naturgy francisco reynés

El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, tiene decidido reducir la presencia internacional del grupo energético español para seguir haciendo caja y garantizar con liquidez el pago del prometido dividendo a sus principales accionistas. Tal como ha confirmado con la reciente operación de salida de Moldavia, el grupo pretende seguir desinvirtiendo, aunque sea vendiendo activos rentables sin obtener plusvalías.

Según ha podido saber MERCA2 el foco ahora está puesto en el negocio de gas y electricidad que tiene Naturgy en Chile, donde los problemas regulatorios llevan meses provocando discusiones en el seno del Consejo de Administración, un órgano de dirección en el que mandan Criteria y, sobre todo, los fondos de inversión GIP y CVC Capital Partners. El primero es norteamericano y está dirigido por el nigeriano Adebayo Ogunlesi, mientras el segundo es británico y su representación en España está a cargo de Javier de Jaime.

El principal problema para salir de Chile – según aseguran a este diario fuentes financieras cercanas a Reynés– es que los potenciales compradores no quieren asumir los 6.000 millones de euros que le costó a la entonces denominada Gas Natural Fenosa adquirir casi la totalidad del capital de CGE, su filial en Chile. “Los sondeos realizados por el grupo y en los que participan bancos de inversión revelan que nadie está dispuesto a poner sobre la mesa más de un 40% de lo que pide Naturgy”, señalan las fuentes consultadas.

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Gas Natural Fenosa compró el 96% de CGE en 2014 por 4.700 pesos chilenos por acción (lo que al cambio de entonces supuso un desembolso de 2.550 millones de euros). Sin embargo, el importe total, incluyendo la deuda consolidada, ascendió a 6.000 millones de euros. Fue la mayor adquisición internacional realizada por la multinacional española en su historia y la más importante de una utility en Latinoamérica.

Reynés niega públicamente que el negocio chileno del grupo español esté a la venta, pero en en los despachos gubernamentales del país andino están convencidos de ello, especialmente una vez que se ha empezado a sondear el mercado para comprobar el interés real de los potenciales compradores. A nadie se le escapa que la multinacional ibérica ha cancelado su gran apuesta inversora en el país andino: la central de ciclo combinado de gas de Tierra Noble, con una potencia prevista de 600 MW y una inversión de 400 millones de dólares (unos 355 millones de euros al tipo de cambio actual).

Esta planta fue promovida por Global Power Generation (GPG), una sociedad de la que Naturgy posee un 75% del capital y que también Reynés ha puesto a la venta. En este caso por 3.000 millones de euros. La compañía se encarga de gestionar todos los activos de generación internacional del grupo energético español y el 25% del capital es propiedad del fondo soberano Kuwait Investments Authority (KIA).

Preguntado por estas cuestiones, un portavoz oficial de Naturgy se limita a “desmentir rotundamente que el grupo esté buscando comprador para su filial de Chile y que haya inseguridad jurídica”, por lo que “no ha realizado ni dispone de ningún sondeo sobre el valor de su inversión en el país”. Además, niega que “se hayan paralizado las inversiones” y asegura que Naturgy “continua cumpliendo escrupulosamente con las inversiones comprometidas en Chile y comunicadas al mercado”.

La salida de Chile, en caso de producirse, se suma a las desinversiones realizadas en los últimos ejercicios y que han adoptado una velocidad de crucero desde que Reynés cogió las riendas de la compañía. Primero fue la venta del 20% de la red de distribución de Gas Natural Fenosa –aún bajo el timón de Isidre Fainé– y posteriormente la salida de Italia, Colombia, Sudáfrica, Kenia y Moldavia. Todo con la mirada puesta en el dividendo. “Por mucho que desde la compañía se insista en lo contrario, Reynés ha puesto a la venta todo el negocio no regulado, dentro y fuera de España con independencia de su rentabilidad”, apuntan las fuentes consultadas.

VENDER CHILE: PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA

De hecho, si nos atenemos a los datos que publica Naturgy en su memoria anual, lo cierto es que Chile es uno de los mercados más rentables del grupo español y, junto a México, es de las pocas áreas que genera beneficios, aunque ha experimentado una notable desaceleración afectada por el riesgo de tipo de cambio.

Así, en 2018 la división de electricidad de Naturgy en el país latinoamericano generó una cifra de negocio de 2.137 millones de euros, un 10,3% menos que en 2017, representando un 8,8% del total de la facturación del grupo. El resultado de explotación fue de 77 millones, lo que supone un hundimiento del 45,4%.

