Los propietarios de pisos turísticos están desesperados porque la pandemia del coronavirus les ha tumbado su negocio. Llevan más de dos meses con cero ingresos, y aún no ven la luz al final del túnel, ya que la incertidumbre embriaga a las familias, que este año aún no saben si se animarán a hacer planes fuera de su localidad.

Muchos propietarios no podían mantener más tiempo sus pisos cerrados y han optado por sumarse a la oferta del alquiler tradicional, cuya rentabilidad es menor y conlleva más riesgo de topar con un inquilino moroso.

Algunos expertos inmobiliarios apuntaban a que este aumento en el parque de viviendas en alquiler ayudaría a relajar los precios, pero no está siendo así. Sigue habiendo mucha demanda, y cada vez más tras la pandemia del covid-19, ya que cientos de familias no podrán comprar una vivienda en los próximos años. E incluso, algunos propietarios se verán obligados a vender su casa tras esta crisis económica y se verán empujados a alquilar.  

DE TURISTAS A TRABAJADORES

Pero también hay propietarios de pisos turísticos que han agudizado el ingenio, y han ofrecido sus viviendas a empresarios para utilizarlas como oficinas para descentralizar sus equipos de trabajo.

De este modo, la “nueva normalidad” no conlleva tanto riesgo y el empresario garantiza la distancia de seguridad. Además, en muchos casos son viviendas que están más cerca del domicilio de un grupo de trabajadores, y pueden evitar utilizar el transporte público.

Pero otro de los usos que estos caseros han encontrado a sus inmuebles es adaptarlos como espacios de ‘coworking’. De hecho, en estas viviendas es sencillo mantener la distancia de seguridad, ya que son habitaciones separadas y con ventilación.

Para ambas opciones, estos caseros se han puesto en contacto con algunos líderes del flex space, que actúan como intermediarios para buscar empresarios, autónomos y pymes interesados en esta modalidad. De este modo, sus empleados rinden mejor durante la jornada laboral con un espacio cómodo y libre de ruidos familiares.

En este sentido, las empresas pueden alargar el periodo de teletrabajo garantizando una mayor comodidad a sus empleados, ya que en muchos casos en difícil acomodar un rincón de trabajo en casa, o simplemente son inmuebles tan reducidos que es imposible adaptar un hueco.

Según ha podido saber MERCA2, hay compañías que estudian cerrar las grandes oficinas con costosos alquileres y apostar por equipos descentralizados en viviendas turísticas. Pero también hay autónomos y pymes que van a optar por alquilar una vivienda para evitar compartir un espacio de ‘coworking’ con un numeroso grupo de personas, donde va a ser más complicado mantener la distancia de seguridad.

DECLIVE DEL SECTOR

La Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (FEVITUR) alertaba hace unas semanas de unas pérdidas que alcanzaban los 448 millones de euros tras la crisis sanitaria.

Y advertía de que esta cifra podría alcanzar los 2.900 millones de euros a finales de 2020. De hecho, solo Semana Santa supuso un impacto de 188 millones de euros.

Con este panorama, Fevitur, espera un arranque de la actividad de manera escalonada que les permita empezar a operar en el mes de junio, con una entrada de reservas para el último trimestre de año, y que suponga un principio de recuperación de cara a 2021.

LOS ALEMANES QUIEREN VOLVER

Por otro lado, hay propietarios de pisos turísticos que prefieren esperar, y mantienen la esperanza de que la clientela extranjera pueda venir cuando se eliminen las restricciones internacionales.

El CEO del turoperador DES Travellers, Eulises Castilla, asegura que “los turistas extranjeros, en este caso alemanes, siguen teniendo un gran interés por viajar a nuestro país en el momento que se abran las fronteras aéreas. De hecho, España es el segundo destino más buscado, solo detrás de Egipto”.

En cuanto a sus preferencias de alojamiento, este año se decantan menos por los hoteles y las búsquedas muestran un trasvase de estos turistas hacia alojamientos individuales, como es el caso de agroturismos o vivienda de uso turístico, “simplemente por motivos de seguridad, teniendo en cuenta las informaciones que nos van llegando, por lo que estamos viendo este tipo de alojamiento es el que está teniendo más posibilidades de venta directa”.

Por ahora, son solo peticiones de información, y habrá que esperar si se materializan estas reservas, para que el sector se recupere del varapalo de esta crisis.