Barcelona y Real Madrid disputan este verano una nueva batalla, aunque en esta ocasión no será de corto y sobre el césped sino con zapatos de firma, maletín y moqueta. La disputa por adquirir los servicios de Neymar Jr va a llevar al límite las cuentas de ambos clubes, dado que su actual propietario, el PSG, está decidido a no moverse por un montante inferior a los 220 millones de euros que pagó temporadas atrás por el brasileño.

El primero en mover ficha seriamente, también el que en principio cuenta con más limitaciones, ha sido el Barça, que este pasado martes 13 de agosto se reunió por primera vez con el club francés para tratar el tema del fichaje de Neymar. Los azulgranas, que habían abierto conversaciones, pero no se habían reunido con la directiva del PSG oficialmente, llegaron a París con una oferta en firme bajo el brazo valorada en 190 millones de euros aproximadamente. En concreto, los azulgranas han ofrecido 100 millones de euros y Coutinho (valorado en 90 millones, según transfermarkt).

La oferta del club catalán que, además, cuenta con el beneplácito de los dos jugadores (Neymar quiere irse y Coutinho vería con buenos ojos llegar a Francia, según informan en distintos medios), tiene dos grandes problemas: por un lado, es insuficiente para el PSG, puesto que el club tiene apuntado a fuego la cifra de 150 millones en efectivo para cumplir con el Fair Play financiero de la UEFA. De hecho, el desfase entre ingresos y gastos por los fichajes se ha situado en 288 millones de los que 100 millones están libres de uso, es el margen que regala el organismo, por lo que los 180 millones restantes deberían provenir de la venta del brasileño para cuadrar las cuentas. Por ello, los franceses no se mueven de esa cifra.

El fichaje de Griezmann destapa las vergüenzas financieras del Barça

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El otro gran problema es el importante agujero que podría dejar en las cuentas del Barcelona un movimiento de este calado, dadas sus limitaciones financieras actuales. La tesorería del club no está para grandes alegrías como se ha podido comprobar cada vez que ha tenido que cerrar un gran movimiento, así para el fichaje de De Jong se tuvo que pedir un préstamo de 140 millones de euros a dos fondos de inversión, cuyos intereses no son nada baratos, mientras que el pago de la cláusula de Griezmann se pudo realizar gracias al adelanto del cobro de una serie de facturas (el factoring) y un crédito de 35 millones de euros. De ahí, las limitaciones de los azulgranas para subir a 150 millones y el hecho de que incluso hayan preferido sumar a Rakitic (tasado en 40 millones) y Semedo (con un precio de mercado de 40 millones).

Aunque todo se reduce al final a cuadrar las exigencias del PSG y las limitaciones de los culés, en el trasfondo de la operación aparece otro problema importante para las cuentas de éstos últimos, y es que desprenderse está temporada de Coutinho generará un agujero contable de entre 80 y 90 millones que les llevará a cerrar el año en pérdidas. La operativa es similar al de cualquier empresa, se conoce en jerga financiera como ‘Write Down‘, y consiste en reflejar contablemente la diferencia entre el valor en libros de un activo y la cantidad de efectivo que la empresa puede obtener al disponer de él de la manera más óptima.

EL REAL MADRID AGAPAZADO ESPERANDO UN FALLO DEL BARÇA

En el caso del Real Madrid, la historia ha cambiado con fuerza en los últimos meses. En un primer momento, antes de gastarse a lo largo del verano más de 300 millones de euros la operación por Neymar se daba por cerrada en el club, según han podido confirmar distintos medios deportivos. Una situación inicial que cambió y alejó de los planes al brasileño, ya sea por la dureza en las negociaciones de los franceses o las facilidades de otras operaciones más baratas (como Hazard), dando oportunidades el Barça de entrar en la puja. Sea como fuere, el movimiento se cerró en seco con la incorporación de distintos fichajes y, por ello, en la actualidad no hay ofertas en firme.

El Real Madrid cuenta con el dinero y busca las piezas que sacrificar, mientras que el Barça tiene el sí de las fichas, pero no el dinero

Pero todo ello ocurre en las primeras semanas de junio, al menos la versión oficial de los fichajes, esto es antes de la infame pretemporada que hacen los madridistas. La dolorosa derrota frente al Atlético de Madrid (el Real Madrid no conoce de amistosos) empieza a hacer mella en la figura propia de Florentino Pérez que ve como su estrella, Eden Hazard, está fuera de forma y para cambiar el paso se lanza al estrellato a Kubo. La cortina de humo dura poco y el populacho se tira de lleno contra el presidente, que ya gastó también la bala de Zidane, propiciando que se vuelva de lleno a la operación Neymar.

En este momento, los blancos son conocedores de que el Barça les lleva ventaja, aunque también lo son de sus limitaciones financieras y del desequilibrio que podría crear en las cuentas azulgranas el movimiento, por lo que están al acecho. Pero no es solo la iniciativa culé lo que frena al Madrid, sino también que todavía no ha cuadrado cifras para su operación Neymar: en cuanto al dinero, el Madrid no tiene excesivos problemas (cuenta con capacidad para gastar hasta 500 millones esta temporada y lleva 300 millones). La limitación real es que necesita dar salida a una serie de jugadores para ello y, por ejemplo, Bale (que al contrario de Coutinho sí está amortizado) no querría entrar en la operación.

En definitiva, la partida de ajedrez está en marcha. Mientras una parte cuenta con el dinero y busca las piezas que sacrificar, la otra cuenta con el sí de las fichas, pero no con el dinero. La resolución no será fácil, puede ganar cualquiera e incluso acabar en tablas, lo que se sí sabe ya es que va a llevar a ambas directivas y a las cuentas de cada club a su máxima angustia, dado que la presencia del gran rival como contendiente apretará las negociaciones.