Papa John’s
Bloomberg.

La cadena americana de pizzas Papa John’s llegó a España en 2015 con una estrategia basada en fuertes inversiones y precios agresivos para expandirse lo más rápido posible. Una guerra de tarifas para plantar cara a la reina del sector, Telepizza, y su rival directo, Domino’s Pizza. Pero cuatro años después, esta estrategia le ha pasado factura y la cadena está realizando cambios internos para reformular su plan de negocio.

Fuentes cercanas a la empresa aseguran a MERCA2 que la compañía necesita “un lavado de cara” y que la expansión ha sido “demasiado rápida” y “algo descontrolada”. A cierre de 2017, contaba con 41 tiendas en España con la previsión de expandirse en los próximos años. Y así han hecho. Recientemente estrenaron su tienda número 71 en España. Una cifra alta teniendo en cuenta el corto periodo de tiempo en conseguirlas; aunque baja en relación a las 300 tiendas que tiene Domino’s Pizza, cadena gestionada en nuestro país por Zena Alsea desde 2009.

Papa John’s llegó a España en 2015 con una estrategia de precios agresivos que le ha pasado factura y ahora está realizando cambios internos para reformular su plan de negocio

Papa John’s se presentó en el sector español de las pizzas copado por sus dos rivales con un producto diferenciado: pizzas acompañadas por una guindilla y salsa de ajo. Su modelo de negocio no es como el del resto de competidores. No tiene franquicias, sino que crece a golpe de tiendas propias. De hecho, la cadena firmó un acuerdo de colaboración en exclusiva con Glovo para la entrega a domicilio de pizzas en noviembre de 2018. Una alianza que combina con el reparto propio de la cadena y que busca mejorar la parte del delivery.

A pesar de estos importantes pasos, hacerse un hueco en el mercado español no es nada fácil. Los precios y descuentos agresivos tienen sus consecuencias positivas y negativas en Papa John’s. En el primero de los casos, ha conseguido incrementar un 409% sus ventas en el último año con datos actualizados (2017). En 2016 cerró con una facturación de 5,3 millones de euros, mientras que 2017 lo hizo con 12,9 millones de euros, según datos del registro mercantil recogidos por InsightView.

Por el contrario, su parte negativa se traduce en números rojos. Las pérdidas que se han ido acentuando cada año más. En 2015, dichas pérdidas ascendieron a 256.570 euros; en 2016, perdió 3,87 millones de euros y en 2017 cerró con 5,39 millones de pérdidas (dato más actualizado). La fuerte apuesta inversora en España también explica estos resultados.

NUEVAS INCORPORACIONES EN ESPAÑA

Como es costumbre en Papa John’s, cuando las cosas no funcionan bien la compañía busca cambios que vienen de la mano de nuevas incorporaciones. Así lo ha hecho a nivel internacional, con el reciente fichaje de Jim Norberg como su director de Operaciones de Restaurantes, un veterano del sector que trabajó durante 30 años para McDonald’s.

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Y así ha pasado también en España. En abril, la cadena incorporó procedente de Rodilla a Óscar Casco como project manager construction y a Joaquín Menéndez como director de operaciones. Ese último con un perfil profesional con más de siete años de experiencia en la cadena de restauración Vips (bajo control de Zena Alsea).

Además de estas incorporaciones, en el último año también se han producido otras de perfiles relacionado con el mundo de la restauración. Tal es el cado de Pablo Delgado Ortiz que llegó hace once meses procedente de Mega Food para ocupar el cargo de Global Controller. Entre sus funciones destacan la de establecer y parametrizar procesos que mejoren la productividad o el seguimiento del cumplimiento de los procedimientos y políticas de administración de personal.

Estos cambios vienen motivados por la necesidad de “un lavado de cara” ya que hay aspectos que no funcionan bien, como la atención al cliente, que es peor que la del resto de competidores, según fuentes cercanas a la empresa.

Cabe recordar que detrás de esta cadena está la sociedad PJ España Pizzerías con sede en Madrid. Papa John’s Pizza entró en España de la mano del magnate chileno Nicolás Ibáñez Scott, a través del fondo de inversión Drake.