Solaz y Malpica de Tajo. Son los dos vinos que, hasta ahora, venía elaborando el Grupo Osborne en su finca de más de 700 hectáreas de viñedo en la localidad toledana de Malpica de Tajo. Hasta ahora, porque el grupo la ha vendido a una empresa portuguesa, Tremond, dedicada al pistacho y la almendra. El cierre de restaurantes, hoteles y bares, así como el desplome del consumo, ha supuesto una caída del 30% de sus ventas.

Una decisión, la que ha tomado Osborne, que pueden seguir otras bodegas dada la actual situación. Algunas de ellas, de momento, lo que han hecho han sido recortar determinados empleos, como aquellos relacionados con la actividad comercial. Pero fuentes del sector aseguran a MERCA2 que, de continuar la situación, esta será insostenible.

Y es que la incertidumbre planea sobre un sector que, a la caída de las ventas, une una cosecha, la de 2020, calificada como buena. Tanto en cantidad, como en calidad. Y tener el vino en bodega, cuesta.

Osborne espera recuperar las ventas de 2019 (222 millones de euros) a mediados de 2022. Según confesó su CEO, Fernando Terry, a ABC, se ha trabajado en conseguir líneas de financiación, se ha dejado de repartir dividendo, y se han frenado las inversiones para adaptarse a la nueva situación. Eso sí, también dejó claro que el covid no cambiará los planes de adquirir otras marcas. Visto lo visto, no serán de vino.

OSBORNE Y LA EXPORTACIÓN

Además de vino, Osborne vende otro tipo de productos como jamones, ginebra, brandy o anís. El 70% de sus ventas tiene origen nacional; el 30%, es internacional. Y, más allá de nuestras fronteras, lo que prima son los productos de alimentación. En España, el 45% de las ventas son ibéricos; el 39% son bebidas espirituosas; y, el 10%, vinos.

La preocupación planea sobre las bodegas que ven que pueden seguir el camino que ha emprendido Osborne. Aquellas bodegas con más de un 50% de exposición al canal Horeca será quienes peor lo pasen. Ni el canal online, ni la venta en alimentación, recuperan el terreno perdido. Los recientes cierres en el canal Horeca en diferentes comunidades autónomas no han hecho sino ahondar en el problema. Y el futuro no se vislumbra con optimismo. “Vender la bodega va a ser difícil porque no tenemos volumen suficiente y no es el momento”, señala un pequeño bodeguero de Castilla-La Mancha. “Si la cosa no cambia, habrá que cerrar”, añade.

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El mercado de esta pequeña bodega era nacional. Pero es que la situación entre aquellos que viven más de los mercados exteriores tampoco es la idónea. Entre otras razones, porque su principal mercado es Europa, y el cierre de la hostelería y los bares es incluso mayor que en España. Los que apostaron más por Estados Unidos, los aranceles implantados por Donald Trump también les han afectado. Quienes han recuperado un poco terreno han sido quienes vendían a China. “Estamos volviendo a vender, aunque las pérdidas son grandes”, reconocen a MERCA2 desde una cooperativa manchega.

Según los últimos datos del Observatorio Español del Mercado del Vino, en el mes de agosto, y por tercer mes consecutivo, han crecido las exportaciones de vino. Y lo han hecho en valor (2,2%), porque el volumen exportado se ha reducido un 9%. Los peores meses fueron febrero, abril y mayo. El aumento en valor se debe a la buena marcha de los vinos tranquilos envasados (salvo los vinos con indicación geográfica protegida), y al bag-in-box. Osborne tiene cinco centros de producción en España. De ellos, sólo dos son bodegas.