Paradores

La historía de 90 años de Paradores tuvo un singular punto de inflexión. Pongámonos en antecedentes. Año 2012. Nuestro país vivía sumido en el caos. En diciembre del 2011, Mariano Rajoy había sucedido en la Presidencia del Gobierno a José Luis Rodríguez Zapatero. Nuestras preocupaciones como país se centraban en no ser intervenidos por la troica, salir de la crisis económica y que no aparecieran para quedarse los hombres de negro.

Dentro de esa coyuntura poco edificante, una empresa pública conocida por todos, Paradores, vivía una situación límite.

Con José Luis Rodríguez Zapatero en la Presidencia del Gobierno, la gestión de Paradores de Turismo recae en una persona cercana a él, Miguel Martínez Fernández. La gestión durante su mandato, desde 2008 a 2012, fue un ejemplo de mediocridad y de incapacidad gestora y empresarial. El resultado demoledor: dejan a Paradores con una enorme deuda financiera, y con la caja vacía, casi sin fondos para pagar las próximas nóminas. La compañía estaba literalmente quebrada.

De aquella gestión casi ni vale la pena hablar. Lo hace por nosotros la hemeroteca. Sueldos de 200.000 euros por cabeza entre los directivos, mayoritariamente cercanos al entonces partido en el Gobierno. Incluso en lo estético fue lamentable, ya en su día los medios de comunicación denunciaron lo que allí sucedía con numerosos ejemplos. Uno de ellos el surrealista episodio de los 6 BMW de alta gama para uso la cúpula directiva. El que en Paradores no tenían chófer y BMW era un matarile.

Tras una gestión lamentable, no hay salida

El nuevo Gobierno del Partido Popular, nombra a Ángeles Alarcó como Presidenta y Consejera Delegada, en sustitución de Martínez Fernández. Su misión por cierto un marronazo cósmico; cerrar ordenadamente esta empresa pública, donde hoy trabajan más de 4.000 personas. La enorme deuda heredada, y la imposibilidad de recibir ayuda en aquel momento del Estado (no se podía ni respirar para no aumentar la deuda pública, ni poner en peligro la prima de riesgo en un país al borde de la intervención), hacen que el mandato sea claro. Hay que cerrar Paradores.

Esta empresa, además, cuenta con un hándicap añadido, no era financiable por su alta deuda, y porque no es propietaria de los activos para avalar con ellos, sino un mero gestor. De este modo los bancos no encontraban garantías para prestarla dinero.

Debo decir que siempre me ha gustado Paradores. Ha sido un ejemplo de vertebración turística para este país. Un caso único en el mundo que se ha intentado copiar en otros países de nuestro entorno. Esta empresa pública, hace una excepcional labor de conservación de patrimonio cultural.

Se logra en primer lugar, la conservación de inmuebles históricos, que sin esta actividad estarían deteriorados y se habrían perdido. En segundo lugar, la creación de empleo en las zonas donde se instalan, muchas de ellas zonas rurales. Por último, la promoción y fomento del turismo en determinadas comarcas que literalmente se revitalizan y se ponen en el mapa por la presencia de un Parador.

La importancia para una comarca de tener un Parador ha sido un arma de doble filo. Se han abierto muchos Paradores en las últimas décadas sin un plan de viabilidad claro, sino simplemente por compromiso político con los gobernantes de turno.

Aunque hay expertos en liquidaciones, a los que en la empresa privada se suele llamar para rehuir responsabilidades legales en los cierres, es muy triste cerrar empresas. Y muy especialmente cuando tienen un largo recorrido como Paradores.

Eso debió pensar el equipo de Alarcó, que “desobedeció” el mandato de sus mayores. Tras valorar la situación desde el interior de la empresa, pidió apoyo para desarrollar un plan que salvara a la compañía, y con ello los miles de empleos. Los gestores lograron convencer al Ministro de Turismo, entonces José Manuel Soria, y por medio de él al pleno del Consejo de Ministros y al propio presidente del Gobierno. Lograron imponer la idea de que cerrar la empresa no era la única salida, se podría elaborar un plan para reflotar Paradores.

Angeles Alarcó Presidenta Paradores

Paradores en quiebra técnica

Ese plan no iba a ser fácil dada la herencia recibida. Una empresa literalmente quebrada. Basta significar que se habían acumulado 85 millones de euros en deuda, y se había perdido en ese último ejercicio 35 millones. Increíble por cierto que los anteriores gestores no tengan que afrontar ninguna responsabilidad por ello, tras dejar la herencia que dejaron. Pero en este país, los inútiles y los incapaces, suelen eludir cualquier tipo de responsabilidades.

