Se avecinan elecciones. Los votantes considerarán sus opciones ante un panorama en el que Cataluña sigue siendo el problema más importante, sin perjuicio de querer mejorar las condiciones sociales de los españoles y mantener el crecimiento de la economía.

Una posibilidad es el Socio-Podemismo, con dos papeletas alternativas. Una para derribar el “Régimen del 78” y su Constitución, implantar una república, abandonar la Unión Europea y la OTAN. La otra, para cualquier socialismo, unido o fracturado, que quepa en Ferraz, constitucionalista, monárquico racionalista o republicano nostálgico, europeísta atlantista o euroaislacionista, socialdemócrata o más a la izquierda, con postulados filopodemitas o de anhelo errejonista.

En este paquete caben también, desde el Cantábrico hasta Baleares, regionalistas dispuestos a flirtear con un separatismo revelado o en el armarioy socialistas prestos a compadrear con Arnaldo Otegui. La doble alma socio-nacionalista en Cataluña, y otras autonomías, se intoxica cuando prevalece la vertiente nacionalista, pidiendo indultos sin contrapartida y aceptando azarosas relatorías. La escisión errejonista amplía un abanico que incluye a Manuela Carmena y Ada Colau.

Pelosi contra Trump

Hasta que surja el verdadero candidato demócrata para la elección presidencial de 2020, la Congresista demócrata Nancy Pelosi, recién elegida Presidenta de la Cámara...

El PSOE actual no federa a las izquierdas del modo que lo lograron los de Felipe González y José Luis R. Zapatero. Luego, cualquiera que sea la fórmula para gobernar, revueltos o por separado, a la vista o en copia oculta, con gobiernos verdaderos o virtuales, será otra cosa considerando el sabor agridulce del guiso actual con ingredientes tan heterogéneos y contradictorios junto acondimentos improvisados.

Otra posibilidadson las ofertas a la derecha del embalajeanterior. Individualmente consideradas o también empaquetadas, ya que en este ámbitopiensan que, si los elementos anteriores se pueden agrupar, ¿por qué no otros?

La derecha sin complejos Aznaro-Casadista quiere recuperar a los que se hartaron de Mariano Rajoy, rechazaron la corrupción en el PP o consideran que los marianistas fueron blandos con los secesionistas.Busca a sus extraviados en Ciudadanos y, sobre todo, en Vox. Ofrece guiños a la Iglesia con la revocación del aborto por plazos, volviendo al autorizado por otros que la interesada.

El Vox-Nostalgismo pretende que España sea Una (sin separatismos); Grande (sin autonomías); y Libre (de rojos).Muestran la rojigualda fácilmente extraviada por la izquierda a pesar de haberla pactado el PSOE en la Transición con la UCD, con bendición del PCE. ¿Por qué no? Felipe VI recordó el 6 de enero pasado que es de todos. ¡Qué la ondee la izquierda!

El Rivero-Incognitismo dificulta saber dónde se sitúa salvo en su anti-separatismo y oposición a los conciertos vasco y navarro. Fue de centro cuando pactócon Sánchez su investidura fallida en 2016 y, después, de derechas para superar al PP, jugueteando, incluso, con Vox para conquistar San Telmo en Sevilla. ¿Camaleón?

Hay, también, opciones exo-hispánicas como el Vasco-Confederalismo y el Catalano-Separatismo, dispuestos, el primero, ahora, a una Españadeslavazada y, el segundo, a renegar de la Transición, alentando fuera una anti-España antieuropea, junto abrexiteros, trumpistas, putinistas o con quien haga falta.

¿Yel centro? Un erial que no quieren cultivar (ni juntos, ni separados) PSOE, PP y Ciudadanos, ni siquiera considerando sus convicciones constitucionalistas. En campaña dirán cualquier cosa, pero recurrirán luego a los extremos para gobernar, profundizando la fisura entre izquierda y derecha, una radicalización que considera que PP, C´s y Vox es lo mismo y, también, PSOE, Podemos y sus confluencias. Una reducción frentista, engañosay peligrosa.

Fuera, el macronismo o las coaliciones de socialdemócratas y socialcristianos, base desde 1945 de progreso social y estabilidad política en Europa, tienen ahora dificultades y eso que en el Parlamento Europeo quierenrelegar a populistas de izquierda y de derechas. ¿Solo es posible hacerlo en el Parlamento europeo?

Carlos Miranda es Embajador de España