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Pedro Sánchez durante su primer consejo de ministros y ministras. Foto: GTRES

El nuevo presidente, Pedro Sánchez, lo ha dicho una y mil veces: los españoles echaron un salvavidas a los bancos, y lo justo y razonable es que ahora la banca les devuelva el favor ayudando a sostener el sistema de pensiones. Una medida que el PSOE, en concreto su comisión ejecutiva federal, aprobó ya el pasado mes de enero.

Se trataría de un impuesto extraordinario que gravase los beneficios bancarios, además de una tasa a las transacciones financieras. Con ambas medidas, y según las cábalas del partido socialista, se recaudarían hasta 1.000 millones de euros que reducirían el elevado déficit de la Seguridad Social (unos 15.000 millones de euros a final de año).

La idea no ha sentado nada bien en el mundo financiero. De Francisco González (BBVA) a Ana Botín (Santander), pasando por José Ignacio Goirigozarri (Bankia), Josep Oliu (Sabadell) y María Dolores Dancausa (Bankinter), todos han mostrado su malestar.

La banca considera discriminatorio que se penalice a un sector de la economía y no a otros como las eléctricas

Ellos han hablado de efectos distorsionadores en la economía, que es un impuesto que no se justifica, y que acabaría recayendo finalmente en los ciudadanos. El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), por su parte, hizo hincapié en que la banca no tendría por qué contribuir de una manera más intensiva que otros sectores.

LA BANCA TIENE UNA BALA EN LA RECÁMARA

Si nos remitimos a las cuentas presentadas por el PSOE ante el Tribunal de Cuentas (las últimas son con fecha 30 de junio de 2016), su deuda con las entidades de crédito asciende a 69.939.688,38 euros. De esa cantidad, 50,4 millones son a largo plazo, y 19,5 millones a corto plazo. En este mes de junio tiene que presentar las de 2017 (si sigue la tendencia de los últimos años, lo hará el día 30).

Esos 69,9 millones son la deuda más grande de los partidos políticos, seguido por el Partido Popular (PP), con 35,6 millones. En total, son 31 las instituciones financieras que, a finales de 2016, tenían algún tipo de préstamo o crédito con el PSOE, algunas tan curiosas como Caixa Conlonya (297.794 euros), Cajalmendralejo (13.999 euros) o la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Ontinyent (33.929 euros).

Por montante, es Banco Popular (ahora integrado en Banco Santander) quien tiene una ‘relación más estrecha’ con el partido del que es secretario general Pedro Sánchez. En concreto, la deuda pendiente es de 24.327.450 euros repartidos en un total de 43 créditos.

El de más volumen suma 7,5 millones de euros, seguido de otro de 3,2 millones, y un tercero de 2,5 millones. Lo curioso es que dicha cantidad ahora ha ido a parar ‘a manos’ de Banco Santander, que no tenía ningún tipo de relación, por decirlo así, con el partido de la calle Ferraz.

Foto: Angel Garcia/Bloomberg

Tras Banco Popular, el siguiente en la lista es BBVA. La entidad presidida por Francisco González suma una deuda de 18.589.882 euros. En su caso, son únicamente nueve los créditos concedidos aunque uno de ellos es de 16,1 millones. Este último vence en agosto de 2020, y tiene un tipo de interés del euribor más el 3%.

Y la medalla de bronce es para CaixaBank. El capital pendiente es de 6.311.620 euros, y como dicen en el sorteo de la lotería de Navidad, está muy repartido ya que son 53 los préstamos que tiene concedidos. ¿El Gordo? 1,3 millones de euros. Entre las tres entidades acumulan el 70% de la deuda socialista.

Tras este particular podio aparecería Bankia junto a BMN, aunque en las cuentas todavía aparecen separados al no haberse cumplido a finales de 2016 el proceso de fusión. Juntos suman 4.529.214 euros, repartidos de la siguiente manera: Bankia, 2,8 millones, y BMN, 1,6 millones.

Entidades por encima del millón de euros son Unicaja (3.388.839 euros), Liberbank (2.724.437 euros), Banco Sabadell (2.311.100 euros), Ibercaja (2.126.431 euros) y BBK (1.476.444 euros). Otras entidades que tienen relación son Abanca, Cajasur, Caja España y diferentes cajas rurales.

De esos 69,9 millones de euros, más de la mitad (en concreto, un 54%) vencen antes de 2020, y lo hay que tienen plazos bastante más largos. El más longevo, por decirlo así, es uno con CaixaBank de 91.603 euros cuyo vencimiento llega hasta octubre de 2041 y cuyo tipo de interés es del 6%.

Hablando de tipos de interés, la práctica mayoría son a tipo fijo, aunque también los hay a tipo variable. ¿El más elevado? Uno con la extinta Caja Castilla La Mancha (hoy Liberbank), de 17.705 euros, al 8,8%, y con fecha de caducidad 2020. Con la misma entidad tiene otros al 8,75% o al 8,5%.

CUESTIÓN DE SUPERVIVENCIA

¿Se atreverá Pedro Sánchez a cumplir su palabra? En Ferraz no están para tirar cohetes, económicamente hablando, dado su sobresaliente endeudamiento y la importante caída de ingresos sufrida por el partido de la rosa. Así, por ejemplo, las subvenciones han descendido desde 33,9 millones de euros en 2015 a 30,5 millones en 2016. Una bajada que también se ha dado en la cuota de afiliados: de 9,5 millones de euros a 8,6 millones en idénticos periodos de tiempo.

Cierto que el partido ha metido la tijera por todos los sitios por los que ha podido, pero los malos resultados electorales han desinflado los ingresos sobremanera. “No creo que acabe atreviéndose. Primero, porque es posible que no encuentre los apoyos necesarios en el arco parlamentario y, segundo, porque no va a tirar piedras contra su propio tejado dada la elevada deuda que tiene el partido”, señala un afiliado socialista de la federación madrileña.

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Su llegada a la presidencia del Gobierno, según este afiliado, sí podría valerle para “renegociar la elevada deuda del partido, siempre y cuando no acabe poniendo en práctica su promesa de más impuestos para la banca”. ¿Y condonarla?

No sería la primera vez que los bancos perdonan deuda a los partidos políticos (no cobrando los intereses, por ejemplo) como ha llegado a reconocer el ex gobernador del Banco de España, Luis M. Linde que, a su vez, se quejó de que dichos acuerdos no llegasen a manos del BdE, tal y como manda la ley. Hasta 2015, el tope de condonación era de 100.000 euros, pero se prohibieron a partir de ese año.

¿Qué pasaría si Pedro Sánchez acaba llevando a cabo su promesa y penaliza a los bancos? ¿Habría vendetta por parte de la banca? ¿Serían las entidades financieras inflexibles con los plazos? ¿Veríamos desahucios en las sedes socialistas? ¿Tendría el PSOE que vender la sede de Ferraz para seguir vivo? Las respuestas están en La Moncloa.

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