Josep Piqué recibió de OHL la cantidad de 2,5 millones de euros en concepto de indemnización. Foto: Gtres

El puesto de consejero delegado en las constructoras españolas, sobre todo en OHL y FCC, se ha convertido en un cargo de riesgo… pero muy bien remunerado una vez se decide su sustitución. En esta década, ambas compañías se han dejado más de 42 millones de euros en agradecimiento a la labor prestada tras su destitución, o por pagar cláusulas como aquella que limita su desembarco en la competencia por un determinado periodo de años.

Si echamos la vista atrás, en enero de 2012, Francisco Marín Andrés ocupó el puesto de consejero delegado de OHL durante 19 meses. En octubre de 2013, era sustituido por Josep Piqué, que estuvo en el cargo hasta junio de 2016 (32 meses, todo un récord). Porque su sustituto, Tomás García Madrid ocupó el sillón 16 meses (de junio de 2016 a octubre de 2017). Pero es que su relevo, Juan Osuna, batió todas las marcas con ¡ocho meses! (hasta junio de 2018). A partir de entonces, y hasta ahora, José Antonio Fernández Gallar. ¡Cinco CEO en siete años! Y no se fueron con las manos vacías.

Josep Piqué, por ejemplo, abandonó la compañía con 2,54 millones de euros en los bolsillos. De esa cantidad, dos millones por no ir a la competencia durante un periodo de dos años. Su sustituto, Tomás García Madrid, percibió por el mismo concepto 6,2 millones. Nada que ver con el ‘pellizco’ que se llevó Juan Osuna: 19,5 millones de euros por sus últimos seis meses en OHL, de los que 18 millones fueron por la venta de la filial de Concesiones (en la que acabó aterrizando y desencadenando una ‘guerra’ de denuncias).

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En el mismo periodo de tiempo, por FCC han pasado tres consejeros delegados: Juan Béjar, Carlos Jarque y Pablo Colio. Más o menos, y desde 2013, dos años han estado cada uno en el puesto. Lejos parecen quedar los seis años que Baldomero Falcones ostentó el cargo. Juan Béjar tuvo que abandonar la nave tras la llegada de Carlos Slim (2015), con quien no llegó a compenetrarse. La indemnización fue de 8,3 millones de euros. Su antecesor en el cargo, Baldomero Falcones, recibió 7,5 millones de euros tras su cese.

Más tranquilos que en OHL y FCC parecen estar en las otras constructoras. Entre otras razones, porque el cargo de consejero delegado en ACS y en Sacyr, por ejemplo, recae en sus presidentes: Florentino Pérez y Manuel Manrique. En Ferrovial, en lo que llevamos de siglo, sólo tres personas han ocupado dicho sillón: Santiago Bergareche (1999-2002), Joaquín Ayuso (2002-2009) e Iñigo Meirás (en el cargo durante la última década). Ayuso se llevó 8,1 millones tras su relevo.

OHL Y FCC: ¿QUÉ CEO SALDRÁ PRIMERO?

Viendo la dinámica de los últimos años, tanto José Antonio Fernández Gallar, en OHL, como Pablo Colio, en FCC, podrían estar ‘rodando’ sus últimas escenas en las compañías. ¿O no? José Antonio Fernández Gallar tiene ante sí el reto de hacer cumplir el plan 2020, diseñado tras la venta de Concesiones por su antecesor, y poniendo el foco en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. La meta no es otra que devolver a la compañía a la senda de la rentabilidad tras tres años de números rojos. Pero más que intentar reflotar, lo que el CEO busca es una venta. En la última junta de accionistas, no dudó en afirmar que están abiertos a escuchar ofertas. ¿Quién va a comprar?, es la gran pregunta tras la pérdida de contratos y una acción en Bolsa hundida.

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Pablo Colio, por su parte, parece que puede batir a sus antecesores en el cargo y permanecer más de dos años en el puesto. ¿Motivo? Contratos. Desde su llegada a FCC, la compañía a los mandos de Esther Alcocer Koplowitz ha aumentado el volumen de contratación. Así, en 2018, el área de construcción del grupo creció un 5%, para situarse en 4.516 millones de euros. Se trata del primer año que registra un aumento desde 2014.

Además, y esta era una de las asignaturas pendientes de la compañía, ha logrado incrementar su presencia en Latinoamérica, donde ‘pinchaban’ a pesar de ser Carlos Slim el máximo accionista. Así, en 2018, consiguieron participar en la ampliación del aeropuerto internacional de Lima (Perú), la desaladora de Guaymas en México, el inicio de la construcción del túnel de Toyo (Colombia), la línea 2 de metro en Panamá, o una planta de agua en el mismo país. Con estas credenciales, y ante la perspectiva de no cumplir las expectativas, José Antonio Fernández Gallar podría ser el siguiente en ceder el trono de consejero delegado.