La ministra Ribera, lista para la transición

A la espera de que Pedro Sánchez vuelva a ser presidente del Gobierno si recibe los apoyos necesarios, entre bambalinas se perfila el futuro Ejecutivo, con o sin la entrada de Unidas Podemos. En esas quinielas, la ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, suena como nombre importante. Aunque en otros mentideros se sitúa su figura en Bruselas. En todo caso, se trata de un caballo ganador en el seno del PSOE, sobre todo porque su mano de hierro en materia medioambiental no ha dejado indiferente a nadie.

En los últimos días, Ribera ha sonado para asumir la vicepresidencia del Gobierno. Hay demasiados frentes abiertos, más lo que entran en la agenda por convicciones y compromisos verdes del futuro presidente. De ahí que su representación en el Consejo de Ministros sea fundamental.

En primer lugar hay que atajar de manera inmediata los pleitos abiertos contra los recortes a las renovables. Los casos se van acumulando en el Ciadi, y pese a los recursos presentados, España lleva invertido mucho en su defensa, más todo lo que puede tocar pagar si se pierden dichos casos.

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Ante este escenario, fuentes conocedoras de la situación aclaran a MERCA2 que el futuro de Ribera ahora mismo está más ligado al Gobierno español que fuera de nuestras fronteras. Otro de los argumentos es que Sánchez tiene pensado que sea la ministra, junto a la titular de Hacienda, la que abandere la lucha contra el diésel. Fuera de España estiman que la política fiscal en materia de medio ambiente es mejorable, y esa tarea será la asignada para que el equipo de Ribera la aborde con inmediatez.

RIBERA: DURA, EXIGENTE Y AFABLE

En las últimas semanas, además, se ha podido comprobar cómo la ministra Ribera no tiene ningún temor a señalar en público las conductas contrarias a las políticas de medio ambiente que preparan desde su gabinete.

Esta misma semana, delante de las propias eléctricas, Ribera les afeó el escaso valor que se estaba otorgando a los contadores inteligentes de la luz. Y lo dice delante de la mismísima presidente de Aelec, la patronal de las eléctricas.

Del mismo modo, y más sonado, fue su cruce de declaraciones con el presidente de Repsol, Antonio Brufau. El directivo de la petrolera, durante su Junta de Accionistas, alertó sobre los problemas industriales que se podrían generar por abanderar la lucha contra el cambio climático.

Brufau aseveró que se deben hacer políticas verdes pero sin penalizar a las empresas con demasiados esfuerzos. Ante esto, la ministra Ribera respondió de manera sólida y sin miramientos. Deslizó la idea de que el presidente de Repsol era poco moderno; y zanjó el tema diciendo que negar la realidad del proceso de cambio económico y social en materia de medio ambiente “no es inteligente”.

Pero esta dureza contrasta con quienes ven a Ribera como una gran negociadora y con buen talante. Así, las eléctricas que hace unos meses tuvieron encuentros muy duros con la ministra, no tienen en general una valoración negativa de su actividad. Sin ir más lejos, hace unos días la patronal Foro Nuclear expresó de forma pública que siempre ha habido un gran entendimiento con ella pese a que el pensamiento es muy opuesto en determinados temas.

Y justo esa actitud es la que hace imprescindible a Ribera en el nuevo Gobierno socialista. Primero porque Sánchez se ha metido en un jardín muy verde al que tiene que dar salida; y segundo, porque hay frentes empresariales abiertos en los que la ministra ha tenido mucha actividad y sería extraño que otra persona ocupase su lugar.