¡Menudo arranque de semana está teniendo ‘La Moderna’! El enfrentamiento entre Aguirre e Íñigo está a punto de tener consecuencias funestas, ya que el militar ha descubierto algo que Peñalver trataba de ocultar por todos los medios. Carla, que está a punto de culminar sus planes con los hoteles, mueve ficha para sabotear la boda de Matilde, quien mientras tanto sigue peleando por el reparto de las propinas con don Fermín. Te contamos todo lo que vas a ver a continuación.
LA SEMANA PASADA, EN ‘LA MODERNA’…

Tal y como Aguirre venía sospechando, Jacobo Morcuende es un farsante que en realidad se llama Félix y está haciéndose pasar por el hijo fallecido de don Jaime. Por ahora el sargento se reserva esta información, pero no duda en chantajear al joven para que cobre su herencia y así sacarle el dinero a Carla, que mientras tanto sigue intentando seducir al falso hijo.
Entretanto Laurita ha empezado a recuperarse tras acabar en el hospital y perder al bebé, todo gracias a Inés, que ha decidido irse a vivir con ella en la buhardilla que les ha proporcionado su tío. Por otro lado Matilde está superada, ya que además de preparar su boda con Íñigo tiene que atender a sus funciones como encargada adjunta de ‘La Moderna’; al menos las cosas en casa van bien desde que ha llegado su tía Conchita.
ARTURO ESTÁ ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

El padre de Inés y Laurita es un ocupado empresario que suele estar de viaje, sin embargo tan pronto supo que su hija menor estaba en el hospital corrió a su lado. Allí tuvo que soportar que Gabriela despreciase a sus propias hijas, y a pesar de que se ha puesto del lado de ellas, sigue siendo un poco calzonazos y se ve incapaz de plantar cara a su esposa.
Aun así Arturo ha empezado a reaccionar al ver todo el daño que Gabriela ha hecho a Inés y sobre todo a Laurita, a quien incluso echó de casa en capítulos anteriores de ‘La Moderna’. Por ahora el empresario apoya a Inés y Laurita en la nueva vida que han comenzado en Madrid, y también va intentar ir por las buenas hablando con su mujer para que perdone a las hijas, algo que no va a conseguir porque Gabriela es tan orgullosa como cruel.
CONSENSO IMPOSIBLE EN EL SALÓN DE TÉ

A Matilde le habría gustado que sus últimas semanas en La Moderna hubiesen sido más tranquilas, pero el problema del reparto de las propinas no deja de darle dolores de cabeza. Todo habría sido más sencillo si hubiese contado con la ayuda de Teresa, sin embargo la encargada tiene una vendetta personal contra ella, y está haciendo todo cuanto está en su mano por frustrar los planes de la joven.
Aun así Matilde no es de las que se rinde, y es precisamente ese tesón lo que ha hecho que don Fermín siga confiando en ella. Mientras tanto Teresa juega con dos caras: se muestra atenta y solícita con el dueño de La Moderna, pero por detrás malmete a los camareros, sobre todo a Cañete, para que Matilde sea ‘la mala de la película’.
CARLA ESTÁ MÁS CERCA DE CULMINAR SUS PLANES

La avaricia de la viuda no conoce límites, y a pesar de que don Jaime le dejó en una buena posición, quiere hacerse rica con su proyecto hotelero. Se trata de un negocio a gran escala, ya que además de la capital Carla también contempla construir hoteles en Barcelona y Bilbao, no sin antes derribar las galerías de ambas ciudades, algo para lo cual acaba de obtener permiso en el último capítulo de ‘La Moderna’.
Queda un punto por culminar en su plan, y es destruir las galerías de Madrid, algo que no consigue por culpa de la reticencia de don Fermín a cerrar La Moderna. El dueño del salón de té es un escollo importante, pero ahora Carla prefiere centrarse en sabotear la boda de Matilde, para lo cual se reúne con Olga, una misteriosa mujer, a la que ordena que sea la sombra de Íñigo.
JACOBO BUSCA AYUDA

Aunque Íñigo desconoce que Jacobo es un impostor, se ha puesto de su parte en lo que se refiere a reclamar su herencia, ofreciéndole incluso su ayuda desinteresada. Sabe también que Carla y Aguirre no traman nada bueno, y esas sospechas cobraron forma en el episodio más reciente de ‘La Moderna’, cuando Morcuende se presentó en su casa y le hizo toda clase de preguntas relativas al sargento.
Armado con esta nueva información, Íñigo ha decidido enfrentarse a Aguirre, exigiéndole que le diga cuáles son sus verdaderas intenciones. Por desgracia Peñalver está en desventaja: el sargento acaba de descubrir su mayor secreto, y no dudará en desvelarlo si sigue poniéndose gallito con él.
AGUIRRE SABE QUE ÍÑIGO ES UN ESPÍA

Hace unas semanas, en ‘La Moderna’, Matilde e Íñigo fueron capaces de impedir el atentado en el salón de té gracias a haber espiado a Carla en su despacho. Para conseguirlo hicieron un agujero en el techo del desván, y desde entonces Peñalver ha usado ese truco para estar al corriente de las intenciones de la viuda; pero hay otra persona que va dos pasos por delante del gerente y que ha destapado esta estratagema.
Aguirre sabe ahora que Íñigo les ha estado espiando todo este tiempo gracias al agujero del techo. Es justo la pieza que le faltaba en sus planes para conseguir el dinero de Carla, ya que ahora él mismo podrá espiarla siempre que le apetezca. ¿Y Peñalver? El sargento le da un toque de atención para meterle el miedo en el cuerpo, y vaya si lo consigue, porque ahora el gerente teme por la vida de su prometida.
FINAL FELIZ EN EL REPARTO DE LAS PROPINAS

Más allá de las interferencias de Teresa, el principal problema con el reparto de las propinas es que hasta ahora eran exclusivas de los camareros, que perderían dinero si el reparto es equitativo. Matilde decidió abordar el problema desde otro lado: introducir las propinas en el sueldo de las empleadas, y la mejor forma de conseguir ese aumento es reducir gastos superfluos en La Moderna.
Armada con todos los libros de contabilidad, Matilde pide ayuda a Íñigo para que los repase y encuentre el modo de ajustar gastos en La Moderna. El gerente se emplea a fondo y da con una solución perfecta, tanto como para convencer a don Fermín, que se muestra encantado con la propuesta. Menos contenta está Teresa tras ver que Matilde se ha marcado un tanto, y asiste a la reunión con cara de pocos amigos.
DON FERMÍN MEDIA ENTRE SU HERMANA Y SUS HIJAS

Ahora que se ha instalado en Madrid con Laurita, Inés cree que es el momento ideal para dar rienda suelta a sus sueños y convertirse en cantante. Primero lo intenta en el Madrid Cabaret, y de ahí pasa a una lista de locales que le ha proporcionado Íñigo, siempre convencida de que su talento es todo lo que necesita para triunfar; sin embargo antes de alcanzar esa meta tendrá que afrontar una desagradable reunión en el nuevo episodio de ‘La Moderna’.
Don Fermín, que está pendiente en todo momento de sus sobrinas, cree que Inés tiene la cabeza llena de pájaros con eso de ser cantante, pero sobre todo sabe que su madre no lo aprobará. Con el fin de aliviar la tensión que hay entre todos, el dueño de La Moderna organiza una cena familiar con Gabriela, Arturo, Inés y Laurita, sin saber que va a provocar una batalla campal en toda regla.








































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