El próximo verano se podrá usar la tecnología móvil 5G. Vodafone España ha prometido su encendido comercial. Pero hasta 2020 no llegará de forma masiva. Antes, los operadores de telefonía tendrán que pujar por nuevas frecuencias de espectro que está en manos del Gobierno. El miedo de las compañías es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez use el 5G para recaudar y exprimir el bolsillo de las empresas. Algo, en último lugar, que acabaría repercutiendo en la factura de los ciudadanos.

El mecanismo es simple. Los operadores como Telefónica, Vodafone, Orange o MásMóvil (y otros tantos) necesitan espectro radioeléctrico para que funcionen los móviles. La próxima generación de conectividad es el 5G, y en estos meses se están subastando los anchos de banda donde se acoplarán; tanto en España como los diferentes países del marco europeo y mundial. Y con los ejemplos recientes llega el miedo.

Su desarrollo en Alemania y las noticias que llegan son negativas para los operadores debido al sistema de subasta directo. Esto provoca que las compañías tengan que incurrir en sobrecostes debido a la lucha entre empresas para hacerse con espectro de radio. Así, algunas voces europeas ya están torciendo el gesto ante la actitud de los diferentes gobiernos. Por ejemplo, el máximo responsable de Ericsson, Börje Ekholm, ha manifestado recientemente que los Estados deben preocuparse de facilitar el acceso al 5G, y estar menos obsesionados con recaudar dinero.

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En la misma línea, el presidente no ejecutivo de Cellnex, Marco Patuano, lanzó al aire en la última Junta de Accionistas de la compañía la pregunta sobre si Europa quiere ser una región innovadora o competitiva (en sentido negativo).

Pero el directivo italiano fue más allá y mostró su pesar por la tozudez de la UE en que haya más de tres compañías compitiendo en cada mercado. De hecho, ha asegurado que se están tomando decisiones que afectan de manera negativa a las compañías. En el caso de las subastas se debe al sobrecoste que se está pagando por el espectro, lo cual índice, posteriormente, en los niveles de inversión que pueden ejecutar las empresas.

LA NECESIDAD DE INVERTIR EN 5G

A principios de enero de 2020 se producirá la subasta de la banda de 700 Mhz. Antes ya ha habido licitaciones en el entorno de los 3,5 Ghz; y las quejas han llegado. Los operadores tiene la sensación de que quizá se podrían haber usado métodos donde las telecos no tuvieran que gastar tanto.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha logrado recaudar 437 millones de euros en la subasta de la banda de frecuencias 3,6-3,8 GHz, cuadruplicando el importe total de salida de 100 M€ para el conjunto de los 200 megahercios (MHz) que se licitaron. Pero hay truco, y es que la recaudación para el Estado será mayor porque al importe del concurso hay que sumarle los intereses del aplazamiento del pago en 20 años, tiempo de duración de la licencia, con el importe final se eleva a 542 millones de euros. Además, en los 20 años de la concesión, el Estado recaudará otros 868 millones de euros por la tasa por reserva de espectro radioeléctrica, con lo que las aportaciones al Tesoro Público derivadas de esta licitación ascenderán a un montante total de 1.410,7 M€.

En este sentido, volviendo a las declaraciones del CEO de Ericsson, estima que se deberían dar periodos de carencia para el pago más altos, e intereses más bajos. En este contexto, fuentes cercanas a uno de los grandes operadores señalan a MERCA2 que por ahora no se sabe si en la futura licitación de la banda de 700 Mhz habrá pago a plazos, o si los intereses serán bajos. Algo, estiman, que sería importante para que el impacto sea menor en la cuenta de resultados, sobre todo porque esta banda concreta no será de las prioritarias en un inicio y, por lo tanto, cuesta rascarse la cartera para algo que llegará poco a poco.

Su retraso en la implementación se debe a que la banda de 3,5 Ghz sí es fundamental para el primer encendido del 5G, puesto que para el desarrollo de ‘smart cities’ e industria conectada es una tecnología clave. Además, si los operadores quieren empezar a monetizar proyectos, deben disponer cuanto antes de esta frecuencia, por eso no ha sido un problema pagar por ella más de lo aconsejable.

Y LA DE 700 MHZ, ¿ES IMPORTANTE?

Antes de abordar la importancia en esta banda del espectro conviene matizar las diferencias que hay entre frecuencias. Así, las que están por debajo de 1 GHz (700-800 Mhz) soportarán una cobertura extendida en entornos urbanos, suburbanos y rurales, y contribuirán a soportar los servicios del Internet de las cosas (IoT).

