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El Ayuntamiento de Madrid y los hoteleros han colocado en el centro de la diana de muchos problemas a los pisos turísticos. La subida de los precios del alquiler, las quejas por ruidos de los inquilinos de los edificios o la especulación son las razones por las que desde la asociación Madrid Aloja creen que el consistorio liderado por Manuela Carmena tirará de populismo para ilegalizar un negocio en auge en nuestro país.

“El 8 de mayo con la Mesa de Turismo empieza un proceso que acabará con el desarrollo de un plan especial que querrá ponernos en un lugar de ilegalidad”, indica Adolfo Merás, presidente de Madrid Aloja, la asociación que nació para defender a los pequeños propietarios y gestores de alquiler vacacional en la Comunidad de Madrid.

Desde la asociación reconocen que “Ahora Madrid tiene sus compromisos hacia las formaciones internas (anticapitalistas, antifascistas y comunistas) que no están a favor de la propiedad privada”, por ello se oponen a este negocio. Cuentan con el apoyo de PP y Ciudadanos, pero critican que el PSOE esté a “la izquierda de Podemos”.

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Hace unos días, Palma de Mallorca prohibió el alquiler turístico de viviendas plurifamiliares, convirtiéndose en la primera ciudad española en hacerlo con el fin de proteger a los residentes y el alquiler residencial. Algo que podría ocurrir en Madrid. “El alquiler no está subiendo por nuestra culpa, o exclusivamente por ello, y el Ayuntamiento está haciendo política con nosotros”, revelan desde la asociación.

Madrid Aloja critica el entramado legal y las dificultades de algunas leyes más propias “del siglos XIX”, por eso proponen modificar la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)  porque creen que es más fácil poner una multa a la plataforma y calificar de ilegal que alguien quiera anunciarse en una plataforma”.

Además denuncian los continuos ataques del consistorio. “El Ayuntamiento dijo que el 60% de los anuncios de Airbnb eran multipropirtarios. Y lanzó un mensaje de odio. Pero saben que es de multiananunciantes”, asegura.

EL LOBBY HOTELERO

Otro de los grandes enemigos de los pisos vacacionales son las empresas hoteleras. Las quejas de estas ante la administración son constantes. Tanto que hasta el presidente de la cadena AC by Marriott, Antonio Catalán, llegó a poner en duda su seguridad admitiendo que cualquier persona podría meterse en los pisos sin ningún tipo de vigilancia.

Los hoteleros desconocen que nosotros tenemos la obligación de cumplir el decreto de seguridad ciudadana, además de identificar a todos los turistas que vienen. Si algún huésped comete un acto delictivo o están en busca y captura nosotros tenemos responsabilidad como cómplices”, asegura Merás.

De hecho, desde la asociación también defienden que pagan impuestos. “Todos los pagos y cobros se hacen a través de bancos, por lo que son trazables y están controlados por Hacienda”, aseguran.

Pero luchar contra este lobby es complicado para los pisos turísticos, ni siquiera con la unión de Aloja Madrid y las plataformas del sector. “Pensar que si me junto con Booking o Airbnb vamos a ser capaces de presionar a las seis o siete familias que forman Exceltur va a ser difícil”, apunta.

La oferta de pisos turísticos de Madrid ronda entre los 8.500 y 11.500 viviendas, aunque los hoteleros calculan que son 20.000. “Si una misma casa se anuncian en Airbnb, Booking, HomeAway o Tripadvisor esa vivienda no se multiplica por cuatro como hacen los hoteleros”, denuncian.

VIVIENDA RESIDENCIAL VS. VACACIONAL

En los últimos años, muchos fondos de inversión, socimis o particulares han entrado en este negocio calificado, en ocasiones, de especulador. Si bien es cierto, desde Aloja Madrid también reconocen que muchos particulares que lo prueban abandonan porque es un negocio “muy esclavo” y a veces solo renta con ocupaciones superiores al 85%.

“Es cierto que se ingresa algo más, pero de ahí hay que descontar todos los gastos de suministros (luz, agua, internet), limpieza, lavandería, mantenimiento, check in, gestión integral y la tijera fiscal que es un 25%”, explica Merás.

Además, este negocio está sujeto a la ocupación durante todo el año, algo que no podrían hacer si el Ayuntamiento de Madrid limita el alquiler vacacional a 90 días al año. “Cuando Ahora Madrid nos dice que solo alquilemos 90 días lo que quiere es que cerremos o que alquilemos habitaciones empadronándonos en la casa”, denuncían.

De hecho, “muy pocos hoteles han reproducido este negocio”, con la excepción de Room Mate que gestiona un edificio de viviendas vacacionales en Madrid.

¿GENERA RIQUEZA?

Desde Aloja Madrid también defienden a la vivienda vacacional desde el punto de vista económico. “El gasto turístico en Madrid ha pasado un 30% y en España un 15% en los últimos cuatro o cinco años. Y curiosamente es desde que las viviendas de uso turístico aparecen en Madrid”, apuntan.

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Además de la evidencia de que muchos turistas eligen las viviendas turísticas como lugar para hospedarse en su viaje a Madrid, estos ponen en valor que venden otro tipo de reclamos que los hoteles no hacen, como bares, museos o tiendas de barrio. “Es lo único con lo que podíamos competir con grandes ciudades porque no tenemos ninguna Torre Eiffel, ni un Coliseo, ni pirámides”, señala.

Sin embargo, no todo son alegrías en los barrios donde se ubican estas viviendas y hay muchos casos en los que los inquilinos se quejan de este tipo de turistas por el ruido. Desde Aloja Madrid aseguran que son “casos particulares contra los que hay que luchar” y que las críticas que reciben de los turistas es por “los ruidos de nuestros vecinos”. De hecho, han pedido al Ayuntamiento de Madrid que cambien la normativa de ruido para que “la multa no sea 300 euros por fiesta sino por cada participante”.

Así, los próximos meses el Ayuntamiento buscará regular un sector que defiende su negocio a pesar de las críticas.

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