna o Recircula- y políticos –Unidas Podemos- alzan la voz con alternativas concretas y viables al actual reciclaje. La liberalización de la gestión de envases amenaza con acabar con el chollo de Ecoembes aplicando un modelo agotado que, sencillamente no funciona. Los movimientos que rechazan este modelo apuestan por soluciones definitivas como el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), una histórica reivindicación ecologista que ha cosechado el rechazo de los dos monopolios de la gestión de envases de un solo uso, Ecoembes (plásticos, latas y bricks) y Ecovidrio (cristal), formados por distribuidoras, embotelladoras y fabricantes.

A través de un SDDR, el ciudadano paga un canon por cada envase de un solo uso, cantidad que se le retorna cuando los devuelve al establecimiento. Los envases devueltos son almacenados por los establecimientos que los venden que, a su vez, los entregan a un sistema de recogida que los lleva a plantas de conteo, donde se separarán por tipología, para más tarde transportarlos a las plantas de Ecoembes y Ecovidrio, reintegrándolos en el circuito actual, tal y como propone Retorna, organización que aboga por este tipo de sistema, integrada por actores de la industria del reciclaje, ONGs, sindicatos y asociaciones de consumidores.

Ecoembes es la responsable de gestionar los fondos recaudados de las tasas que las empresas de envasado pagan para reciclar el plástico. Está controlado por la empresa Ecoembalajes España, una poderosa red de empresas que comprende más de 12.000 compañías vinculadas a los plásticos. Las marcas de consumo más destacadas de Ecoembes son Bimbo, Pascual, Campofrío, Coca-Cola, Colgate, Danone, Henkel, L’Oreal, Nestlé y PepsiCo.  Entre sus miembros de envases de plástico están Tetra Pak Hispania, Ciclopast y Ecoacero.  Por último, incluye entre sus miembros a las grandes cadenas de supermercados, como Alcampo, Carrefour, DIA, El Corte Inglés, Mercadona y SPAR.

“España: Un lobo con piel de cordero”, es el título que encabeza el capítulo específico dedicado a nuestro país del informe denominado Talking trash, en directa alusión a Ecoembes, sus accionistas y su presión para anular y retrasar legislaciones medioambientales de reciclaje y recuperación de envases. La investigación realizada por organizaciones de más de 15 países muestra las prácticas de lobby y greenwashing de las grandes empresas contaminantes. este informe ha venido a respaldar una reivindicacion histórica de Greenpeace: “habría que hacer una auditoria a Ecoembes”, manifiesta Rodríguez en la entrevista concedida a Moncloa.com

Desde Retorna recuerdan que en España, cada día se pierden 30 millones de latas, botellas y briks que acaban o enterrados en un vertedero, quemados en una incineradora o abandonados por nuestras calles, bosques y playas y, en consecuencia, poniendo en riesgo nuestra salud.

El plástico se amontona en plantas con enormes dificultades para cribarlo y reconvertirlo o se acumula abandonado en plena naturaleza. “Y otras muchas toneladas de basura se envían a otros países, como Malasiadonde no se asegura que se recicle y acabe en vertederos e  incineradoras, y todo porque no somos capaces de gestionar ni siquiera la basura que generamos”, denuncia Greenpeace.

López Uralde también expresa con rotundidad el malestar con las prácticas de Ecoembes: “aunque lo estuvieran haciendo bien, no estarían dando un servicio a la sociedad, sino que estarían haciendo su labor”, es decir, gestionar los residuos que generan las empresas que componen este sistema. Se cumpliría así el principio de “quien contamina paga” y no el de “quien contamina, gestiona”, que es el que se aplica en España.