El anterior equipo gestor (¡unos artistas!), dejó nuestra joya turística en quiebra técnica con 85 millones de deuda y perdiendo 35 millones en 2011

Así, Paradores puso en marcha un duro ajuste. ERE de 350 personas, ERTE con reducción del 25% del horario laboral y sueldo a otras 400 personas más. Cierre de algunos establecimientos deficitarios. Contención absoluta del gasto, búsqueda de nuevas formas de negocio (consultoría para otros países, exportar el modelo al exterior etc.) Aumento de la publicidad exterior para incrementar la ocupación, y cuando se pudiera, afrontar la refinanciación bancaria. La cúpula directiva acompañó el esfuerzo global rebajándose el sueldo entre un 15 y un 21%. Algunos puestos directivos fueron amortizados para lograr un mayor ahorro.

Sorpresa, Paradores regresa a los beneficios

Los resultados llegaron poco a poco y terminaron por ser espectaculares. En 2015, tras 6 años de pérdidas continuas, una de las joyas turísticas del país, Paradores volvía a dar beneficios. Se había salvado de una situación de matchball, la más complicada de la historia de la empresa. Ya no era necesario cerrar y liquidar. Terminar subastando los establecimientos al mejor postor hubiera sido terrible. En esa teórica subasta, de los actuales 97 Paradores de Turismo seguro que 10 o 15 tendrían una buena venta y cartel, pero el resto, en pequeñas poblaciones y en muchos casos deficitarios, no los iba a querer nadie y se habrían perdido.

Hoy, Paradores es una empresa saneada, el 49% de sus ingresos provienen de la restauración. En 2017 ha facturado 260,8 millones de Euros. Su EBITDA ha crecido un 5% en el último año hasta los 46,1 millones de euros y ha alcanzado un beneficio neto de 17,6 millones. Ese beneficio, al ser el Estado el propietario de Paradores, no se reparte en forma de dividendos, sino que se re invertirán en la conservación de los establecimientos existentes.

Resultados Paradores

No es habitual hablar de un caso de éxito en gestión en una empresa pública, ¡generalmente son desastrosas! Tampoco es común que una empresa con estas dificultades logré variar el rumbo, revertir el ERTE al que se vio sometida, sanear sus cuentas, refinanciar y reducir la deuda, volver a beneficios y entrar en una nueva etapa de crecimiento. Precisamente por la excepcionalidad de todo ello, hay que ponerlo en valor.

Ahora Paradores debe afrontar una nueva etapa con multitud de retos y todavía con mucho margen de mejora. Crecimiento internacional, consolidación del modelo, reto tecnológico, y reto interno de gestión, con parte de una plantilla con aspiraciones funcionariales, en el peor sentido de la palabra.

Hoy Paradores se ha salvado de la quiebra, es una compañía saneada con 17,6 millones de beneficio neto en 2017

El Gobierno por otro lado, deberá tomar decisiones. Hay que decidir si tiene sentido mantener la titularidad completa de la empresa o poner en el mercado hasta un 49% de la misma, en un caso parecido al modelo AENA, para que entre algún fondo o industrial la dote de liquidez y músculo para crecer.

Pero mientras todo eso sucede, leo atónito artículos, que no hablan del business case de la salvación de esta empresa, cuyo cierre llegó incluso a tratarse en Consejo de Ministros en 2012. Simplemente se refieren a su presidenta, despojándola de todo mérito gestor, con una actitud bastante cutre y machista, como “la ex mujer de”. Ángeles Alarcó, fue mujer de Rodrigo Rato, del que se separó hace ¡15 años! Remarcar ese hecho, que no es más que un intrascendente y pasado detalle biográfico, usándolo como arma arrojadiza con tintes políticos y demagógicos, es oportunista y vergonzante.

Tenemos pocos ejemplos de mujeres directivas con una gestión de éxito, como para menospreciar a las que pueden presumir de ello. Es indiferente llegados a ese punto, cómo y con quién han estado casadas. Por lo que a mí respecta, la valentía y el resultado de su gestión hasta la fecha merece todo respeto. Es un caso de éxito de gestión empresarial, poco habitual en una empresa pública (comparémoslo por ejemplo, con el lamentable caos de la gestión del Hipódromo de la Zarzuela).

Paradores forma parte de nuestra historia, es un poco una empresa de todos. Y por ello todos deberíamos conocer y felicitarnos por esta bola extra, impensable hace tan sólo 5 años. Y siendo consecuentes con ello, eso implica en primer término felicitar también al equipo gestor, aunque a los más mediocres y demagogos parece que se les caen los anillos por ello.

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