PharmaMar
Presidente de PharmaMar, José María Fernández Sousa

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) vigila de cerca a la nueva atracción de la Bolsa española PharmaMar, según explican fuentes cercanas a MERCA2. La compañía española sigue inflando su burbuja, se catapulta un 419% en el último año, gracias a una agresiva política de comunicación y la (vaga) esperanza de sacar un medicamento contra el covid-19. Una historia que, además de las grandes revalorizaciones, ofrece un componente emocional patriótico hasta el punto de que se ha convertido en un imán para los pequeños inversores. La combinación de todo ello ha obligado al regulador a estrechar el lazo sobre la firma.

El pasado viernes, 3 de julio, la compañía lo volvió a hacer. PharmaMar se revalorizó más de un 15%, tocó los 9,84 euros en intradía, tras señalar que su fármaco contra el covid-19, el aplidin, es hasta 2.800 veces más efectivo que el único medicamento aprobado para su cura, el Remdesivir. Una indicación, la de que es miles de veces más efectivo, que “no tiene ningún sentido científico y que está orientada a inflar el precio de la acción”, explican fuentes del sector a MERCA2.

Antes, la firma ya había experimentado fuertes subidas con otro tipo de anuncios. La primera se dio el pasado 3 de marzo cuando notificó que una de sus moléculas podría ser efectiva. Posteriormente, el 13 de marzo se anotó un incremento de hasta el 33% a raíz de otra publicación también sesgada, sobre sus avances. En ella, se captó al inversor a través de dos términos importantes como son la eficacia y la temporalidad, vitales para el especulador. En un comunicado que levantó malestar entre la comunidad científica y fue tildada de poco ética. De hecho, la CNMV requirió a la empresa de información adicional.

PHARMAMAR Y EL ‘ROAD SHOW’ DE SU PRESIDENTE

El foco de la CNMV no está en el qué sino en el cómo y el dónde. De hecho, el regulador no pone en duda los avances de la compañía, como sí hacen los expertos, sino su agresiva campaña de información. En cuanto a la primera, la firma se ha valido de que en el sector biotecnológico, por encima del resto, no hay blanco ni negro, sino una gran gama de grises. De tal forma, que hablar de efectividad (incluso miles de veces) o dejar la puerta abierta (como en marzo) en la referencia temporal no es falso, pero tampoco refleja fielmente la realidad.

Así, cuando se habla de efectividad o que funciona in vitro se debe tratar con más cautela. La probabilidad de que un fármaco salga adelante cuando la molécula en cuestión funciona en el laboratorio se acerca al 1/10.000. Además, que los últimos datos publicados se refieren (todavía) a pruebas in vitro. En concreto, a células de riñón de mono. También, se debe tener en cuenta que los tiempos en el sector son infinitamente diferente al resto. De hecho, los datos de sus primeras pruebas con humanos no se conocerán hasta finales de año, mientras que en primera instancia había quien creía que saldría por delante, incluso, del redemsivir. El tiempo ha demostrado que competir contra gigantes como Gilead es imposible.

Aunque, el problema más importante es la audiencia a la que está dirigida el mensaje. Al fin y al cabo, las artimañas, los juegos de palabras o las cifras voluminosas no son problema para los inversores cualificados. Pero, sí lo son para los más noveles. Más si cabe, en una materia tan poco conocida, un virus nuevo, en un sector tan complejo como el de la biotecnología. Un nicho al que precisamente la compañía se ha esforzado en llegar. Así, el presidente de PharmaMar, José María Fernández Sousa, ha hecho un verdadero road show por todos los platós de televisión o programas en los últimos meses.

LA CNMV ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

Todo ello, se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza para el regulador. En primer lugar, porque ya ha detectado (lo hizo tiempo atrás) de que el valor se ha calentado artificialmente. A la valoración actual, por encima de los 2.100 millones de euros, poco inversores cualificados del sector no lo ven ya como una burbuja. De hecho, las acciones han seguido subiendo a pesar de que sus competidores anunciaban mejoras continuamente. “Se ha llegado a punto en las acciones de PharmaMar se han desviado completamente de la realidad”, apuntan fuentes financieras a Merca2.

En segundo lugar, el organismo que lidera Sebastián Albellá teme que una vez pinche la burbuja los más afectados sean minoristas poco cualificados. El mismo grupo al que debe proteger por encima de todo la CNMV. De hecho, la historia de éxito de PharmaMar, tanto a nivel de concepto de cura del covid-19 como sentimiento patriótico, se ha desarrollado en un momento muy propicio para ello. Con la gente en sus casas, con mucho tiempo libre y el mercado de apuestas deportivas cerrado, mucho dinero ‘amateur’ se ha desviado hacía la bolsa. Hasta el punto, de que los principales brókers del mercado español han multiplicado sus ganancias en los últimos meses.

Por último, la CNMV teme que cada es más difícil poder actuar. La inactividad en las primeras semanas de marzo, donde su atención estaba centrada en los ataques bajistas que sufría la Bolsa española, le resta ahora credibilidad. De hecho, la SEC, su homólogo estadounidense, ha sido muy duro con ciertas compañías que se han tomado ciertas licencias literarias con sus avances. Pero, ahora una actuación podría verse como un ataque a la una empresa española que, además, está luchando contra el covid-19, por lo que la situación se ha descontrolado.

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