Escribo este texto con una cierta pereza, porque en mi pieza sobre Vodafone, las nuevas tarifas y el ‘zero rating’, creo que expliqué convenientemente por qué la operadora británica no está atacando en modo alguno la neutralidad de la red. El problema es que he visto titulares en los que se le acusa de hacer eso mismo, y me parece no sólo injusto sino de un profundo desconocimiento sobre qué es la neutralidad de la red y, especialmente, sobre cómo pretende aplicarse en Europa. Así que abundaré en mis explicaciones.

Vodafone tiene defectos, y normalmente esos defectos han afectado a los sistemas de facturación y a la relación con los clientes. En este último apartado, Facua criticaba recientemente la iniciativa de cobrar a los consumidores por preguntar a las operadoras. La compañía ha pasado de la segunda a la tercera plaza en casi todas las métricas importantes y seguro que tiene más problemas aquí y allá. Pero no con la neutralidad de la red.

Nótese una cosa sobre el reciente cambio en las tarifas de Vodafone: La compañía ha sido más transparente que ninguna otra a la hora de comunicarlo. Creo que le sale a cuenta, porque a Telefónica la subida de tarifas por tramos en Fusión ha creado la sensación mediática de que desde diciembre hubiésemos visto varias subidas de precio cuando no ha sido así.

Vodafone ha querido ser innovadora con el hecho de no incluir los datos de mensajería dentro de la franquicia de datos, pero además lo ha hecho atendiendo a las guías de actuación fijado por el Berec, el regulador europeo de reguladores de teleco.

Dicho organismo ha afirmado que algunas prácticas están claramente prohibidas, como que “si se termina la franquicia de datos todas las aplicaciones son bloqueadas o su velocidad reducida excepto aquellas en las que existe zero-rating”. No es el caso. Si el cliente se queda sin franquicia de datos con Vodafone todos sus servicios sufren el mismo trato, incluso los de mensajería.

Asimismo, fija las siguientes condiciones para permitir casos de zero-rating.

  • si las prácticas esquivan los objetivos generales de la regulación (“salvaguardar un tratamiento del tráfico igual y no discriminatorio” y “garantizar el funcionamiento continuado del ecosistema de internet como un motor de innovación”.
  • las posiciones de mercado de los proveedores de servicios de Internet (ISPs) y los proveedores de contenido y aplicaciones (CAPs) involucrados.
  • cualquier efecto en los acuerdos de usuarios finales de consumidores y empresas. Por ejemplo, reducciones en las aplicaciones disponibles, incentivos para usuarios finales a utilizar ciertas aplicaciones o si se produce una reducción material en la capacidad de elección del consumidor.
  • cualquier efecto en los acuerdos de usuarios finales de los CAPs. Por ejemplo, que se produzca un efecto en el tipo de contenido y aplicaciones que pueden ofrecer los CAPs, o que se desincentive su entrada en el mercado.
  • el tamaño de la práctica (por ejemplo, el número de usuarios finales que se suscriban a esa oferta) y el alcance que tendrán los usuarios finales de acceder a ofertas alternativas y a otros ISPs.

El amigo americano

Precisamente con motivo del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona tuvimos en España recientemente a Ajit Pai, el nuevo presidente de la FCC estadounidense, recién nombrado por Donald Trump. Pai es un enemigo real del concepto de neutralidad de la red y cree que os operadores deben hacer, básicamente, lo que les dé la gana.

Por ejemplo, Pai acaba de dejar de investigar las prácticas presuntamente anticompetitivas de T-Mobile y AT&T con sus servicios Binge On y las tarifas patrocinadas, respectivamente. El primero fue, especialmente al principio, un caso claro de lo que no ha hecho Vodafone.

Binge On es un servicio de zero-rating de T-Mobile que excluye de la franquicia de datos los servicios de una serie de suministradores de vídeo elegidos a dedo, y que inicialmente no incluía Youtube, lo que generó dudas sobre su efecto en la neutralidad de la red porque básicamente incentivaba a recurrir a los servicios de unas compañías frente a los de otras.

Lo cierto es que la empresa que dirige John Legere ha sido hábil, porque con el tiempo no ha dejado fuera a casi nadie de los grandes para evitar el escrutinio del regulador, pero inicialmente Google tenía serias dudas de la valided de un servicio que reduce la calidad del vídeo que ofrece a sus clientes a 480p para evitar la saturación de la red.

Nótese que aquí tengo una discrepancia intelectual. Me gusta Binge On como producto, pero como es un servicio que se basa en acuerdos individuales entre operadora y creadores de contenidos, sí creo que filosóficamente atenta contra la neutralidad de la red. Incluso si T-Mobile está dispuesta a dejar entrar a todas las empresas, por pequeñas que sean, no está dejando de discriminar a unos servicios frente a otros.

En cambio, Vodafone ha insistido desde el principio en que su oferta de zero-rating no está basada en acuerdos individuales con empresas, sino que supone regalar el acceso a un tipo concreto de datos. Entiendo que los ultras de la neutralidad de la red pueden hablar de que se prima la mensajería frente al vídeo, por ejemplo. Puede ser. Pero también es cierto que Europa no ha encontrado ningún problema con eso siempre y cuando Vodafone no niegue a ninguna empresa que se dedique a la mensajería la capacidad de incorporarse al zero-rating si no lo hace de serie.

Se ha hablado inicialmente de que Vodafone no incluía el Messenger de Facebook en la lista, pero la compañía ha dicho que se debe a un motivo técnico. ¿Snapchat? Vodafone argumenta que es más un servicio de ‘social media’ que una mensajería. Algo parecido supongo que pasaría con los mensajes directos de Twitter. ¿No son mensajería? Si la red de microblogging lanzase una aplicación independiente de mensajería entraría en la política de zero-rating.

WhatsApp, por ejemplo, no contará el tráfico de la mensajería en la tarifa de datos, pero sí las llamadas que se hagan a través de voz sobre IP.

Para mí, la clave la ha dado alguien que me preguntaba qué pasaría si Movistar tuviese un servicio de mensajería. ¿Estaría incluído? Pues, con todo lo que ha dicho Vodafone hasta ahora, la respuesta es sí.

Y si es así, Vodafone no estaría incumpliendo nada relacionado con la neutralidad de la red, al menos con cómo la entendemos en Europa. Si no cumple lo que ha dicho, ya tendremos ocasiones de denunciarlo, pero por ahora han lanzado un buen producto y lo han hecho con cautela.

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