Por su parte, el área de gas en Chile generó a Naturgy una facturación de 738 millones de euros, lo que supone un desplome del 27,8%. Y el resultado de explotación fue de 154 millones de euros, un 11,5% menos que el ejercicio anterior

En cuanto al ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones), la actividad eléctrica aportó al grupo español 243 millones de euros, un 17,1% menos, mientras que la de gas arrojó un resultado de 211 millones, lo que supone una reducción del 5,4% respecto a 2017.

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A pesar de que las cifras expuestas revelan que la evolución en el negocio de Chile durante 2018 fue notablemente desfavorable para los estados financieros de Naturgy –en comparación con el ejercicio anterior– lo cierto es que es Chile aportó 106 millones de euros al beneficio neto del grupo español en 2018. Un resultado que, junto con los 104 millones de euros de ganancias en México le permitieron maquillar en parte las enormes pérdidas obtenidas en términos consolidados, con unos números rojos de 2.822 millones de euros al cierre del pasado año.

CHILE: MENOS RENTABILIDAD PARA LAS ELÉCTRICAS

Atendiendo a la cuenta de resultados no parece, por lo tanto, que sea lo más indicado que Naturgy se plantee una venta del negocio de gas y electricidad chileno –a no ser que el objetivo sea garantizar el dividendo a costa de descapitalizar el grupo, como denuncian los sindicatos–, pero hay un factor que preocupa mucho a los accionistas, especialmente a GIP. Se trata del cambio regulatorio que prepara el Gobierno chileno para reducir los ingresos de las empresas del sector, con una reforma de la Ley de Servicios Eléctricos.

Esta norma data de 1983 y asegura a las empresas una rentabilidad del 10% anual, que en la práctica puede alcanzar hasta el 15%. La fórmula para calcular ese alto rendimiento se fijó durante la dictadura de Augusto Pinochet, cuando se privatizó el suministro, y ahora la ministra de Energía, Susana Jiménez, prepara su reforma para reducir la rentabilidad al 6,5% antes de impuestos. Fuentes empresariales que trabajan en el país confirman que la modificación podría ver la luz antes de que concluya el presente año, golpeando fuertemente a las cuentas de las eléctricas.

EL PLANTÓN DE REYNÉS A LA MINISTRA DE ENERGÍA

Además de esta reforma, el Ejecutivo de Sebastián Piñera mantiene un conflicto con las compañías energéticas por la financiación de los nuevos contadores inteligentes. La normativa obliga a las empresas a cambiar estos equipos y abonar el coste derivado de su implantación, una obligación que ha rechazado CGE, la filial de Naturgy en Chile. Este contencioso ha enfriado las relaciones entre la ministra de Energía y el propio Reynés, que hace tres semanas anuló un viaje que tenía previsto realizar al país para, entre otras tareas, reunirse con Susana Jiménez y tratar este asunto.

La cancelación supuso un jarro de agua fría para las autoridades chilenas, que confiaban en limar asperezas con Reynés y conseguir que CGE se comprometiera a reemplazar los contadores en el plazo que fija la Ley. El presidente ejecutivo de Naturgy se excusó diciendo que se había producido un problema con su vuelo y no dio más explicaciones al Gobierno de Piñera. Las fuentes financieras consultadas por MERCA2 aseguran que “en el Ministerio de Energía atribuyen el plantón al hecho de que esté sobre la mesa la venta de CGE, de forma que se evita así tener que asumir compromisos inversores adicionales a los pactados”.

GIP AMENAZÓ A FAINÉ POR LA APUESTA CHILENA

Estos conflictos regulatorios dan la razón a GIP, que desde su entrada en el capital de Naturgy ha manifestado en varias ocasiones su descontento con la estrategia en Chile. El fondo considera que Isidro Fainé no le explicó bien la situación real de Naturgy país andino cuando decidió adquirir el 20% del grupo español. Según ha podido saber este diario, el actual presidente de la Fundación Bancaria La Caixa llegó a recibir una dura reprimenda de los representantes de GIP cuando presidía Gas Natural Fenosa y tuvo que acatar las críticas porque necesitaba el apoyo del fondo. Los norteamericanos incluso amenazaron con irse de la compañía.

“Fainé no estaba acostumbrado a rendir cuentas porque siempre ha tenido el mando. Pero como presidente de Gas Natural Fenosa se dio cuenta de dos cosas: de que los fondos de inversión le iban a cantar las cuarenta si era necesario, especialmente GIP –que le acusó de haberle ocultado la situación real de inseguridad jurídica en Chile y el problema colombiano– y de que no era factible impulsar un plan industrial. A los pocos meses de llegar, consciente de estas limitaciones, lo fió todo a una gran fusión que nunca llegó y, ante la constatación de que poco podía hacer excepto reducir costes y vender activos para elevar la rentabilidad, decidió entregar el mando a Reynés, uno de sus principales hombres de confianza y el encargado ahora de ejecutar el plan”, concluyen las fuentes consultadas.