La crisis económica ha impactado de lleno en el sector inmobiliario, y ha provocado un cambio en las tendencias del sector. Así, el modelo de pisos compartidos está al alza y en Madrid la oferta ha aumentado un 48%. También se registra un descenso de los precios en torno al 5%.

Este contexto de crisis ha generado un cambio de mentalidad en la sociedad, ya que muchas personas han tenido que recurrir a este modelo de convivencia ante la imposibilidad de afrontar todos los gastos. Unos han optado por vaciar una habitación y alquilarla, mientras que otros se han visto obligados a vender su piso o rescindir el contrato de arrendamiento y buscar una habitación donde vivir.

Pero también se ha producido un cambio por parte de los propietarios que cuentan con un inmueble como inversión: algunos han optado por este modelo ya que aporta una mayor rentabilidad mensual y otros, ante la imposibilidad de darle salida como vivienda de alquiler a largo plazo, han apostado por este segmento para lograr liquidez.

Según los datos de Badi, se ha producido un incremento del 20% de media a nivel nacional en la oferta de alquiler de habitaciones desde el inicio del confinamiento. Por ciudades, la oferta de alquiler se ha disparado en un 48% en Madrid, mientras que en Barcelona la oferta ha registrado un aumento del 12% entre el período de marzo a octubre.

ALQUILAR ESPACIOS INFRAUTILIZADOS

Para Carlos Pierre, CEO y fundador de Badi, “el aumento de oferta es debido a la entrada de pisos activos convertidos en régimen de alquiler a medio y a largo plazo”. Asimismo, también ha influido “la necesidad latente de alquilar espacios infrautilizados con el objetivo de obtener ingresos extras”, así como la estacionalidad habitual del período de junio a septiembre, que suele ser de temporada alta.

Por su parte, la demanda de alquiler de habitaciones se ha recuperado en los últimos meses, tras sufrir el parón provocado por la aprobación del estado de alarma del pasado mes de marzo.

Tras decretarse el confinamiento a mediados de marzo, se paralizó toda la actividad económica, y este negocio también lo sufrió, con una caída del 50% en la demanda activa. Sin embargo, desde Badi aseguran que actualmente se encuentran con un nivel de demanda activa del 70% respecto a la cifra anterior a la pandemia.

LEVE DESCENSO DEL PRECIO

Es evidente que el aumento de oferta en este segmento conlleva una disminución del precio. Así, la plataforma observa que, en el periodo comprendido entre marzo y septiembre, el precio medio de las habitaciones ha caído un 5%.

De hecho, desde Badi alertan de que habrá una bajada de precios, tanto en pisos como en habitaciones porque el mercado lo demanda. Sin embargo, prevén que cuando esta situación mejore, los precios volverán a subir.

Según los datos de la compañía, el precio medio del alquiler de habitaciones en Madrid en septiembre se situó en 396 euros, un 12% por debajo del precio medio en Barcelona. Las zonas más caras de la capital fueron Costillares (563 euros), Gran Vía (560 euros), El Viso (557 euros) y Malasaña (486 euros). Mientras que las zonas más económicas fueron San Cristóbal (280 euros), San Andrés (288 euros) y San Cristóbal de los Ángeles y Pan Bendito (290 euros).

Por su parte, en Barcelona el precio medio se situó en 443 euros en septiembre. Por barrios, la Dreta del Eixample se sitúa como el barrio más caro (484 euros), seguido de Gràcia (461 euros) y la Antigua Esquerra del Eixample (451 euros). Mientras que los más económicos para alquilar una habitación son Les Corts (417 euros) y Sants (408 euros).

PERFIL DEL INQUILINO

La plataforma establece que el 70% de sus clientes son trabajadores, con una edad media de 32 años. En cuanto a los motivos para compartir piso, el primero de ellos es vivir experiencias positivas, pero también porque les ofrece la oportunidad de ahorrar en costes y ofrece la posibilidad de vivir en el centro de la ciudad.

Otro dato relevante es que casi el 70% de los usuarios que comparte piso ha tenido dificultades para pagar la fianza, viéndose incluso obligados a pedir ayuda económica. En concreto, para el 21% fue “realmente difícil” abonar esa cantidad, y un 16% tuvo que recurrir a la ayuda de amigos, familiares o entidades financieras.

Ante esta problemática, Badi ha lanzado la posibilidad de alquilar habitaciones sin fianza, lo que representa una medida pionera en el sector. De esta manera, el coste de la fianza inicial es asumido por la compañía, manteniendo la garantía de cara al propietario y facilitando el acceso a la vivienda a los inquilinos.

Desde su lanzamiento el pasado mes de octubre, la plataforma ya ha registrado más de 1.000 habitaciones alquiladas sin fianza. “Esta nueva herramienta, exclusiva de Badi, supone revolucionar el sector y facilitar de manera efectiva el acceso a una habitación, algo que en tiempos de crisis como la actual, creemos primordial”, afirma Carlos Pierre.