Por fin, después de días y días esperando, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero y el Comité de Huelga de Residentes se verán las caras este lunes. Los MIR lanzaron un ultimátum el 22 de mayo, o las condiciones laborales cambian o habrá una huelga indefinida a partir del 13 de julio.

Para evitarla, la Consejería de Sanidad tiene que aprobar antes del 2 de julio un convenio colectivo que llevan elaborando tres años y regula las funciones de los residentes. Hubo un primer acercamiento hace unos días, “después de la acogida en los medios de comunicación”, pero el escándalo de las residencias de ancianos, “lo paralizó” explica Susana Pardo, residente de medicina interna y miembro del Comité de Empresa a MERCA2.

Las quejas vienen de lejos, pero la pandemia ha hecho saltar todas las alarmas. El personal residente se ha convertido en “mano de obra barata, siendo sometido a una alta presión física, psicológica y académica, con un sueldo-beca que ridiculiza toda la labor que ejerce”.

LO QUE DEBERÍA SER

La residencia médica, que suele durar entre 4 y 5 años, es el periodo de formación teórico-práctica que debe cumplir un médico residente (MIR) tras hacer una prueba de acceso y que tiene como fin, la obtención del título de especialista. Durante ese tiempo, el médico debe estar tutelado.

Sin embargo, la escasez de personal y la masificación de la asistencia sanitaria, hace que los residentes acaben asumiendo toda la responsabilidad, encargándose del cuidado de los pacientes hospitalizados, las consultas, o atendiendo interconsultas por parte de otras especialidades sin ningún tipo de revisión final por un médico adjunto encargado de su formación.

Pero su sueldo, no va acorde. En la Comunidad de Madrid, el salario neto mensual es de 1.003 euros el primer año, llegando a 1.279 euros en los residentes de último año. Por ello, la mayoría se ven abocada a complementar sus sueldos con la acumulación de horas de guardia de 17 y 24 horas, cobrando por ello durante el primer año 10,85 euros brutos la hora. “Es el único flotador que sustenta sus nóminas y que les ofrece una salida económica realista, suponiendo normalmente más de la mitad de su salario”.

NO SE PUEDE COBRAR MENOS EN MADRID

Existe además, una gran diferencia entre comunidades autónomas, siendo los residentes de Madrid los segundos peor pagados, sólo por detrás de las Islas Canarias. Y esto dificulta enormemente sus condiciones por, pues Madrid es una de las ciudades de España con mayor coste de vida.

Las CCAA están en distintos puntos, muchas de ellas no tienen un Comité de Empresa, mientras que en Madrid lleva 3 años haciendo el convenio. La única comunidad que está a la par es Murcia, que también está negociando su convenio y pueden que no tengan que llegar a huelga.

Sea como sea, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos se ha unido para intentar que el convenio de Madrid se pueda extrapolar a las demás, adaptándolo a las circunstancias específicas de cada comunidad. En el País Vasco un residente cobra de media 3.000 euros, “no tiene nada que ver lo que pediría un residente allí que aquí, por eso cada uno debería tener su propio comité y negociar”, destaca.

EL COVID, LO QUE FALTABA

El “maltrato” por parte de la Administración durante años se ha acentuado con la crisis del covid-19. La pandemia ha puesto de relieve cómo la concepción del personal MIR como personal en formación “nada tiene que ver con su función real”.

Los residentes se han convertido en un pilar elemental para el funcionamiento de los centros sanitarios, requiriéndose de ellos la ejecución de funciones durante todo el periodo que sobrepasaban ampliamente su nivel formativo y sus competencias.

Todo ello, “sumado a las continuas muestras de desatención y abandono por parte de las autoridades responsables”. Y aquí, denuncian la falta de equipos de protección adecuados lo que ha provocado el contagio de miles de sanitarios, derivando en el fallecimiento en los peores casos.

Tampoco se ha resuelto el problema de las “camas calientes” y en la mayoría de los casos tienen que compartir dormitorios diminutos en literas hasta 6 personas, debiendo además usar la misma ropa de cama con la que otro residente ha dormido previamente por no cambiarse las sábanas entre turno y turno. Asimismo, destacan la ausencia de test de cribado o el persistente rechazo a considerar la infección por covid como enfermedad profesional a pesar del reconocimiento del INSS de la misma.

Y a ello se suman las “pésimas” condiciones de los escasos contratos generados para los residentes que han finalizado en mayo su último año de residencia. O que se hayan hecho contratos a médicos titulados recién salidos de la carrera sin especialidad como personal laboral, en lugar de movilizar residentes inactivos durante la pandemia.

EL LÍO DE IFEMA

Entras las denuncias, hay un punto a destacar. Se trata de las “nóminas ridículas” de aquellos residentes que no han podido realizar guardias por permanecer de baja por covid-19 o por reubicación de su puesto de trabajo, por ejemplo, a hoteles medicalizados o a IFEMA.

“Ha sido muy heterogéneo, en algunos hoteles medicalizados se han podido conservar las guardias y se ha cobrado normal, pero a los compañeros movilizados a IFEMA u a otros hoteles, se las han quitado”. Sin embargo, han tenido que trabajar de lunes a sábado, pero sin cobrar el extra del sábado ni por supuesto, las horas de más. Es decir, “trabajando más de lo normal, han cobrado la mitad de un mes cualquiera”.

Y esto, en medio de una pandemia “mal gestionada, donde no se les ha compensado de ninguna forma e incluso les han hecho pagar por ello”. Se refiere, a los residentes que tienen que pagar de su propio bolsillo comidas y/o transporte cuando tienen que desplazarse de su centro de formación, sin tener en cuenta las limitaciones económicas del colectivo.

Y esto, mientras en otras comunidades autónomas como Castilla-La Mancha han añadido un “Complemento Covid” por considerar que todos han estado realizando tareas correspondientes a residentes de años superiores. Pero la Comunidad de Madrid ha adoptado una postura de “silencio absoluto” durante toda la crisis ante todas las demandas del colectivo.

ASÍ SERÁ LA HUELGA

La huelga está convocada para todos los hospitales de Madrid, de salir adelante dejaría de haber residentes de guardia a partir del 13 de julio. Es decir, solo acudirían al hospital durante el día, así no perderían su formación y conservarían el salario base, pero esto implicaría ir solo a trabajar por la mañana.

Habitualmente, durante las 17 horas que el resto de médicos ha salido de su jornada ordinaria, todo depende de los residentes, por ello tienen claro que el hospital “se caerá sin los residentes” porque básicamente se sustenta con ellos, y “van a dejar los hospitales patas arriba”, señala Pardo. Sobre todo los grandes, donde hay mucha afluencia de gente, y con un adjunto por especialidad, no da para nada.

Pero esto no pasaría si se aprueba el convenio colectivo que regula las funciones de los residentes y que el sindicato médico AMYTS ha estado elaborando durante los últimos tres años con el fin de tener un marco legal sólido y actualizado que reconozca la función esencial del mismo dentro del centro hospitalario, y consiga una adquisición de responsabilidades progresiva real, de acuerdo a su nivel de formación.

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