Las rosquillas, esos deliciosos dulces gallegos de Carnaval están llegando y se nos hace la boca agua, porque son de esas recetas que, no puedes probar una sola, y te conquistan de inmediato, por el sabor, la textura y, sobre todo, los recuerdos que te traen a la cabeza.
¿Qué te parece si hoy tratamos de hacer la receta de las rosquillas gallegas de Carnaval? De primera te contamos que no son difíciles ni llevan tanto trabajo, pero el sabor si que va a estar allí y lo vas a comprobar por ti misma. Para comenzar son rosquillas fritas, que se esponjan en el interior y la fritura les da ese toque crunchy exterior que nos encanta, ideales para el Carnaval, o para la festividad que prefieras, por nosotros, las comeríamos todo el año.
Un postre de mucha tradición

En Galicia las califican de postre y nosotros de divinidad, porque tienen un no se qué especial y cada vez que las hacemos, nos vienen a la memoria los momentos familiares más entrañables, así que ya es el momento de que también tú hagas nuevos momentos maravillosos en familia, preparando estas rosquitas gallegas de Carnaval con tus hijos.
En casa, hacer estas rosquillas no solamente es hacer una receta, se trata de cumplir con una tradición de familia, en la que participan todos, por eso nos reunimos, preparamos todo para pasarlo bien y nos ponemos manos a la obra, para luego comernos todo, y verás que desaparecen rápidamente, así que probablemente tengas que repetir la receta de las rosquillas gallegas.
Ingredientes para las rosquillas gallegas de Carnaval

Primero repasa los ingredientes para ver si los tienes todos o si tienes que ir al súper a por alguno de ellos. No te preocupes por lo larga que la vez, porque realmente es fácil de hacer, así que revisa si tienes:
Para la masa:
- 1 kg de harina de trigo de repostería.
- 4 huevos camperos.
- 100 g de mantequilla derretida (o en pomada).
- 130 ml de aceite de oliva virgen extra suave.
- 100 g de azúcar blanquilla.
- 120 ml de anís (de tu marca preferida).
- La ralladura de un limón y la ralladura de una naranja.
- 1 sobre de levadura química o impulsor (16 gramos).
- Una pizca de sal (3 gramos).
Para la fritura:
- Aceite de oliva virgen extra suave (para freír las rosquillas).
Para el baño de almíbar:
- 100 ml de agua.
- 200 g de azúcar blanquilla.
Vamos de primera mano con la masa de las rosquillas

Prepárate porque es una receta fácil, pero requiere un poco de tiempo. Así que, ¡vamos a ello!
- Ralla los cítricos: empieza por pelar un poco de la piel de limón y naranja. La parte blanca la descartamos, ya que la piel es lo que usaremos para aromatizar. Luego, ralla lo que puedas de ambos frutos.
- Derrite la mantequilla: si no la tienes en pomada, derrítela a fuego bajo y resérvala.
- Batir huevos: en un recipiente grande, bate los cuatro huevos camperos junto con los 100 g de azúcar. Batir bien hasta que se forme una mezcla espumosa. Esto es lo que hará que las rosquillas sean ligeras y esponjosas.
- Añade los ingredientes líquidos: a la mezcla de huevos, agrega la mantequilla derretida, el aceite de oliva y el anís. No olvides la ralladura de limón y naranja y una pizca de sal. Mezcla todo bien hasta que se integren todos los ingredientes.
- Incorpora la harina: en otro recipiente grande, agrega la harina de repostería y la levadura química. Haz un hueco en el centro, como si fueras a hacer un volcán invertido, y empieza a añadir poco a poco la mezcla líquida que preparamos antes. Usa un tenedor al principio para mezclar y, cuando la masa comience a espesar, comienza a usar las manos. Debes obtener una masa pegajosa pero bastante manejable.
- Deja que la masa repose: una vez que tengas la masa lista, bóleala y cúbrela con papel film transparente. Deja que repose durante unas 2 horas. Este paso es esencial para que las rosquillas queden bien esponjosas.
Si luego te parece que no es fácil lidiar con la masa, nuestro consejo es que la metas en el refrigerador, porque cuando se enfríe, la masa se manipulará mejor.
Es el momento de formar las rosquillas

Ya reposada la masa, llega el momento de darles forma a las rosquillas.
- Aceita las manos: aceita tus manos y la superficie donde vas a trabajar, para evitar que la masa se pegue.
- Forma unas bolitas: coge porciones de masa del tamaño de una pelota de golf. Con esas porciones, forma bolitas que luego pasarás a abrir en el centro con los dedos, creando un agujero en medio para que adquieran la forma tradicional de rosquilla.
- Deja que reposan las bolitas: coloca las bolitas formadas sobre una bandeja y déjalas reposar unos 20 minutos. Este paso es esencial para que las rosquillas suban y queden bien aireadas. Si prefieres rosquillas más crujientes, puedes saltarte este paso y hacerlas más finas, tipo churritos.
Ahora, a freír las rosquillas

La fritura es quizás de los momentos más delicados de esta preparación. No te preocupes, porque te vamos a contar cómo lo vas a hacer:
- Aceite caliente, pero no mucho: pon la sartén con aceite de girasol (o aceite de oliva suave) a fuego medio. Un truco para aromatizar el aceite es freír las cáscaras de limón y naranja en él, a baja temperatura. Esto les dará un toque increíble a las rosquillas.
- Freír las rosquillas: cuando el aceite esté bien caliente (pero sin que humee), ve friendo las rosquillas en tandas de 5 unidades, para que no baje la temperatura del aceite. La clave aquí es que el aceite no esté tan caliente como para quemarlas por fuera y dejarlas crudas por dentro. El tiempo de fritura es corto, solo un par de minutos por cada lado.
- Sacarlas para escurrir: cuando las rosquillas estén doradas y crujientes, sácalas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Prepara un almíbar y baña las rosquillas

Si quieres que las rosquillas gallegas tengan ese toque final y que puedas conservarlas por mayor tiempo, prepara un almíbar.
- Has el almíbar: en una cacerola calienta 100 ml de agua y 200 g de azúcar. Llévalo a ebullición y deja que reduzca por unos minutos hasta que la mezcla esté pegajosa y espesa.
- Baña las rosquillas: cuando ya estén fritas, moja las rosquillas en este almíbar por los dos lados. Esto les dará brillo y un toque dulce adicional, haciéndolas más ricas. Es esencial dejar que se enfríen sobre una rejilla para que no se vayan a pegar.
¿Cuánto duran las rosquillas gallegas de Carnaval?

Las rosquillas gallegas son deliciosas y se conservan bien durante varios días, incluso se mejoran con el día siguiente. Guárdalas en un recipiente con tapa, que sea hermético para que no vayan a secarse. Pero no creemos que te vayan a durar mucho y menos si hay niños en la casa
















































