La Unión Europea ha tomado recientemente una decisión que afecta a la mayoría de los hogares españoles. Desde el 25 de agosto, la comercialización de determinados tipos de luces quedará totalmente prohibida como parte de una medida por tratar de promover a eficiencia energética.
Estas nuevas restricciones afectarán a ciertas clases de tubos fluorescentes y a las lámparas halógenas de pines. El motivo es que, frecuentemente, suelen presentar componentes tóxicos como mercurio, cadmio o plomo. La normativa aconseja sustituir estas luces por iluminación LED.
Tipos de luces que ha prohibido la Unión Europea

Podría decirse que es el fin de una era. Los tubos fluorescentes llevan acompañándonos generaciones, aportando esas luces intensas tan características especialmente en nuestras cocinas. Este sistema tiene su origen en los tubos de Geissler, creados por el físico alemán Heinrich Geissler a mediados del siglo XIX.
Pero toda tecnología continúa avanzando, y es lo que ha ocurrido en el sector de la iluminación artificial. Hace décadas que los profesionales apuestan por alternativas más sostenibles, como las luces LED, cada vez más frecuentes en nuestras casas y negocios. Por no hablar de que resultan más económicas.
De ahí que haya llegado el momento de decir adiós a determinados tipos de luces. No lo decimos nosotros. Se trata de una nueva normativa de la Unión Europea que prohíbe a todos los países miembros la comercialización de aquellas clases de luces que contengan mercurio; en este saco entran determinados tubos fluorescentes y las lámparas halógenas de pines.
Así, a partir del 25 de agosto entrarán en vigor estas restricciones que prohíbe la comercialización de los que hasta ahora han sido las luces más comunes en nuestras cocinas: los tubos fluorescentes T5 y T8, ya que debido a su contenido en mercurio se consideran dañinas para la salud. Hace años ya se habían prohibido las lámparas circulares T5 y las lámparas compactas de casquillo por la misma razón.
Igualmente, las lámparas halógenas de pines quedan prohibidas, en concreto los modelos G4, GY6.35 y G9. Caracterizadas por su ineficiencia energética, se consideran contaminantes y perjudiciales para la salud. Su producción queda vetada a partir del 1 de septiembre de 2023.
Además, la serie de restricciones se extenderán al próximo año. A partir del 24 de febrero los países miembros de la Unión Europea no podrán comercializar lámparas fluorescentes compactas enchufables. Sin embargo, la normativa permite a las empresas vender todos estos productos hasta finalizar el stock.
¿Qué es la directiva europea RoHS?

Para comprender todas estas prohibiciones respecto a las luces de nuestros hogares tenemos que remontarnos al nacimiento de la directiva RoHS (Restriction of Hazardous Substances), o lo que es lo mismo, la directiva 2011/65/UE del Parlamento Europeo y del Consejo emitida en junio de 2011.
Su cometido es el regular el uso y comercio de ciertas sustancias consideradas peligrosas presentes en multitud de aparatos electrónicos y eléctricos; entre ellos, los más comunes son el mercurio, el cadmio y el plomo. La directiva está transpuesta a la legislación española por medio del Real Decreto 219/2013.
Desde su entrada en vigor, esta norma ha sufrido varias revisiones. Es más, a principios de 2023, la Comisión Europea revisó el anexo III relativo a las lámparas fluorescente T5 y T8, las lámparas fluorescentes compactas enchufables, las lámparas HPD y las lámparas especiales (como las UV-C).
Con ello se busca evitar problemas de salud derivados de la toxicidad de estas sustancias. Según los estudios, pueden llegar a producir desde irritaciones leves en los ojos o en la piel hasta enfermedades mucho más graves, como cáncer o malformaciones congénitas.
Además, en base a la creciente concienciación sobre la sostenibilidad y el cuidado del planeta, la Unión Europea trabaja para encontrar opciones de energía más eficiente. En el caso de los tubos fluorescentes o las luces anteriormente nombradas, no ayudan a paliar los efectos dañinos de la iluminación artificial sobre el medio ambiente.
Las luces LED: el futuro

Hace tiempo que llevamos oyendo hablar sobre las luces LED como el futuro de la iluminación ecológica y sostenible. Además de carecer de sustancias nocivas, resultan más económicas y menos dañinas para el medio ambiente, pues consumen menos energía y tienen una mayor vida útil.
Tienen una vida útil de entre 20.000 y 50.000 horas, frente a las 2.000 horas de las bombillas tradicionales. Esto hace que tengan que ser sustituidas con menos frecuencia, lo que se traduce en un importante ahorro energético y económico; además, son reciclables.
Asimismo, este tipo de iluminación está presente prácticamente en cualquier establecimiento, abarcando todo tipo de productos: lámparas, bombillas, linternas, luces de vehículos o tiras LED, entre otros. Estas últimas se están convirtiendo en las mayores sustitutas de los clásicos fluorescentes.
También hay que tener en cuenta que incluyen todo tipo de diseños, intensidad y colores, lo que las hace ideales para decorar. Tanto es así que están logrando sustituir a las tradicionales luces de neón.
Otra indiscutible ventaja de las luces LED es la seguridad que aportan a nuestros hogares. Al alimentarse de corriente continua de baja tensión, minimiza enormemente el riesgo de accidentes domésticos por chispazos y electrocución, evitando por ejemplo las descargas. Asimismo, al producir poca emisión de calor ayudan a prevenir los incendios.
También son más resistentes que las bombillas tradicionales, pues no presentan filamento en su interior, por lo que soportan fuertes golpes sin llegar a romperse. Y siguiendo con los beneficios, las luces LED pueden ser utilizadas mediante la aplicación de baterías o de generadores secundarios, lo que las hace perfectas para iluminación de emergencia.
Otra ventaja es que emiten menos calor, siendo ideales para las épocas de calor. Sin embargo, no por ello producen una imagen menos nítida; es más, evitan inconvenientes como el molesto parpadeo. También suelen incluir la posibilidad de modular la intensidad y el tono de luz dependiendo de nuestros gustos y necesidades, algo menos frecuente en los métodos de iluminación tradicionales.
Como podemos ver, las nuevas restricciones de la Unión Europea nos harán perder algunas de las luces que llevan iluminando nuestros hogares durante décadas, pero las nuevas tecnologías más saludables y sostenibles ya han llegado para sustituirlas.



















