Mientras, la banda 1-6 GHz ofrece una buena combinación entre los beneficios de la cobertura y la capacidad. Esto incluye espectro en la gama de 3,3 a 3,8 GHz, que se espera constituya la base para muchos servicios 5G iniciales. Por último, las frecuencias superiores a 6 GHz son necesarias para alcanzar las velocidades previstas para el 5G. Actualmente, las bandas de 26 GHz y/o 28 GHz son las que mayor apoyo internacional tienen en esta gama de frecuencias.

Así pues, se puede decir que todas son importantes, y nadie se puede reservar nada en la puja. Ese es el problema. Primero porque en la banda de 700 Mhz el volumen de bloques a repartir es menor que en 3,5 Ghz, y por lo tanto es más importante; y segundo porque el futuro Gobierno de Pedro Sánchez ya ha demostrado su hambre recaudatoria: impuestos a la banca y las empresas tecnológicas; recaudación con el diésel; aumento del impuesto de sociedades…

La actitud del Gobierno será fundamental: ¿recaudar más o arengar la innovación?

Fuentes del sector aseguran a este medio que “sobre la actitud de los gobiernos de recaudar frente a fomentar el despliegue, los distintos gobiernos españoles han sido bastante razonables y comprensivos en las distintas subastas que se han celebrado en nuestro país en los últimos años, y que confiamos que esa siga siendo la tendencia”. Aunque todo esto podría ser mejorable a través del tipo de subasta.

Y es que, añaden, “el precio final recaudado en una subasta de espectro depende mucho de las reglas de dicha subasta (algoritmo, precios de salida e incrementos, caps individuales y/o colectivos, existencia o no de bloques identificados y con características específicas, nivel de transparencia del proceso…), además del nivel de competencia (es decir, de número de participantes y de su capacidad) que haya en cada país”.

De esto se deduce que hay posibilidad directa de controlar lo que suceda en la subasta. Así, algunos operadores defienden procesos competitivos transparentes, por ejemplo con formato de subasta multirrondas ascendente, sin bloques ni operadores privilegiados, o con caps que permitan la participación de todos los operadores interesados y un uso eficiente del espectro.

En este contexto, desde otro operador señalan como algo fundamental que el tipo de subasta “no incremente artificialmente la competencia, y, por lo tanto, exista un equilibrio razonable entre obligaciones y precio/tasa”.

TODOS DE ACUERDO: 5G DE FUTURO

Esta situación no solo afecta a España. Según la GSMA, la organización de operadores móviles dedicada al apoyo de la normalización, la implementación y promoción del sistema de telefonía móvil, en su documento sobre la postura en política pública, instan a los gobiernos y los reguladores a asignar espectro 5G para soportar sus objetivos de conectividad digital en lugar de hacerlo para maximizar los ingresos estatales.

Así, sostienen que las políticas de tarificación del espectro son vitales para soportar servicios 5G de mayor calidad y más asequibles. Asumen que se han vinculado precios de espectro elevados con servicios móviles de banda ancha más caros, más lentos y con una cobertura peor. Para ellos creen que se debe fijar precios de reserva y tasas anuales modestos y basarse en el mercado para determinar los precios del espectro; así como evitar limitar el suministro de espectro 5G puesto que la escasez puede dar lugar a precios excesivos; y, por último, elaborar y publicar una hoja de ruta para el espectro 5G con los aportes de las partes interesadas con el fin de ayudar a los operadores a planificar su disponibilidad futura.

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Sobre la inversión, uno de los temas esenciales para los operadores de telefonía, la GSMA cree que los despliegues de redes 5G necesitarán importantes inversiones en redes. La rapidez de las instalaciones, la calidad del servicio y las coberturas estarán comprometidas sin inversiones adecuadas. Por eso urge a los gobiernos y los reguladores  que incentiven inversiones elevadas al adoptar políticas importantes relativas al espectro.

Con esto se refiere a soportar licencias exclusivas a largo plazo para móviles 5G con un sistema de renovación previsible. Algo fundamental que, por ejemplo, deben acometer en “breve” Telefónica y Orange. En concreto, en la banda de 3,5 Ghz, ambos operadores tendrán que renovar parte de sus licencias en este ancho que caducan en 2020 y 2030, respectivamente.

Asimismo, la GSMA quiere que se elabore un plan nacional de banda ancha que incluya al 5G y que fije actividades y plazos; se publique una hoja de ruta sobre el espectro 5G; y, por último, se garantice que todas las licencias para móviles sean independientes de la tecnología para impulsar las instalaciones de 5G de área extensa e incentivar una mayor eficiencia en el uso del espectro. Muchas de estas medidas ya han sido atendidas por la Secretaría de Estado para el Avance Digital. Ahora, con la perspectiva de un nuevo Gobierno, habrá que ver qué postura toman: ¿innovar o recaudar?