petróleo

El precio del petróleo parece que seguirá moderadamente bajo en los próximos meses, pese a los recortes pactados por la alianza de países productores, más conocida como OPEP, para intentar elevarlo. De hecho, la producción actual es la más baja desde 2015, tanto por los cortes voluntarios como por los factores estructurales y geopolíticos, y el valor del barril de Brent sigue anclado por debajo de los 70 dólares el barril.

Las razones que están presionando a la baja al precio del crudo, pese a los esfuerzos de la OPEP, no han cambiado en los últimos años, pero si se han hecho más efectivos. Así, uno de ello, Estados Unidos, sigue beneficiándose de la actual situación. “Con un umbral de rentabilidad que oscila entre 35 y 50 dólares por barril, la industria estadounidense del petróleo no convencional puede adaptarse cómodamente a los precios actuales, de ahí que su producción siga en ascenso y esté por alcanzar la cifra récord de 9 millones de barriles diarios” señalan desde el equipo de estudios de BBVA Research.

Además, la fuerte producción estadounidense está permitiendo llenar el mercado con su petróleo, exporta cerca de 3 millones de barriles diarios, mientras se reduce el de la OPEP, por los recortes, y, a su vez, la demanda de la materia prima se contrae. De hecho, los analistas consideran que la contracción en el mercado del crudo se debe a la ralentización de la economía global y la incertidumbre en torno a la guerra comercial entre EEUU y China y que también afecta a otros países.

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Lo anterior lleva a que “la capacidad de la OPEP para favorecer un aumento de precios es limitada“, según explican desde BBVA Research. Aun así, los países productores no desisten y en la reunión del 2 de julio decidieron extender el recorte de su producción por nueve meses. “Frente a la posibilidad de perder cuota de mercado o desencadenar un desplome de los precios, la organización optó por la opción aparentemente menos costosa. Considerando lo anterior, la desaceleración de la demanda seguirá siendo el principal determinante de los precios del petróleo en el corto y mediano plazo”, señala el economista Marcial Nava.

Por todo ello, mientras se mantenga las actuales condiciones de demanda y oferta el periodo de precios bajos se alargará a los próximos meses. “En el largo plazo, nuestras estimaciones apuntan hacia un precio de equilibrio en torno a los 60 dólares por barril”, indica Nava. Una cifra compartida por distintas casas de análisis tanto españolas, es el caso de Renta4 que para 2019 lo ve en 65 dólares para después reducirse hasta los 60 dólares, como grandes bancos de inversión entre los que se encuentran Morgan Stanley o JP Morgan.

“La capacidad de la OPEP para favorecer un aumento de precios del petróleo es limitada”

Las tensiones descritas en el mercado del petróleo presentan una serie de beneficios para los consumidores: el principal, y más obvio, de que asegura una gasolina o gasóleo más barato para los próximos meses de vacaciones, lo que podría repercutir en un mayor consumo. También será un alivio para las cuentas nacionales, ya que la balanza energética, provocada por el consumo de crudo, es la principal culpable del déficit comercial español. Por último, dichos beneficios deberían proporcionar un pequeño impulso al crecimiento del PIB de España.

Por su parte, las empresas energéticas como Repsol son las que más sufrirán en los próximos meses dada su dependencia del precio del crudo. La entidad presidida por Antonio Brufau se ha alejado de los máximos que marcó en 2018, con el petróleo en 84 dólares, y cede cerca de un 2% en lo que va de 2019. Aunque otras firmas del sector en Europa no lo están haciendo tan mal, así Eni sube un 6,5%, Total un 8,1%, BP se revaloriza un 9,3%, mientras que la holandesa Royal Dutch Shell lo hace por encima del 12%.