Movistar
Goles que no son en el '93

La pandemia que ha provocado el coronavirus, entre otras muchas cosas, ha puesto a prueba a los de matrimonios en todo el mundo. Los agoreros han pronosticado miles de rupturas por el incremento de la convivencia marital. Pero hay una evidencia: un matrimonio fuerte está para las alegrías y las penas. Así es el caso de Movistar con el fútbol. Rentable para la compañía, aunque sin mucho margen de crecimiento.

Asimismo, igual que los matrimonios que de verdad se quieren duran mucho, el compromiso del operador con el fútbol va para largo. La muestra es que esta misma semana se ha hecho con los derechos audiovisuales para los próximos años de las principales competiciones europeas. Un casamiento de más de 975 M€, que se suma a la unión que tiene con LaLiga española.

Pero el coronavirus, como se ha mencionado, pone a prueba a los matrimonios, sean felices o no. Y Movistar está en esa disyuntiva con en fútbol. Sobre todo porque se enfrenta a un escenario relativamente nuevo con respecto a las fechas y la inestabilidad provocada por el covid-19.

En estos momentos se prevé que LaLiga dé comienzo a mediados de septiembre. Y la Champions League, que cierra la actual temporada en agosto, está por ver. Esto supone de facto retrasar las fechas habituales, al menos del campeonato nacional, que suele empezar por agosto. Así, los operadores de telefonía preparaban su campaña de captación posverano una vez terminado julio. Ahora todo es distinto.

Eso ha provocado, por ejemplo, que Telefónica dispusiese importantes promociones de cara al fútbol este mismo mes de junio, una vez que se ha reactivado la competición. Aunque en este sentido es donde se ha visto la cara menos amable de los matrimonios.

MOVISTAR ¿HA LLEGADO AL TECHO?

Según los datos de portabilidades fijas y móviles que estos días han circulado por la prensa, y a falta de que los confirme la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Movistar habría tenido un comportamiento muy ajustado. Incluso, habría llegado a perder clientes.

Esta situación va en sintonía con los datos del pasado mes de septiembre, donde mantuvo plana su cartera de usuarios de televisión con respecto al ejercicio 2018. Aquí la lectura es clara: el crecimiento por parte de Movistar va a ser muy limitado en los próximos meses, puesto que se trata de un mercado maduro y consolidado; y lo importante es que esos clientes premium se mantengan en la compañía. Algo que se estaría dando, puesto que el Arpu (rentabilidad por usuario) sigue siendo la más alta del sector.

De este modo, la guerra en el cambio de compañía, donde van y vienen miles de personas cada mes, se está dando en el segmento low cost, donde las facturas son más bajas y, por lo tanto, aportan menos valor a la compañía.

Por eso, desde Movistar seguirán apostando por el fútbol. Es su contenido de alto valor añadido, y la compañía insiste en que es rentable y consigue fidelizar. Ahora habrá que ver si con mantener la cartera vale. Porque como en el matrimonio, a veces vienen bien unas flores por San Valentín. Y eso se traduciría, al menos, en conseguir que los futboleros que se pasaron a Orange, o los que queden las plataformas alternativas (de pago o sin pagar), vuelvan al redil.

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