Movistar

El 25 de febrero de 2015 César Alierta presentaba los resultados trimestrales de Telefónica y exponía su ambicioso proyecto: convertirse en líder de la televisión de pago en castellano a través de Movistar. Lo hacía con la intención de conquistar un mercado con tasas de penetración muy bajas que cuenta con 600 millones de clientes potenciales. El directivo exhibía cierto patriotismo en su anuncio, ya que señalaba que el mercado mundial de la televisión de pago estaba dominado por tres grupos americanos y uno británico, por lo cual Telefónica era el único grupo español capaz de darles réplica.

Unos meses antes, Alierta, pendiente de la aprobación gubernamental para la absorción de Canal + por parte de Movistar (con un coste de 750 millones de euros), había adelantado que entre las líneas maestras del nuevo proyecto audiovisual de Telefónica había un plan para convertirse en un videoclub mundial con unas características que hacían recordar a Netflix.

¿Qué pretendía Alierta con esta apuesta personal? Desde el sector se apuntaba que Telefónica había advertido cierta atrofia en su línea tradicional de negocio, relacionada con el mercado de las telecomunicaciones, y pretendía revolucionar los contenidos a nivel mundial.

Netflix

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Pero la prensa económica tampoco escatimó una lectura con tintes políticos sobre esta aventura. Una aventura que para la “teleco” española ha sido de ida y vuelta. Recuerden que Telefónica impulsó Vía Digital en 1997 bajo el primer Gobierno Aznar, fusionó su plataforma con Canal Satélite Digital en 2003, comenzó a salir del mercado audiovisual con la venta del gigante Endemol a Mediaset en 2007, se desvinculó de la televisión de pago en 2008 para disfrute de Prisa, y acabó recomprando el negocio en 2014. ¿A qué se debe el continuado vaivén de Telefónica en el mercado audiovisual?

Lo sabe César Alierta, que tras ser relevado en Telefónica en 2016 por Álvarez-Pallete se mantiene como consejero de su filial de contenidos. El directivo maño ha sido señalado en ciertas ocasiones por su recurrente mirada hacia el mundo de la política nacional, hecho denunciado como presión por parte del entonces cesante Pedro Sánchez. Y la compra de Canal + por parte de Telefónica coincidió con un cambio de la tradicional línea editorial de ‘El País’ hacia posiciones conservadoras o cercanas al Gobierno, quizás como síntoma del ansiado rescate buscado por Cebrián por parte miembros emblemáticos del Ibex.

Política y negocios han sido malos compañeros para la televisión de Telefónica

Pero Alierta ha visto con desagrado como su relevo en la presidencia conllevaba la salida de algunos de sus directivos más cercanos y claves para este proyecto. Y entre ellos se encuentran Luis Blasco, condenado por el escándalo de las “tarjetas black”; o Luis Velo, exdirector de Movistar TV y señalado en ciertos círculos tras la derrota frente a Roures en el enésimo capítulo de la guerra del fútbol.

Pero los nuevos aires catódicos en Telefónica no empezaron como se esperaban y solo han superado su estancamiento de abonados gracias a regalar a partir de agosto de este año su paquete premium a sus nuevos abonados de internet, política agresiva que ha conllevado un crecimiento de 100.000 abonados en el periodo julio-septiembre.

Esta medida comercial viene a compensar el estancamiento de su número de abonados en los dos últimos años, hecho relacionado directamente con unas subidas de su paquete básico, el de cine o series, quizás como compensación a los 1.000 millones de euros anuales que le costó un paquete liguero. El director general de Euskaltel, Fernando Ojea, muy crítico con las subastas suicidas futboleras, había ejercido de acertado profeta tras conocerse el acuerdo entre Movistar y Mediapro: “Os van a subir las cuotas para pagar las tarifas del fútbol. Aquí sólo van a salir ganando los jugadores”.

Movistar

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En el horizonte Movistar + tiene algunos nubarrones: varios actores como Netflix, HBO o Sky han entrado en escena para competir en el mercado de V.B.D. (Vídeos Bajo Demanda), el impacto que se presumía en algunos portales televisivos de #0 respecto a Atresmedia-Mediaset ha sido mínimo, su eterno lema de “todo el fútbol, cine y series” se ve lastrado por sus precios por encima de los 100 euros al mes, y la posibilidad de estudiar eliminar la publicidad en los canales propios de la plataforma evidencian que el mercado en el que operan está por definirse.

