El Banco Santander lanzó en 2014 Santander InnoVentures, un fondo de capital riesgo con sede en Londres para invertir en fintech y negocios adyacentes con el objetivo de acelerar el crecimiento de estas pequeñas empresas digitales, respaldar a los emprendedores y apoyarles con el capital, la escala y los conocimientos de los que dispone el banco. En ese momento, Ana Botín era consejera delegada de Santander UK y el fondo se gestionaba precisamente desde Reino Unido.

En septiembre del año pasado, el Grupo lo sustituyó por Mouro Capital. De nuevo, un fondo de venture capital para invertir en fintech o sectores similares pero ahora gestionado de manera autónoma. Es decir, Mouro Capital toma sus propias decisiones de inversión y el Santander proporciona la financiación. El banco presume de tener uno “de los mayores fondos de fintech del mundo respaldados por un banco”, pero las cifras no dicen lo mismo.

En los siete años que lleva en pie solo ha invertido en 36 startups y por cierto, aunque se supone que son de Europa y América, Estados Unidos se lleva la mayor parte de las inversiones. Sobra decir que ninguna de las fintech que tienen en cartera son españolas. Su único acercamiento a una empresa nacional fue el pasado mes de noviembre, cuando la entidad anunció que invertirá en Clikalia. La proptech española que digitaliza la compraventa de propiedades residenciales.

UNA CARTERA DIVERSIFICADA

Mouro Capital, liderado por Manuel Silva (socio director) y Chris Gottschalk (asesor sénior) cuenta con una cartera diversificada geográficamente, entre Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, tal y como ellos mismos explican, pero ni rastro del talento español.

Pese a ello, tiene buen ojo para invertir en empresas que se han convertido en “unicornios”, es decir, aquellas que están valoradas en más de 1.000 millones de dólares, como Ripple, Tradeshift y Upgrade.

También han conseguido algunas ventas significativas, como la de iZettle a PayPal en 2018 por 2.000 millones de dólares y la de Kabbage el año pasado a American Express. Además, han logrado un sólido retorno financiero, como una tasa de rentabilidad interna (TIR) en un rango del 25-35% desde el lanzamiento y un múltiplo de aproximadamente 1,75 veces lo invertido para toda la cartera.

Teniendo en cuenta las inversiones más antiguas, ya más maduras, el múltiplo asciende a 3-4 veces según sus datos. El fondo invierte mediante participaciones minoritarias en el capital de estas startups. De hecho, sus operaciones están limitadas a 15 millones de dólares.

Una de las mejoras que ha habido con el cambio a Mouro Capital es que el Grupo ha duplicado los fondos para invertir en fintech. Cuando Santander InnoVentures se creó en 2014 la aportación era de 100 millones de dólares. En 2016, los au­men­tó a 200 mi­llones de dó­lares y ahora lo ha vuelto a elevar a 400 millones de dólares. Una decisión que se enmarca dentro del compromiso del Banco Santander de destinar 20.000 millones de euros en cuatro años (2019-2022) en transformación digital y tecnología.

COLABORACIÓN ESTRATÉGICA

La idea del Santander a través de su fondo de venture capital es la de convertirse en socios de las startups y colaborar de manera estratégica. A día de hoy, el 70 % de las empresas que forman parte de la cartera del fondo trabaja con el banco.

Algunas de estas colaboraciones han resultado fundamentales para el desarrollo de proyectos innovadores a lo largo de los últimos años, como la utilización de tecnología de Ripple en One Pay FX para pagos internacionales en tiempo real. La de Nivaura para la primera emisión del mundo de bonos con tecnología blockchain o la mejora de las experiencias de servicio remoto de banca minorista a través de la tecnología de Personetics.

En el caso de Clikalia esta colaboración fue un paso más allá, pues Manuel Silva, el socio principal de Mouro Capital, pasó a formar parte del consejo de administración de la empresa española.

¿HAY POCO TALENTO EN ESPAÑA?

España es el sexto país del mundo en número de fintech. Es decir, talento no falta, pero al Santander no le convencen. A modo de ejemplo y según los datos que aporta la compañía, Santander InnoVentures incorporó a su cartera en 2017 tres nuevas empresas de tecnología financiera, dos británicas y una norteamericana. También invirtió en una empresa mexicana. En 2019 sumó otras tres, una de México y dos de Estados Unidos.

El banco que preside Ana Botín ha ido elevando en el tiempo el número de startups en cartera. En 2018, había entrado en el capital de más de 20 compañías y según los últimos datos aportados por el Santander –el pasado mes de noviembre- ya eran 36. Pero las cifras aún están lejos de otros rivales.

Por ejemplo, Bankia Fintech Venture, el fondo que el banco puso en marcha a finales de 2019 para invertir hasta 20 millones de euros en un periodo de cinco años en proyectos desarrollados por startups del ámbito financiero, realizó tres adquisiciones solo un año después. Tomó una participación del 20% del capital de Finweg, participó en la nueva ronda de financiación de Nemuru y firmó un préstamo participativo con la startup Smart Escrow.

Mientras que el Banco Sabadell ya ha lanzado su cuarto fondo de capital riesgo a través de Sabadell Asset Management, con un importe comprometido de 60 millones de euros. Este fondo, es el segundo orientado de forma específica al segmento del venture capital, pues la entidad ya lanzó antes Sabadell Selección Ventures I, con el que ha participado en más de 190 startups. Y cuenta también con dos fondos de infraestructuras.