Desde hace un par de años los operadores de telefonía fuerzan una estrategia comercial que se basa en cobrar un poco más en la factura a cambio de ofrecer mejores servicios de internet y movilidad. Debería ser algo lógico y asumible por ambas partes, pero a tenor de los últimos datos esta situación solo se ve bien desde un bando.

En concreto, la aplicación del “más por más”, que tan célebre ha hecho el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, que todos los operadores han acabado ejecutando, parece que no hace excesiva gracia entre los usuarios. Para sorpresa de todos (valga la ironía), la gente en su conjunto sí quiere más servicios, gigas y minutos para hablar, en eso no hay problema; pero le gustaría pagar menos.

Así se desprende del último Panel de Hogares que elabora la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que corresponde al cuarto trimestre de 2018. En el segmento móvil, un 61% de los encuestados asegura que el principal motivo para cambiar de compañía es “abaratar la factura”. Desde siempre este ha sido el principal motivo. Pero ha ido en aumento: 2015 (52%); 2016 (55%); 2017 (57%). Se puede observar que las ganas de abaratar la factura han ido creciendo. De hecho, la insatisfacción con el servicio ha ido en sentido contrario y cada vez importa menos. El dinero se ha convertido en la principal preocupación.

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Esto, según los datos de la CNMC, también sucede en el segmento fijo. En cuanto a la telefonía, “abaratar la factura” es el motivo para cambiarse de un 73% en 2018, mientras que un año antes la cifra se situaba en el 65%. Lo mismo sucede con la banda ancha fija. En este caso se pasa de un 63% al 71% de personas que confiesan que lo que buscan cuando cambian de compañía es pagar menos.

PAGAR MENOS, COMO SEA

Estos datos deberían valer para tirar por la borda el “más por más”, y pasar a la era utópica del “más por menos”. Pero hay otros apartados del Panel de Hogares que inciden en esa obsesión por el dinero. Vaya.

En concreto, en el segmento móvil, casi la mitad de los encuestados asegura que cuando inicia un cambio de compañía es capaz de pararlo si en la suya le hacen una contraoferta con descuento. Antes eso pasaba si te daban un teléfono móvil. Como ahora no sucede, la gente solo espera terminar pagando menos. De nuevo, vaya sorpresa.

Aunque aquí no acaba todo. Según la CNMC, la gente también se ha obsesionado, incluso, por pagar menos en los paquetes convergentes. Los hogares con ofertas empaquetadas de telecomunicaciones (cuádruples y quíntuples) experimentaron un ligero descenso en sus facturas a lo largo del segundo semestre de 2018. Así queda reflejado en los últimos datos del Panel, que se centra en los servicios de comunicaciones electrónicas de los hogares españoles.

En los hogares con paquete cuádruple el gasto disminuyó poco más de un euro y medio en un año hasta alcanzar los 51,4 euros mensuales y en los hogares con paquete quíntuple el gasto cayó algo más de medio euro hasta los 78,3 euros mensuales. Además, los españoles que contratan servicios de telefonía móvil de pospago fuera de una oferta empaquetada también gastaron menos.

En todo caso, da lo mismo lo que expresen los usuarios en las encuestas. Los operadores de telefonía seguirán ajustando las tarifas, “más por más”, aunque los clientes hagan todo lo posible para pagar menos. Será difícil mantener este argumento comercial, pese a que las compañías de teléfono realmente ofrecen cada vez más por menos. Es decir, ajustando lo que se cobra con respecto a los servicios, cada vez se tiene mucho más. Pero la óptica de la gente es muy distinta.