Un mercado audiovisual por el cual facturaron en 2016 en torno a 1.500 millones de euros, cifra de negocio que suman Atresmedia-Mediaset. Entonces, ¿por qué la división audiovisual de Telefónica no es tan rentable como los dos gigantes en abierto? Es cierto que Movistar + cuenta con el as bajo la manga de la certidumbre de las cuotas mensuales frente a la volatilidad de los ingresos publicitarios de los que viven los operadores en abierto. Pero a cambio los costes de Movistar + son infinitamente superiores. Recuerden que Telefónica desemboló 2.400 millones de euros por la compra de tres años de Liga, Copa y Champions League.

La apuesta por #0

En febrero de 2016 Movistar desembolsaba en torno a 30 millones de euros en lanzar #0. Año y medio después los resultados son satisfactorios, tal y como señala el departamento de comunicación de Movistar a Merca2: el 50% del canal se consume bajo demanda, se ha logrado mejorar el target comercial de Canal Plus, la valoración de la marca #0 es tremendamente positiva, el canal ha logrado un gran volumen de reproducciones en Youtube y se han logrado también más de 12.500 impactos mediáticos. Pero fuentes cercanas al sector puntualizan: “Movistar prepondera las valoraciones a los números y #0 no vive de mercado del youtuber: su negocio está en la pantalla y no en Youtube”.

Según el máximo responsable de #0, Fernando Jerez, el canal es el más visto de Movistar + entre enero y agosto: “Nuestros estudios internos nos ratifican el poder fidelizador de #0: 8 de cada 10 clientes nos recomendarían”. Recuerden que el 30% de los contenidos de #0 se consume en diferido, el canal cuenta con más de 1 millón de suscriptores en todos sus perfiles de redes sociales, sus contenidos se han reproducido más de 500 millones de veces y ha incrementado sus seguidores en Facebook (+225%), Twitter (+30%) y Youtube (+28%). Igualmente la interacción ha aumentado y #0 ha incrementado en un +67% sus reproducciones mensuales.

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Y añade Jerez: “En #0 invertimos en producción propia y apostamos por nuestra industria: hemos creado más de 1.400 horas de producción propia por temporada, incrementado en un 66% el número de programas de producción propia en prime time, estrenaremos 9 programas nuevos en este cuatrimestre, trabajamos con más de 20 productoras españolas, incrementamos en un 127% el número de documentales de ajena y tendremos una cita semanal con las series originales de Movistar+”.

Es cierto que la innovación de #0 no ha sido hasta ahora la esperada: varios de sus programas estrella o bien proceden de Canal + (‘Ilustres Ignorantes’ o ‘El día después’) o bien cuentan con una amplia trayectoria previa en la televisión en abierto (‘Late Motiv’) o son simples adaptaciones de productos con amplio contraste internacional (‘El Puente’). Es decir, que en #0 por ahora poco están ayudando a que Movistar se convierta en referente de contenidos audiovisuales a nivel mundial.

Las series de Movistar

Movistar ha prometido lanzar 10 series al año con una inversión en torno a 70 millones de euros anuales. Este año no lograrán alcanzar esta marca porque por ahora se han estrenado ‘Velvet Colección’ y ‘La Zona’ y todavía queda pendiente para el 24 de noviembre ‘Vergüenza’. En 2018 llegarán ‘La Peste’, ‘Mira lo que has hecho’, ‘Félix’, ‘Gigantes’, ‘Virtual Hero’, y sin fecha definida también llegarán dos series dirigidas por Mar Coll y Paco León. Fuentes cercanas al sector señalan que Movistar desembolsó varios millones de euros por la licencia de ‘Velvet Colección’, cifras complicadas de amortizar teniendo en cuenta que su estreno fue visto en #0 por apenas 80.000 espectadores (40 veces menos que su original en Antena 3), y se acabó “regalando” por Youtube.

Aun así en Movistar califican a la serie de éxito, alaban que el 62% de sus reproducciones se vieron en diferido y llegan a equiparar su números a los de ‘Juego de Tronos’. Este ramillete de parabienes venía precedido del anuncio de una renovación por una segunda temporada, “truco que utilizan plataformas como Netflix para dar sensación de éxito. Es decir, se firman con actores y técnicos por 16 capítulos, se anuncian 8 y se anuncia la renovación. El anuncio o bien llega antes del estreno, con la intención de crear una gran expectación ante un producto por el cual mostrarían una brutal confianza. O se anuncia tras el estreno, con la intención de pretender anunciar que sus sobresalientes números son el aval de su continuidad”, señalan fuentes cercanas al sector televisivo a Merca2.