Museo Reina Sofía

El regreso de la actividad al triángulo del arte de Madrid ha dejado buenas sensaciones en la dirección de los museos. “Nunca hemos tenido la sensación de que nos hubiéramos ido”, reflexiona Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía. Las puertas del MNCARS se cerraron a mediados de marzo a causa de la crisis de la covid-19, pero su actividad no cesó en el canal online y adquirió más protagonismo que nunca. 

La reapertura fue un tanto emotiva. “Cuando abrí la puerta, había gente esperando y se pusieron a aplaudir”, comenta Borja-Villel. Para el director, este hecho se traduce en varias cosas, por un lado, que el museo es una institución muy querida; y por otro, se refleja así el interés por la cultura. Así, el sábado 6 de junio las salas del museo volvían a recibir visitantes con algunas excepciones que ahora se convierten en la nueva normalidad. 

Los datos que maneja el Reina Sofía sobre la afluencia de público el primer fin de semana son optimistas. “El aforo ha estado casi completo, en torno a unas 900 personas”, sobre esta cifra aclara el director de la institución artística que era relativamente sencillo alcanzarla, pues solo ha estado abierta una parte del museo. 

Los visitantes que ya han paseado por la pinacoteca y los que se animen a hacerlo en los próximos días tendrán que acostumbrarse a las nuevas medidas de seguridad que integran el protocolo establecido. Las características del museo facilitan el cumplimiento, pues el MNCARS no anda escaso en metros cuadrados. Independientemente del espacio físico, Manuel Borja-Villel clasifica las medidas adoptadas en tres tipos. El aforo, que se verá reducido en gran medida; los flujos, para evitar cruces entre los visitantes; y una batería de medidas sanitarias, que incluye el uso de mascarillas y geles hidroalcohólicos. 

Además, los próximos meses el museo ha tomado ciertas medidas para evitar las aglomeraciones. Los grupos escolares constituyen un importante factor en este sentido, pero no volverán a pisar las salas de la institución hasta octubre, siempre en función de las previsiones. Los turistas, a los que no se espera este verano, constituyen otro gran foco de aglomeraciones. Y por último, como una forma de anticipación por parte del museo, la adquisición y descarga de las entradas en los dispositivos móviles permite organizar los accesos. En cualquier caso, la seguridad personal está garantizada en la visita. 

ARTE ONLINE EN EL MNCARS

Casi cuatro millones y medio de visitantes pasaron por el Museo Reina Sofía en 2019. Este dato auguraba un éxito sin precedentes en el presente año, algo que con toda seguridad no sucederá. Este incremento en las visitas trajo consigo un aumento de los ingresos, que superaron los cinco millones de euros en la sede principal, un 3% más que el año anterior. Tomando esto como referencia, el 2020 se recordará como el año clave del arte online. 

El Reina Sofía, y otros referentes del arte en España, habían iniciado su camino hacia la digitalización hace tiempo. Sin embargo, la crisis sanitaria que obligó a cerrar sus salas de forma repentina aceleró el proceso. La web del museo y los recursos que ofrecía a los visitantes ha sido la única conexión posible con el centro de arte. Así, el propio director de la pinacoteca define la web como un gran repositorio y “otro museo” -cuenta con más de 5.000 obras digitalizadas. 

Archivos, conferencias, y la herramienta del gigapixel ha sido los recursos que se han encargado de potenciar desde que se iniciase el confinamiento. “Todos teníamos ganas de volver a los físico y de volver a las salas, pero el online no va a disminuir, al contrario”, reflexiona Borja-Villel. Su convencimiento es tal que, en julio, el Reina Sofía presentará un proyecto online sobre los itinerarios del Guernica. 

CAMBIOS DE HÁBITOS 

El futuro de los museos y del arte en general va a tomar un rumbo diferente a juicio de un experto como Borja-Villel. “Esta especie de nomadismo cultural, donde todo el mundo estaba de una feria en otra, de una bienal a otra, va a cambiar y va a ser sustituido por un conocimiento más situado. Esto es que trabaja en un lugar determinado, pero teniendo en perspectiva el sistema mundo”. 

Además, el cambio de nuestro entorno, incluidos los ambientales, influirán en las nuevas creaciones artísticas. “Este conocimiento situado y el elemento de los afectos referido a otros seres humanos, pero también a otras especies va a ser algo que va a marcar el arte, y se ve en el trabajo que están haciendo ya algunos artistas”, ha concluido el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.