Orange bolsa

Orange proyecta una fuerte reestructuración para su filial española. La compañía pondrá especial énfasis en reducir plantilla, el plan puede alcanzar las 1.500 salidas, y la externalización de algunos servicios, apuntan fuentes del sector. El ejecutor será el nuevo consejero delegado, Jean François Fallacher, que cuenta con una larga experiencia en este tipo de procesos. Sin ir muy lejos, el francés “impresionó” al mercado gracias a su capacidad para recortar gastos en su paso por Polonia. Aunque el plan no será inminente, sino que se espera se pueda acometer en los primeros compases de 2021.

La realidad es que la situación económica de Orange España ha acelerado su deterioro en los últimos años. Por un lado, la agresiva competencia en el sector ha pasado factura sobre sus ingresos. En 2019, la parte alta de la cuenta de resultados cayó un 1,5%, pero el golpe a finales de año fue mayor. En el cuarto trimestre del mismo, la caída fue del 2,3%, mientras que en el primero de 2020 el desplome fue del 2,4%. Además, se le suma la entrada de nuevos actores a nivel nacional, como Virgin, que comprimirán todavía más los precios. A todo ello, hay que añadirle el efecto de la pandemia y la crisis posterior que está provocando.

Así, los analistas certifican que España presentará “un desempeño operativo débil”, mientras que sus otros principales mercados, Francia y Polonia, tendrán una evolución “más saludable”. El desarrollo en África y Medio Oriente también será “bastante bueno”. En definitiva, las alarmas del grupo están puestas sobre España. Donde, además, el control de gastos no ha funcionado correctamente en los últimos años. De hecho, los costes operativos o más específicamente los salarios y sueldos han crecido muy por encima de los registrados a nivel de grupo.

JEAN FRANÇÓIS FALLACHER, EL EJECUTOR

“Se han hecho esfuerzos internos para contener el gasto, pero no han sido suficientes”, señalan fuentes internas de la empresa para explicar el cambio de cromos. De hecho, se debe recordar que meses atrás la compañía francesa relegaba de su puesto, se habló de castigo, a su director financiero, Diego Martínez. Ahora, el próximo 1 de septiembre Fallacher asumirá el cargo de consejero delegado de Orange España con la misión de mejorar las cifras reportadas por la filial. Un contexto que ya le es conocido, dado que durante su periplo en Polonia ya ejecutó un plan similar.

El francés aterrizó en la filial polaca del grupo en 2016, al igual que Laurent Paillassot lo hizo en España, también en un momento complicado. Un mercado que en ese mismo instante los analistas explicaban que estaba “superpoblado” y en el que “muchos jugadores están sufriendo”. Además, la estructura de costes se veía hipertrofiada, dado su pasado como firma monopolística del sector teleco en el país. Aun así, a pesar de las dificultades su paso se puede considerar un éxito.

Aunque Orange ha querido vender su “decidida apuesta por el lanzamiento de ofertas convergente”. En realidad, más bien ha sido su mano de hierro la que le ha catapultado a España, ya que los ingresos tan solo han crecido un 0,34% en sus cuatro años al mando. Mientras, en ese mismo tiempo consiguió reducir la plantilla en un 27% y, con ello, la partida costes salariales hasta un 13,1%. En parte, también gracias a su obsesión por la externalización de servicios que le acompañará en su aventura española.

EN 2020 EXPIRA LA LIMITACIÓN DE ORANGE PARA PRESENTAR EN ERE

Pese a la reducción continuada, como parte del plan anterior, Fallacher imprimió su mano de hierro en los últimos años. De hecho, el equipo de análisis del Banco Santander avisó en 2018 de que los inversores se habían “sorprendido” por los “fuertes recortes” ejecutados en la estructura de costes de la compañía. Al final, el tajo a trabajadores, salarios y el apoyo en las externalizaciones ha permitido a la compañía mejorar sus grandes cifras, sobretodo el Ebitda, sin una mejora sustancial de los ingresos. Todo ello, le han granjeado buena fama al galo dentro de Orange.

Los bailes de Ceos, como el actual, es el preludio de ajustes de plantilla. Aunque, esta vez parece una situación anómala, ya que era el consejero saliente el que planteaba y anunciaba el recorte y el entrante el que lo negociaba y ejecutaba. Así, ocurrió en 2016 en España, tras la compra de Jazztel, pero también en Polonia. Incluso en otros sectores como el caso reciente de Luca de Meo en Renault. En esta ocasión el covid-19 habría trastocado los planes iniciales, apuntan fuentes cercanas.

De hecho, Orange se comprometió con los sindicatos en 2016, cuando se firmó el último ERE, que no habría otro, por lo menos, hasta 2020. Ahora, ese plazo expira y se esperan movimientos para 2021. “A día de hoy no hay nada sobre la mesa (…) pero en febrero puede pasar de todo”, advierten desde UGT. A lo que añaden que “están preparados”. Asimismo, desde el otro gran sindicato de la firma, CCOO, se advierte de que “tenemos la sensación de que se están posponiendo decisiones” y que al final el detonante para bien o para mal será “la evolución del mercado”. El cual ya se ha visto será un auténtico desafío en los próximos años.

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